Rolando Carrizo, especialista local, evaluó el dato del 3,4% de marzo y los factores que complican alcanzar una inflación nula en el corto plazo, aunque proyecta una posible mejora hacia fin de año.
La inflación de marzo en Argentina fue del 3,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto al 2,9% registrado en febrero. Este valor es el más alto desde marzo de 2025, cuando había alcanzado el 3,7%. El dato reavivó el debate sobre las proyecciones oficiales que apuntaban a una inflación cercana al 0% para el mes de agosto.
En diálogo con el programa «Efecto Dominó» de Radio LUP 94.7, el economista salteño Rolando Carrizo analizó la situación. Explicó que marzo suele ser un mes con factores estacionales que presionan sobre los precios. «Siempre marzo tiene una estacionalidad que empuja los índices de inflación. También influye el contexto internacional con respecto al petróleo, que es una variable clave en el precio de la energía», señaló.
Además, el especialista diferenció los movimientos de precios puntuales de la inflación estructural. «Los precios relativos pueden subir o bajar por oferta y demanda. La inflación, en cambio, es consecuencia de la emisión monetaria y de la pérdida de valor de la moneda», sostuvo. Carrizo remarcó que algunos aumentos recientes, como el de los combustibles, responden a variaciones específicas, pero advirtió que el panorama global sigue siendo incierto.
Al evaluar la posibilidad de alcanzar el 0% de inflación en agosto, el economista fue contundente: «No creo todavía. No sabemos qué va a pasar con el petróleo porque la guerra continúa. Eso va a afectar y hoy se ve difícil». Sin embargo, planteó una perspectiva más optimista a mediano plazo: «Tal vez a fin de año podríamos estar próximos a ese índice y quizás el año que viene tengamos niveles normales, comparables con los países vecinos».
Por último, Carrizo señaló que el proceso de desaceleración inflacionaria también tiene impactos en la actividad económica. «Combatir la inflación no se hace sin sacrificio. Se ve en la caída de ventas del comercio y en la pérdida del poder adquisitivo, porque los salarios no se corrigen al ritmo de los precios», concluyó.
