Un informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) revela que la pobreza infantil alcanzó el 53,6% en 2025, mientras que la indigencia se ubica en el 10,7%. Aunque se registra una leve mejora, la inseguridad alimentaria y la dependencia de la asistencia estatal siguen siendo alarmantes.
Un reciente informe de la Universidad Católica Argentina (UCA) muestra una leve mejora en comparación con años anteriores, pero el diagnóstico sigue siendo preocupante. La pobreza infantil alcanzó el 53,6% en 2025, mientras que la indigencia se ubicó en el 10,7%.
Desde la institución advirtieron que esta baja no implica una solución estructural, sino un alivio parcial dentro de un contexto de fuertes desigualdades. El informe también reveló que el 28,8% de los chicos atraviesa situaciones de inseguridad alimentaria, y dentro de ese grupo, un 13,2% sufre su forma más grave. Esto significa que miles de niños no tienen garantizado el acceso diario a alimentos básicos.
Además, creció la dependencia de la asistencia estatal: el 64,8% de los menores recibe algún tipo de ayuda alimentaria, el nivel más alto registrado hasta el momento. Aun así, no todos los hogares en situación de vulnerabilidad logran acceder a estos programas.
Las dificultades económicas también impactan en la salud. Durante 2025, casi un 20% de los niños dejó de asistir a controles médicos u odontológicos por falta de dinero. A esto se suman problemas habitacionales: el 18,1% vive en condiciones precarias y el 20,9% en hacinamiento.
El informe concluye que, aunque hubo una leve mejora en algunos indicadores, la pobreza en la infancia sigue siendo un problema estructural que se arrastra desde hace más de una década y que continúa afectando de manera directa el desarrollo y la calidad de vida de millones de chicos en Argentina.
