Un estudio de ISEPCI y Libres del Sur indica que el 57% de las familias encuestadas en mil hogares de barrios populares de Salta no alcanza a cubrir sus gastos mensuales y tiene deudas que afectan la compra de alimentos.
Un relevamiento realizado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) y la agrupación Libres del Sur en mil hogares de barrios populares de Salta reveló que el 57% de las familias no llega a fin de mes y el mismo porcentaje reconoció tener deudas que impiden la compra de alimentos.
En diálogo con InformateSalta, Darío Limachi, referente social de Libres del Sur, sostuvo que el panorama es “muy crítico” y que las dificultades económicas continúan profundizándose. “Estamos acompañando a muchos vecinos que están pasando una situación realmente agobiante. La gente no puede cumplir con la primera necesidad, que es la alimentación”, expresó.
Según el informe, 1 de cada 4 hogares saltea al menos una comida por semana. Limachi indicó que “lo primero que hace una familia cuando no alcanza la plata es reducir las porciones o directamente dejar de comer”.
El dirigente también alertó sobre el crecimiento de la malnutrición en los barrios populares. Explicó que, aunque no siempre se observa desnutrición extrema, muchas familias dejaron de consumir carnes, lácteos, frutas y otros alimentos esenciales. “A nosotros nos da que 6 de cada 10 personas ya no están pudiendo consumir carne de vaca o pollo”, detalló.
Limachi señaló que la situación afecta especialmente a niños y adolescentes, ya que muchas familias terminan refugiándose en harinas o alimentos económicos con bajo valor nutricional. “La preocupación hoy ya no es si el chico come saludable. La preocupación es que no se vaya a dormir con la panza vacía”, afirmó.
El referente cuestionó la falta de redes de contención social y aseguró que la situación actual supera incluso a la vivida durante la pandemia. “Es peor, porque antes existían comedores y asistencia alimentaria. Hoy esas ayudas prácticamente desaparecieron”, afirmó.
Además, remarcó que el problema golpea con mayor fuerza en el norte provincial, donde las posibilidades laborales son más limitadas y el consumo cayó fuertemente. “Hay gente que vende cosas de su casa para poder comer. Y otros recurren a aplicaciones o préstamos porque ya no tienen de dónde sacar plata”, concluyó.
