La psicóloga Cynthia Molinari advirtió sobre la necesidad de fortalecer dispositivos preventivos ante el estrés que enfrentan policías y gendarmes.
En medio de la conmoción por el reciente caso ocurrido en barrio García Basalo, desde InformateSalta dialogamos con la psicóloga Cynthia Molinari, quien analizó el impacto emocional que atraviesan policías y gendarmes y advirtió sobre la necesidad urgente de fortalecer los dispositivos preventivos dentro de las instituciones.
“Cuando hablamos de suicidio, hablamos de un fenómeno multifacético. Nunca alcanza con abordarlo desde un solo lugar”, explicó la profesional, remarcando que las fuerzas de seguridad conviven cotidianamente con escenarios extremos: muertes, accidentes, violencia, amenazas y estados permanentes de alerta.
Según detalló, ese contexto genera un nivel de estrés muy elevado y muchas veces se suma a una cultura institucional donde pedir ayuda psicológica puede interpretarse como un signo de debilidad. “Existe históricamente una lógica del aguante, del soportar en silencio. Hay una hiperexigencia emocional donde parecer fuerte forma parte del rol”, sostuvo.
Molinari explicó que muchos efectivos trasladan esa presión incluso a sus hogares, sin lograr desconectarse del uniforme ni del estado de vigilancia permanente. En algunos casos, además, aparecen problemas familiares, económicos, aislamiento o consumo problemático de sustancias y psicofármacos.
“Los suicidios rara vez aparecen de golpe. Antes suele haber señales: agotamiento, irritabilidad, insomnio, aislamiento, cambios de conducta”, advirtió.
La especialista insistió en que las instituciones deberían contar con espacios internos de confianza, escucha confidencial y seguimiento preventivo permanente, especialmente teniendo en cuenta que quienes integran las fuerzas tienen acceso directo a armas de fuego. “Ese contacto cotidiano con armas letales y con situaciones de muerte vuelve todavía más importante trabajar la salud mental de manera preventiva”, afirmó.
En ese sentido, señaló que no alcanza con brindar asistencia psicológica después de una tragedia, sino que la salud mental debería formar parte estructural de las fuerzas de seguridad. “Quienes trabajan cuidando a otros también necesitan ser cuidados”, reflexionó.
La psicóloga también planteó la necesidad de formar a compañeros y superiores para detectar señales de alarma y generar un cambio cultural dentro de las fuerzas. “Pedir ayuda no debería vivirse como una falla, sino como un acto de responsabilidad”, concluyó.
