El médico Bernardo Biella explicó las diferencias entre los efectos de las drogas y el alcohol al conducir, y alertó sobre los riesgos de la exposición indirecta al humo de marihuana en espacios cerrados.
Luego de que durante el fin de semana se detectaran cuatro conductores con narcotest positivo por marihuana en Salta, el médico Bernardo Biella explicó las diferencias entre conducir bajo los efectos de drogas y hacerlo alcoholizado, y alertó sobre los riesgos que representan distintas sustancias para la seguridad vial.
Según detalló, los estupefacientes no afectan a todos por igual. Existen drogas con efectos estimulantes, como los derivados de la cocaína, y otras con efectos depresores, como los opiáceos o algunos medicamentos utilizados para tratar cuadros de ansiedad. Los depresores tienden a producir sueño y disminuyen los reflejos. La reacción para frenar ante una situación de peligro puede demorarse mucho más que en una persona que no consumió esas sustancias, explicó.
En el caso de los estimulantes, el riesgo pasa por otro lado. La persona siente que puede ir más rápido, pierde noción de la velocidad y se alteran la percepción de las distancias y los reflejos. Puede creer que un vehículo está lejos cuando en realidad está muy cerca, señaló.
Biella advirtió además que algunas drogas pueden generar alteraciones de la realidad. «Hay sustancias que enturbian la mente, pueden hacer escuchar cosas que no existen o modificar la percepción del entorno, lo que al conducir puede tener consecuencias muy graves para terceros», sostuvo.
También remarcó que el problema no se limita a la marihuana o la cocaína. Medicamentos de uso frecuente como el clonazepam o el diazepam también pueden afectar la capacidad para manejar. «Muchas personas toman estos medicamentos por ansiedad o angustia y no siempre son conscientes de que pueden disminuir los reflejos y aumentar el riesgo de provocar un siniestro vial», explicó.
Otro aspecto que destacó es que, a diferencia del alcohol, muchas veces el consumo de drogas no deja señales evidentes como el aliento etílico. «Un indicador importante es la respuesta pupilar. Cuando una persona está bajo ciertos efectos, las pupilas pueden no reaccionar correctamente a la luz», indicó.
Consultado sobre la posibilidad de un resultado positivo por exposición indirecta, Biella señaló que puede ocurrir en determinadas circunstancias. «Si una persona permanece en un ambiente cerrado donde varias personas están fumando marihuana, también está inhalando parte de ese humo, aunque sea en menor concentración», explicó.
