La psicóloga Cynthia Molinari advierte sobre el crecimiento de las apuestas digitales entre adolescentes, potenciado por eventos como el Mundial 2026 y la promoción en redes sociales.
Las apuestas online dejaron de ser una práctica asociada únicamente a los casinos y comenzaron a instalarse cada vez más en la vida cotidiana de los jóvenes. Eventos masivos como el Mundial potencian ese fenómeno: la emoción por los partidos, los jugadores y los resultados se combina con plataformas digitales que ofrecen apostar de manera inmediata y accesible.
Para la psicóloga Cynthia Molinari, esa mezcla puede resultar especialmente peligrosa en adolescentes, que todavía están construyendo su capacidad de análisis y juicio crítico. La especialista advirtió que hoy las apuestas están mucho más naturalizadas que antes, principalmente por la facilidad de acceso y la fuerte presencia de las redes sociales. Influencers y figuras públicas promocionan este tipo de plataformas, muchas veces sin mostrar los riesgos reales detrás del juego.
“Los únicos que se benefician son las empresas que se dedican a eso”, sostuvo Molinari, y explicó que en distintos países ya se limitaron este tipo de publicidades debido a la enorme influencia que ejercen sobre los jóvenes. Desde el punto de vista psicológico, las consecuencias pueden ser graves. En adolescentes, el impacto es mayor porque se trata de una etapa marcada por la búsqueda de límites, la impulsividad y la necesidad de experimentar.
Según Molinari, muchos chicos ingresan a las apuestas creyendo que se trata de un simple juego virtual, sin dimensionar que detrás existen sistemas diseñados para generar consumo y pérdidas. Esa situación puede derivar en ansiedad constante, dependencia emocional del juego e incluso conductas delictivas, como pedir dinero, endeudarse o acceder a cuentas ajenas para seguir apostando. En adultos, la problemática también puede derivar en cuadros de depresión severa, pérdidas económicas importantes y conflictos familiares difíciles de revertir.
La psicóloga remarcó que uno de los principales problemas es que los adolescentes “no dimensionan realmente los riesgos”. La apariencia inofensiva de las plataformas y la posibilidad de ganar dinero rápido generan una falsa sensación de control. Sin embargo, detrás de esas aplicaciones existen algoritmos preparados para que el jugador pierda más de lo que gana. “Nunca se puede jugar un juego donde la ley no es pareja”, explicó Molinari, al señalar que muchos jóvenes desconocen las consecuencias legales y emocionales que pueden enfrentar cuando la situación se vuelve incontrolable.
Frente a este escenario, la especialista considera fundamental el rol de las familias y de los adultos cercanos. Hablar del tema, generar confianza y acompañar a los adolescentes aparece como una de las herramientas más importantes para prevenir situaciones extremas. “Hay que hablar de estos peligros contemporáneos”, señaló. Así como antes los padres advertían sobre los riesgos de la calle, hoy resulta necesario conversar sobre el mundo digital y las tentaciones constantes que aparecen en internet. Para Molinari, el diálogo cotidiano, la cercanía y el interés genuino por lo que hacen los chicos pueden marcar la diferencia antes de que el problema avance demasiado.
