A casi cinco años de la desaparición de Guadalupe Belén Lucero Cialone, la Justicia imputó al abuelo paterno de la menor por abuso sexual gravemente ultrajante en una causa paralela, lo que reavivó la investigación y el reclamo de justicia.
A casi cinco años de la desaparición de Guadalupe Belén Lucero Cialone, la investigación judicial sumó en las últimas horas un giro inesperado que volvió a sacudir a la provincia de San Luis y reactivó el reclamo de justicia de su familia. La causa tomó un nuevo rumbo luego de que la Justicia imputara al abuelo paterno de la menor en una causa paralela por abuso sexual gravemente ultrajante.
La situación generó un fuerte impacto público debido a que los investigadores y los abogados querellantes comenzaron a solicitar que se profundice la posible vinculación de ese expediente con la desaparición de la niña. El nuevo escenario judicial abrió interrogantes que hasta ahora no habían tenido protagonismo dentro del expediente principal.
Según trascendió en distintos medios nacionales y provinciales, la familia de Guadalupe pidió que se revisen testimonios, antecedentes y posibles conexiones que podrían aportar elementos a una investigación que, desde junio de 2021, sigue sin respuestas concretas.
La desaparición de Guadalupe ocurrió el 14 de junio de 2021 en el barrio 544 Viviendas de la ciudad de San Luis, mientras participaba de una reunión familiar. Desde entonces, el caso se convirtió en una de las búsquedas más conmocionantes del país. A lo largo de estos años hubo cientos de allanamientos, rastrillajes y líneas investigativas, aunque ninguna logró esclarecer qué ocurrió con la niña.
En paralelo, durante los últimos meses también se realizaron nuevos operativos en zonas rurales donde se encontraron restos óseos y prendas de vestir que fueron sometidos a pericias para determinar si guardan relación con la causa. Aunque oficialmente no hubo confirmaciones concluyentes, esos hallazgos mantuvieron viva la expectativa de obtener alguna pista firme.
El reciente avance judicial reavivó además el debate social sobre las fallas en la investigación inicial y la necesidad de acelerar medidas pendientes. En redes sociales y medios nacionales, el caso volvió a ocupar un lugar central, acompañado por pedidos de verdad y justicia bajo una consigna que persiste desde hace años: “¿Dónde está Guadalupe?”.
