La presidenta de Fundación Ceos Sol, Mónica Zannier, destacó en una entrevista que las empresas mineras comprendieron que la gestión de residuos es parte del proceso productivo. La organización salteña trabaja hace casi 30 años en educación ambiental y reciclaje.
Para el sector minero la gestión ambiental se ha convertido en un aspecto cada vez más relevante para las empresas. En este camino, aparecen aliados como Fundación Ceos Sol, una organización salteña que hace casi 30 años promueve la educación ambiental, el reciclaje y la correcta disposición de residuos.
En una entrevista brindada al programa Territorio Minero, su presidenta, Mónica Zannier, repasó la historia de la institución, el vínculo construido con la industria minera y la importancia de que empresas, escuelas y ciudadanos asuman la responsabilidad sobre los residuos que generan.
Desde sus inicios, la fundación apostó por hacer docencia a la hora de hablar de separación de residuos y reciclaje, temas que hoy parecen naturales, pero que en su momento no eran tan comunes en Salta. “Nosotros fuimos los primeros en Salta que empezamos a hablar de separar y de lo importante que es contárselo a los chicos”, recordó Zannier.
De la educación ambiental al trabajo con las empresas
Si bien la fundación comenzó enfocándose en la comunidad educativa, con el paso de los años amplió su trabajo hacia el sector privado. Según recordó Zannier, los primeros acercamientos no fueron sencillos. “Al principio no. Cuando hablábamos con las empresas muchas veces creían que te hacían un favor”, comentó. Sin embargo, la evolución de las normativas ambientales y una mayor conciencia sobre los pasivos ambientales generados por la actividad productiva fueron modificando esa percepción. “Está muy bien que produzcas y avances empresarialmente, pero vos, sea como sea, estás generando un pasivo ambiental y eso debe estar en tus costos”, sostuvo. La dirigente remarcó que la correcta disposición de residuos no debe entenderse como una acción voluntaria o de beneficencia, sino como parte integral de cualquier proceso productivo responsable. “Ese residuo tiene que ir al lugar donde corresponde”, enfatizó.
El vínculo con la minería
La relación entre Fundación Ceos Sol y el sector minero tiene más de dos décadas de historia. Zannier recordó que en 2005, junto a la Secretaría de Minería, la Cámara de Minería y la empresa Mansfield, impulsaron el denominado Club de la Minería, una iniciativa que buscaba promover una mirada más equilibrada sobre la actividad extractiva y su relación con el ambiente. “Si nosotros tenemos que convivir con una necesidad de insumos para poder tener la luz, el teléfono, la computadora o el micrófono, lo que tenemos que hacer es que esa convivencia sea sostenible y sustentable”, explicó.
A partir de ese trabajo comenzaron a desarrollarse acciones concretas vinculadas al manejo y tratamiento de residuos reciclables generados por las compañías. Hoy, la fundación mantiene vínculos con gran parte de las empresas mineras que operan en la provincia. “Mansfield, Hidrotec, Posco, Alpha Lithium, Ganfeng, Rio Tinto… la mayoría. Sí, trabajamos con todas”, afirmó.
Cómo funciona el proceso
Actualmente, Fundación Ceos Sol recibe residuos inorgánicos reciclables provenientes de distintas compañías. El trabajo no termina cuando el material llega a la fundación. Allí comienza un proceso minucioso de clasificación y acondicionamiento. “Los recibimos, los separamos, los clasificamos, los pesamos y les damos el certificado de disposición final”, explicó Zannier. Ese documento tiene un valor fundamental dentro de los sistemas de gestión ambiental de las empresas. “Con ese certificado las mineras acreditan la buena gestión de sus residuos y el proceso de calidad en todo el ámbito de la producción que tienen”, destacó.
Previamente, los materiales son clasificados según su tipo y características. Cartón, papel, plástico y otros residuos reciclables son acondicionados y posteriormente enviados a empresas recicladoras. “Nosotros lo recibimos, lo separamos por tipo y después hay que clasificarlo. En el caso del papel tenemos que sacarle hasta el brochecito que une dos hojas porque la clasificación es muy meticulosa”, explicó. La venta de ese material constituye la principal fuente de financiamiento de la organización. “No tenemos subsidios. Funcionamos, hacemos y damos solo lo que somos capaces de generar”, remarcó.
Más que un beneficio, una obligación
Consultada sobre las ventajas que representa para las empresas implementar una gestión responsable de residuos, Zannier planteó una mirada contundente. “La empresa tiene la obligación de gestionar sus residuos. No es un beneficio, es algo que está dentro de los procesos”, sostuvo. Para la presidenta de Ceos Sol, las compañías mineras han comprendido que la sostenibilidad forma parte de la manera en que hoy debe pensarse la producción. “Creo que las mineras lo han entendido. Trabajan bajo ese punto de vista: ser responsables, hacerse cargo y tratar de que la producción sea limpia”, señaló. En ese sentido, destacó que una correcta gestión ambiental no solo evita impactos negativos, sino que forma parte de una visión integral del desarrollo.
Una invitación a ampliar el compromiso
Hacia el final de la entrevista, Zannier planteó un desafío adicional para el sector. Además de las empresas mineras, propuso incorporar a toda la cadena de proveedores en las prácticas de reciclaje y disposición responsable de residuos. “Sería importante que las empresas mineras nos presenten a sus proveedores para que también nos donen los residuos en su calidad de reutilizables y reciclables”, señaló. La propuesta apunta a extender el alcance de las buenas prácticas ambientales más allá de las operaciones mineras y consolidar una red de trabajo colaborativo que involucre a todos los actores vinculados a la actividad. Porque, como repitió varias veces durante la entrevista, la responsabilidad ambiental no es una tarea exclusiva de algunos sectores. “La basura es nuestra, me tengo que hacer cargo”, concluyó.
