El hallazgo de restos óseos en Vaqueros en junio de 2021 confirmó la identidad de Santiago Gala Cancinos, desaparecido desde 2017. La investigación determinó que falleció el mismo día de su desaparición.
Tras más de cuatro años de búsqueda, el hallazgo de restos óseos en una zona boscosa cercana a la Ruta Nacional 9, a la altura de Vaqueros, fue informado por autoridades judiciales. Horas después, una pericia odontológica confirmó que los restos pertenecían a Santiago Cancinos, nombre que había elegido Gala para su identidad de género.
Santiago tenía 14 años cuando desapareció el 16 de mayo de 2017, tras salir de su casa en la zona norte de la ciudad de Salta. La noticia del hallazgo generó reacciones a nivel provincial y nacional. Durante años, se realizaron marchas, campañas solidarias y cadenas de difusión para intentar localizarlo.
La desaparición de Santiago Gala Cancinos se convirtió en uno de los casos más emblemáticos del país. Se realizaron rastrillajes en cerros, ríos, quebradas y zonas rurales. También se analizaron cámaras de seguridad, redes sociales, teléfonos celulares y testimonios de cientos de personas. La búsqueda atravesó diferentes líneas investigativas, pero ninguna logró determinar qué había ocurrido con el adolescente hasta el hallazgo de los restos.
Según reportes del Ministerio Público, Santiago Cancinos no habría sido asesinado. Tras el hallazgo de sus restos en junio de 2021 en Vaqueros, las pericias forenses y judiciales determinaron que falleció el mismo día de su desaparición, el 16 de mayo de 2017, y que la causa de muerte fue un suicidio.
Pocos días después de la confirmación, Javier Cancinos, padre de Santiago, compartió una reflexión. En una publicación expresó su culpa por no haber advertido el sufrimiento que atravesaba su hijo y pidió perdón por no haber podido acompañarlo de la manera que necesitaba. «Te veo en cada personita que lucha por obtener su identidad de género, por obtener solo respeto, por solo vivir», escribió.
Los restos fueron encontrados por un trabajador que realizaba tareas de limpieza y desmalezamiento en una zona de difícil acceso. Junto a ellos aparecieron pertenencias que fueron reconocidas por la familia. Posteriormente, los estudios odontológicos y genéticos confirmaron la identidad. El lugar presentaba una complejidad geográfica importante, con pendientes pronunciadas y abundante vegetación, circunstancias que dificultaron los operativos de búsqueda durante años.
La historia de Santiago Cancinos trascendió el expediente judicial. Su nombre se convirtió en símbolo de búsqueda y de reflexión sobre la importancia de acompañar a niños, niñas y adolescentes. Cinco años después del hallazgo y nueve años después de su desaparición, el caso sigue siendo una de las historias que marcaron a Salta en las últimas décadas.
