Tras la aprobación en Diputados de un proyecto para endurecer controles y sanciones por ruidos molestos en Salta, la fonoaudióloga Marcela Clement advirtió sobre las consecuencias físicas y emocionales de la contaminación sonora.
Tras la aprobación en Diputados del proyecto que busca endurecer controles y sanciones por ruidos molestos en Salta, especialmente por los escapes de motos adulterados, la fonoaudióloga Marcela Clement advirtió sobre las consecuencias físicas y emocionales que provoca la contaminación sonora.
En diálogo con InformateSalta, la profesional sostuvo que el debate representa “un cambio de conciencia” sobre la salud y el bienestar colectivo. “La salud no es solamente ausencia de enfermedad. También tiene que ver con el bienestar y con cómo convivimos en sociedad”, explicó.
La médica remarcó que los ruidos intensos o sostenidos pueden afectar tanto la salud auditiva como la salud mental, incluso en personas que no presentan patologías previas. “Cuando un ruido irrumpe, crispa, altera. Y cuando es constante, puede generar daño auditivo y emocional”, señaló.
Además, indicó que existen grupos especialmente sensibles a este tipo de contaminación sonora, como personas con autismo, hipersensibilidad auditiva o trastornos neurológicos. “Hay personas a las que el ruido realmente les duele. No es solo molestia, es dolor”, afirmó.
Según detalló, sonidos que superan los 75 u 80 decibeles ya pueden resultar agresivos para algunas personas, mientras que exposiciones prolongadas a ruidos fuertes pueden provocar daños permanentes. Clement también alertó sobre el impacto en quienes producen estos ruidos, como los motociclistas que circulan con escapes modificados. “Ellos mismos están expuestos permanentemente a ese nivel de sonido y también pueden sufrir consecuencias”, explicó.
Entre los síntomas más frecuentes mencionó la dificultad para comprender conversaciones, la sensación de escuchar pero no entender y el esfuerzo constante para interpretar sonidos. “Muchas veces la persona dice ‘te escucho, pero no te entiendo’. Eso también puede ser una señal de daño auditivo”, sostuvo.
La profesional comparó esta situación con otros hábitos nocivos que requieren mayor concientización social. “Así como se trabaja sobre el daño que provoca fumar, también hay que generar conciencia sobre cómo el ruido afecta a uno mismo y a los demás”, expresó.
Finalmente, destacó la importancia de avanzar en medidas que promuevan una convivencia más saludable. “Tenemos que aprender a vivir mejor y contribuir al bienestar de todos”, concluyó.
