La reciente reforma laboral incorporó la figura del ‘banco de horas’, un sistema que permite compensar horas de trabajo entre distintos días sin que necesariamente se paguen como horas extras. Especialistas advierten vacíos reglamentarios y posibles riesgos para los trabajadores.
La reciente reforma laboral incorporó la figura del “banco de horas”, un sistema que permite compensar horas de trabajo entre distintos días sin que necesariamente se paguen como horas extras. Aunque el Gobierno lo presenta como una herramienta de flexibilización laboral, especialistas advierten que aún existen vacíos reglamentarios y posibles riesgos para los trabajadores.
En diálogo con InformateSalta, el abogado laboralista Héctor Dondiz explicó que el mecanismo funciona como una especie de cuenta corriente de horas. “Si una empresa atraviesa un período de baja actividad, puede reducir la jornada de algunos empleados. Luego, cuando aumente la demanda, esas horas no trabajadas se recuperan sin que se consideren horas extras”, señaló.
La modalidad fue incorporada a través del artículo 197 bis de la Ley de Contrato de Trabajo y puede aplicarse mediante acuerdos individuales entre empleador y trabajador o a través de convenios colectivos.
Sin embargo, Dondiz advirtió que la normativa todavía carece de una reglamentación clara. “No está definido si la compensación debe hacerse en forma mensual, trimestral, semestral o anual. Eso queda sujeto a acuerdos entre las partes y ahí aparecen los riesgos”, sostuvo.
El especialista señaló que uno de los principales problemas es la falta de previsibilidad para los trabajadores. “Una persona organiza su vida en función de una jornada determinada y de repente puede encontrarse con que la empresa le exige quedarse más tiempo para compensar horas acumuladas”, explicó.
Además, consideró que el sistema podría impactar especialmente en las mujeres. “Son quienes, en la mayoría de los casos, siguen teniendo una mayor carga en el cuidado de hijos y tareas del hogar. Si una trabajadora tiene que quedarse más horas porque la empresa lo necesita, surgen preguntas concretas: ¿quién busca a los chicos en la escuela?, ¿quién los lleva al médico?”, planteó.
Otro punto que genera preocupación es la situación de quienes tienen más de un empleo, una realidad cada vez más frecuente en el país. “El pluriempleo hoy es moneda corriente porque muchos salarios no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Si una empresa modifica los horarios por el banco de horas, puede generar conflictos con otros trabajos que tenga el empleado”, explicó.
Dondiz también cuestionó que la ley deje gran parte de la implementación librada a acuerdos entre empleador y trabajador. “Existe una relación desigual entre ambas partes. La realidad demuestra que la parte más débil es el trabajador y por eso se necesitan controles y reglas claras”, afirmó.
La normativa establece que los acuerdos deben realizarse por escrito y contar con un sistema de registro que permita controlar las horas trabajadas y las horas pendientes de compensación. Además, deben respetarse los descansos mínimos legales: 12 horas entre una jornada y otra y 35 horas de descanso semanal.
Mientras algunas empresas ya comenzaron a implementar el sistema en Argentina, el debate sigue abierto. Para muchos especialistas, el éxito o fracaso del banco de horas dependerá de cómo se reglamente y de los controles que existan para evitar abusos.
