El debate por la regulación de los cigarrillos electrónicos suma una nueva alerta: los efectos en la salud bucal. Una odontóloga explicó que, aunque muchos creen que vapear es “menos dañino”, ya hay señales claras de que no es inofensivo.
El debate por la regulación de los cigarrillos electrónicos y las bolsitas de nicotina suma ahora una nueva alerta: los efectos en la salud bucal. Desde InformateSalta, dialogamos con la odontóloga Milagros Finkelstein, quien explicó que, aunque muchos creen que vapear es “menos dañino”, ya hay señales claras de que no es inofensivo.
Según detalló la profesional, los vapeadores contienen principalmente tres componentes: propilenglicol (la sustancia portadora), nicotina y saborizantes. Esta combinación genera alteraciones en la boca que, si bien aún están en estudio a largo plazo, ya muestran consecuencias preocupantes.
Uno de los principales riesgos es el desarrollo de enfermedad periodontal, una patología que afecta las encías y los tejidos que sostienen los dientes. “El vapeo produce un desequilibrio en las bacterias de la boca, lo que aumenta la inflamación y afecta directamente a las encías”, explicó. En la práctica, esto se traduce en sangrado, sensibilidad y, en casos avanzados, movilidad y pérdida de piezas dentarias.
Además, señaló que el uso de estos dispositivos modifica la composición de la saliva, reduciendo su capacidad protectora. Esto favorece la aparición de problemas como boca seca, mal aliento y mayor predisposición a infecciones.
Otro punto de alerta es el calor que genera el dispositivo. “La combustión y la temperatura pueden actuar como promotores de lesiones en la mucosa bucal”, advirtió. Si bien aún no hay estudios concluyentes a largo plazo, indicó que en presencia de lesiones previas, este calor puede acelerar procesos que deriven en patologías precancerosas o cancerosas.
En cuanto a las bolsitas de nicotina, conocidas como “pouches”, aclaró que no tienen un impacto directo en la cavidad bucal como el vapeo, pero sí mantienen el problema de fondo: la adicción a la nicotina.
Finkelstein remarcó que muchas de estas consecuencias todavía están bajo investigación, ya que el consumo masivo de vapeadores es relativamente reciente. Sin embargo, insistió en la importancia de los controles odontológicos y una buena higiene bucal, especialmente en jóvenes, donde el uso creció de forma sostenida. “El problema es que se instaló como algo inofensivo, y no lo es. Ya estamos viendo cambios en pacientes que vapean”, concluyó.
