El Tribunal Oral Federal 1 de Salta condenó a 6 años y medio de prisión al sargento Jesús Antonio Vera, de la Policía de la provincia, por su participación en una organización narcocriminal. La investigación comenzó tras la detención de su hijo con 12 kilos de cocaína.
El Tribunal Oral Federal 1 de Salta condenó a 6 años y medio de prisión al sargento de la Policía de Salta, Jesús Antonio Vera, de 18 años de antigüedad, como coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por su condición de funcionario público. La sentencia fue dictada por las juezas María Alejandra Cataldi, Gabriela Elisa Catalano y Marta Liliana Snopek, con intervención del fiscal federal Marcos Romero.
La investigación se inició el 15 de abril de 2024 a partir de una denuncia anónima recibida por la Unidad de Procedimientos Judiciales de Orán de la Gendarmería Nacional, que alertaba sobre una organización narcocriminal integrada por narcotraficantes y miembros de fuerzas de seguridad. Mediante tareas de inteligencia y vigilancia, la fiscalía identificó al sargento Vera como parte de la estructura investigada y, con autorización del juez de garantías de Orán, Gustavo Montoya, se dispuso la intervención telefónica del imputado.
El 6 de junio de 2025, Mauricio Vera, hijo de 23 años del sargento, fue detenido tras una persecución iniciada en Aguas Blancas y finalizada en Orán. Según consta en la causa, el joven conducía un automóvil Fiat Cronos por la ruta nacional 50, de norte a sur, acompañado por tres pasajeros. Al llegar a un control de Gendarmería Nacional en el paraje “La Estrellita”, desobedeció las órdenes de detención y escapó a alta velocidad. Tras evadir otros dos controles en la Sección “28 de Julio” y un retén de la Policía Federal Argentina, la persecución concluyó en las calles 20 de Febrero y 9 de Julio de Orán, donde el sospechoso abandonó el vehículo y se ocultó en una vivienda. Efectivos de la Sección Núcleo del Escuadrón 20 de Gendarmería Nacional lo detuvieron minutos después. Del automóvil se secuestraron 12 kilos de cocaína, distribuidos en 12 paquetes, y una pistola calibre 9 milímetros perteneciente a su padre.
Dos meses después, la fiscalía solicitó la detención del sargento Vera. Durante el juicio oral y público, el policía negó su vinculación con el narcotráfico y atribuyó la responsabilidad a su hijo. Sin embargo, se incorporaron como prueba comunicaciones telefónicas entre padre e hijo posteriores a la persecución. En una de ellas, el hijo afirmó: “Ahí están los doce kilos en el auto encima, me ha hecho perder todo, me va a mandar preso”. Otra conversación registró a Vera diciendo: “Ahí están los doce kilos en el auto”. El tribunal también consideró que el sargento accedió a un informe confidencial de la investigación desde su teléfono celular, lo que evidenció sus vínculos con integrantes de otras fuerzas de seguridad.
La fiscalía acreditó que la organización utilizaba mensajes en código, como “niñitos”, “juguetitos” o “camioncitos”, para referirse a la droga. Además, se estableció que Vera desempeñaba un rol logístico y que la actividad ilícita le permitió acumular bienes: un Fiat Cronos, una camioneta utilitaria, un inmueble en Aguas Blancas donde funciona un salón de eventos y un departamento en Orán.
El tribunal, al fundamentar la condena, consideró acreditado que Vera “tenía pleno conocimiento e intención de realizar la actividad ilícita atribuida” y que “las pruebas son concluyentes”. Las juezas señalaron que el acusado intervino en la diagramación de la movilización de la droga, coordinó tareas previas y definió quién conduciría el vehículo. También destacaron que Vera ocupaba una posición de mando dentro de la organización y que sus allegados seguían sus directivas “también por su formación como personal policial”. La sentencia rechazó los planteos defensivos que intentaron desvincularlo de los hechos.
La condena del sargento se suma a la dictada el 6 de abril de 2025 contra su hijo Mauricio Vera, quien, mediante un acuerdo pleno homologado por la jueza Cataldi, recibió una pena de 4 años y 6 meses de prisión por transporte de estupefacientes, resistencia a la autoridad en tres hechos y privación ilegítima de la libertad.
