Daniel Orlando Serapio se presentó ante la justicia y, a través de su defensa, expuso el delicado estado psicológico que atravesaba antes y después del crimen de Natalia.
En el marco de su audiencia de imputación, Daniel Orlando Serapio, acusado del homicidio de Natalia, brindó declaraciones que fueron expuestas por su defensa para dar cuenta de su situación de salud mental. Los abogados Martín D’Andrea y Federico Gensei Higa interrogaron al imputado sobre la atención psiquiátrica recibida durante su detención.
“Hace cuatro días tenía que salir para ir al psiquiatra y no me trasladaron”, afirmó Serapio, quien agregó que desde su detención “fui al Hospital Ragone dos veces”. Respecto a la separación de Natalia, señaló que “desde el día uno me afectó en todo. En el trabajo no me podía concentrar, me pasó que puse en riesgo a mis compañeros por estar constantemente con el celular”. A raíz de ello, recibió un llamado de atención por tener ocupada la vía cuando venía el tren. “Ahí me di cuenta de que no estaba en condiciones de tener a mi cargo gente”, sostuvo.
El imputado aseguró que dormía “dos o tres horas por noche” y que sus hijos lo veían mal. Relató que en diciembre, mientras pintaba su casa, se quedaba hasta las cuatro de la mañana. En ese contexto, le pidió a su hijo mayor que lo acompañe al Hospital Ragone, pero no fueron “porque eran las 4 de la mañana. Decidí no ir porque considero que es un lugar peligroso, lo hice por la seguridad de mi hijo”.
Consultado sobre si recibió atención psicológica, indicó que “sí consulté, pero no recuerdo el nombre de la psicóloga. Fui a dos sesiones en enero. El motivo fue emocional”. También mencionó que asistió a la psicóloga del Hospital Francisco Herrera de Campo Quijano cuando ya estaban separados. Allí, el psicólogo le recomendó tratar con un psiquiatra el tema del sueño, pero no lo hizo por problemas económicos: “Yo tenía un buen trabajo, ganaba bien, pero estábamos llenos de deudas y no nos alcanzaba la plata”, explicó.
En la audiencia, la defensa también hizo hincapié en el intento de suicidio que Serapio habría protagonizado tras el crimen. Según el informe policial del subcomisario Martín Guerra, al ser detenido el 27 de febrero, el imputado estalló en llantos, mostró cicatrices en un antebrazo y dijo: “Me quise matar, pero no morí, me desangré por más de una hora y me desmayé”. También reveló que dejó una carta en el interior de su camioneta, en el paraje El Chorrillo, de la cual aún no se tiene información. Los policías que lo detuvieron reconocieron que estaba armado con un cuchillo apoyado a la altura del pecho, por lo que actuaron con cuidado hasta que desistió de sus intenciones.
