El accidente cerebrovascular hemorrágico es una condición médica grave que ocurre cuando un vaso sanguíneo se rompe dentro del cerebro. Representa cerca del 13% de los ACV y su principal causa es la hipertensión arterial crónica.
Un accidente cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo del cerebro se rompe y provoca un sangrado dentro del tejido cerebral o en los espacios que lo rodean.
De acuerdo con el sitio especializado MedlinePlus, este sangrado “aumenta la presión dentro del cráneo y daña el tejido cerebral”. Las células cerebrales, privadas de oxígeno y nutrientes, mueren en cuestión de minutos, lo que puede derivar en lesiones irreversibles o incluso la muerte.
Este tipo de ACV representa cerca del 13% de los casos de accidentes cerebrovasculares, mucho menos frecuente que el isquémico, pero generalmente más grave. Existen dos variantes principales: la hemorragia intracerebral —el sangrado se produce dentro del propio tejido cerebral— y la hemorragia subaracnoidea, en la que la sangre se acumula entre el cerebro y la superficie que lo recubre.
La hipertensión arterial crónica es la causa más frecuente de ACV hemorrágico. Según la Cleveland Clinic, “tener la presión arterial alta es el factor de riesgo más común para este tipo de accidente cerebrovascular”. También pueden provocarlo los aneurismas cerebrales —zonas debilitadas en los vasos sanguíneos que pueden romperse—, las malformaciones arteriovenosas, traumatismos y el consumo de drogas como la cocaína.
