Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) detalla que casi 7 de cada 10 jóvenes de entre 16 y 24 años no tiene empleo registrado, una tasa que supera ampliamente el promedio nacional.
Conseguir trabajo en Argentina representa un desafío para los jóvenes, a lo que se suma un problema estructural: la mayoría de los empleos disponibles no están registrados. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), reveló que el 67,4% de las personas de entre 16 y 24 años trabaja en la informalidad. Es decir, casi 7 de cada 10 jóvenes no tiene empleo en blanco.
El dato, correspondiente al tercer trimestre, supera en casi 24 puntos porcentuales la tasa general de informalidad, lo que evidencia un impacto más fuerte en las nuevas generaciones. El estudio, coordinado por los especialistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, advierte que si bien la precarización atraviesa a todo el mercado laboral, golpea con mayor intensidad a los jóvenes.
En otros grupos etarios también se registran niveles elevados: entre los mayores de 65 años, la informalidad alcanza el 57,8%. En cambio, los trabajadores de entre 25 y 44 años presentan una tasa del 42,2%, mientras que el grupo de 45 a 64 años registra el nivel más bajo, con un 34,2%.
El informe señala además que este no es un fenómeno nuevo. Desde hace al menos 17 años, la informalidad juvenil se mantiene en niveles altos, con cifras similares a las registradas en 2008. En un contexto regional, Argentina se ubica en el cuarto lugar en informalidad entre nueve países de América Latina, por detrás de Chile, Brasil y Costa Rica.
Los datos se suman a un escenario laboral complejo. Según el INDEC, la desocupación alcanzó el 7,5% en el último trimestre de 2025. En paralelo, la informalidad total llegó al 43%, lo que implica que más de 4 de cada 10 trabajadores no cuenta con aportes, cobertura legal ni acceso a derechos básicos.
El impacto de esta situación va más allá del empleo. El informe advierte que el 32% de los trabajadores informales vive en hogares pobres, mientras que un 27% se encuentra en situación de vulnerabilidad. Así, la inserción laboral de los jóvenes continúa marcada por la precariedad, en un escenario que plantea desafíos estructurales para el presente y el futuro del trabajo en el país.
