El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) registró en abril una caída del 12,1% respecto a marzo, profundizando cuatro meses consecutivos de descenso. Así lo informó la Universidad Torcuato Di Tella, que ubica el indicador en 2,02 puntos sobre 5.
El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella cayó un 12,1% en abril en comparación con el mes anterior, alcanzando los 2,02 puntos sobre un máximo de 5. Se trata del descenso más pronunciado del año y consolida una tendencia negativa que se extiende desde enero de 2026.
Según el informe, las caídas mensuales acumuladas fueron: enero (-2,8%), febrero (-0,6%), marzo (-3,5%) y abril (-12,1%). En total, la confianza se redujo un 17,9% desde fines de 2025, y el promedio de la gestión actual quedó en 2,42 puntos, el nivel más bajo desde el inicio del mandato.
Los cinco componentes del índice registraron valores negativos en abril. La eficiencia fue el rubro más afectado, con una baja del 21,4%; le siguieron la evaluación general del Gobierno (-17,2%) y la percepción sobre la preocupación por el interés general (-13,9%). Incluso los aspectos de honestidad y capacidad también descendieron.
El informe también revela cambios en la base social de apoyo. La caída más fuerte se dio entre personas de 30 a 49 años, uno de los segmentos económicamente activos más sensibles al deterioro del ingreso. El índice bajó un 16,9% entre los hombres, reduciendo la brecha de género, y también retrocedió con intensidad entre quienes tienen nivel educativo secundario. En contraste, los jóvenes de 18 a 29 años mantienen los niveles relativamente más altos de confianza, aunque sin compensar la pérdida general.
El vínculo entre expectativas económicas y apoyo político quedó expuesto: la confianza es alta entre quienes creen que la economía mejorará en el próximo año, pero se derrumba entre quienes esperan un empeoramiento. El dato sugiere que el respaldo al Gobierno sigue atado a la promesa de recuperación económica, mientras la paciencia social comienza a agotarse.
Con todos los componentes del índice en su nivel más bajo del año y una tendencia descendente sostenida, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener capital político en un contexto donde la confianza pública se erosiona más rápido que los tiempos de la recuperación económica prometida.
Con información de La Tecla.
