En una entrevista, la profesional aclaró que Adorni no había realizado compras de propiedades antes de asumir como funcionario. Exfuncionarios de la UIF analizaron las implicancias de sus declaraciones sobre el origen de los fondos.
La escribana de Manuel Adorni, Adriana Nevechenko, brindó una entrevista en la que se refirió a las operaciones inmobiliarias del vocero presidencial. Consultada sobre cuántas operaciones había realizado Adorni en los 15 años previos a su ingreso al Gobierno, la profesional respondió: «Justo ninguna».
Durante la conversación, Nevechenko se refirió a la relación de confianza entre los compradores y Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las prestamistas, Beatriz Viegas. Sobre el conocimiento de la jubilada respecto a Adorni, la escribana cuestionó la definición del término «conocer».
Respecto al origen de los fondos utilizados en las transacciones, la escribana señaló: «No estoy obligada a pedir el origen del dinero. Con que declare que es de origen legal, ya está. Hoy en día ni siquiera estoy obligada a pedirlo».
Exfuncionarios de la Unidad de Información Financiera (UIF) del período anterior analizaron estas declaraciones. Mariano Federici, ex titular del organismo, recordó que los escribanos son sujetos obligados por la Ley 25.246 para cumplir con obligaciones preventivas contra el lavado de activos. El incumplimiento de estas normas puede acarrear sanciones administrativas y penales.
Por su parte, María Eugenia Talerico, ex número dos de la UIF, afirmó que la declaración de Nevechenko sobre desconocer el origen de los fondos constituye una confesión de incumplimiento. Talerico destacó que, al tratarse de una Persona Políticamente Expuesta (PEP) como Adorni, los controles deben ser más estrictos, y una operación no habitual, como una hipoteca sin intereses, debería generar un reporte de operación sospechosa. Además, señaló que la escribana no actuó como una simple profesional, sino que fue parte de la operación al conseguir a los prestamistas.
