Un análisis de The Economist advierte sobre la paradoja del gobierno libertario: mejora en algunas variables macro pero caída en la aprobación, tensiones políticas y un modelo que aún no logra consolidar la recuperación.
Un reciente artículo de The Economist encendió señales de alerta sobre la situación política y económica de Javier Milei, al sostener que el mandatario atraviesa un momento crítico en su gestión, con caída en la aprobación, tensiones políticas y un modelo económico que aún no logra consolidar la recuperación.
El análisis plantea una paradoja que empieza a marcar el pulso del gobierno libertario: mientras algunas variables macroeconómicas mostraron mejoras iniciales —como la desaceleración de la inflación en los primeros meses—, el impacto social y productivo de las medidas comienza a erosionar el respaldo político.
Según el medio británico, la aprobación neta de Milei cayó hasta niveles cercanos al -30%, el peor registro desde su asunción en diciembre de 2023. En ese contexto, cuestiona también el tono del propio presidente, quien recientemente se definió como “el más perjudicado” por la crisis económica, un argumento que —según el artículo— difícilmente conecte con una sociedad golpeada por la pérdida de ingresos y empleo.
El informe también hace foco en los escándalos que rodean al oficialismo. Por un lado, el caso de la criptomoneda $Libra, que generó pérdidas millonarias tras una fuerte volatilidad y en el que Milei fue mencionado como “persona de interés” en la investigación. Por otro, la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Para The Economist, estos episodios afectan la credibilidad del gobierno y profundizan el desgaste en un contexto económico adverso.
El núcleo del análisis se centra en la economía. El medio reconoce que el gobierno logró reducir la inflación en una primera etapa, pero advierte que esa tendencia se revirtió: los precios volvieron a acelerarse y la inflación mensual ya acumula varios meses en alza. A esto se suma una caída de la actividad: el PBI registró una contracción significativa y sectores clave como la industria, el comercio y la construcción muestran retrocesos marcados.
El diagnóstico es claro: el programa económico priorizó la estabilización —con ajuste fiscal, tasas altas y control monetario—, pero a costa de frenar el crecimiento y afectar el empleo. Sectores dinámicos como el petróleo o la minería, si bien generan divisas, tienen bajo impacto en la generación de trabajo, lo que limita su capacidad de compensar la caída en otras áreas.
Uno de los puntos más críticos del artículo es la tensión entre inflación y crecimiento. La estrategia oficial —basada en tasas altas y un peso fuerte— ayudó a contener parcialmente los precios, pero encarece el crédito y resta competitividad a la producción local. The Economist advierte que este esquema empieza a mostrar límites: la inflación no cede al ritmo esperado y la economía no logra reactivarse. Incluso pone en duda una de las promesas del propio Milei, quien había anticipado una inflación mensual inferior al 1% en el corto plazo.
De cara al futuro, el análisis introduce un factor clave: la incertidumbre política. Aunque Milei no enfrenta elecciones presidenciales hasta 2027, el calendario electoral y la evolución de las encuestas comienzan a influir en la percepción de los mercados. El informe señala que los inversores ya exigen mayores rendimientos para sostener deuda argentina, reflejo de dudas sobre la sostenibilidad del programa económico. Sin embargo, también marca un dato relevante: la debilidad de la oposición. A pesar de la caída en la imagen del presidente, ningún rival logra capitalizar ese desgaste, lo que mantiene abierto el escenario político.
El artículo no es completamente pesimista. Reconoce que existen factores que podrían jugar a favor del gobierno, como un posible crecimiento económico impulsado por el sector energético y la llegada de inversiones. Pero advierte que el margen de maniobra es limitado. Para sostener su proyecto, Milei necesita mostrar resultados concretos en tres frentes clave: inflación, empleo y crecimiento.
El mensaje final es contundente: el gobierno enfrenta un equilibrio delicado entre ajuste y recuperación, en un contexto donde los errores pueden amplificarse rápidamente. En ese escenario, la credibilidad —política y económica— aparece como el activo más en riesgo.
