La firma salteña Grupo SierraDelta promueve la incubación de emprendimientos en la Puna, combinando financiamiento, capacitación y gerencia compartida para fortalecer la economía local.
En un contexto donde la Puna se consolida como un territorio estratégico para el desarrollo productivo de Salta, surgen iniciativas que buscan canalizar ese crecimiento hacia las comunidades. Desde esa perspectiva nació Grupo SierraDelta, una empresa salteña enfocada en incubar proyectos locales.
En declaraciones a Territorio Minero, Pío Díaz, CEO y responsable de relaciones interinstitucionales y comunitarias de la firma, explicó el modelo de trabajo. “Veíamos la falta de desarrollo y de infraestructura en la Puna, mientras la minería comenzaba a crecer fuertemente. Entonces pensamos en cómo podíamos acompañar ese proceso desde otro lugar”, afirmó.
La propuesta de SierraDelta se basa en el concepto de empresa incubadora. El modelo incluye acompañamiento a emprendedores locales en distintas etapas de crecimiento, con capacitación, asistencia técnica y una gestión compartida con anclaje comunitario. “Nosotros aceleramos ideas y las potenciamos a través de capacitación, financiamiento y algo que llamamos ‘gerencia compartida’. Eso permite que la comunidad se vincule realmente al proceso”, sostuvo Díaz.
Actualmente, el grupo impulsa dos proyectos. Uno es Casa Díaz, en Seclantás (Valles Calchaquíes), una propuesta turística que rescata la identidad cultural y gastronómica local. El otro es Bacoña, un parador gastronómico ubicado sobre la Ruta Nacional 51, en San Antonio de los Cobres, destinado a quienes transitan hacia la Puna minera.
“Queremos que el crecimiento de la minería también derrame en la economía local. No todos tienen que trabajar directamente en minería. También hacen falta nuevos servicios, producción local y emprendedores que puedan insertarse en este ecosistema”, señaló Díaz.
Entre los desafíos mencionó la generación de capacidades en territorio. “Cuando uno entra a la Puna encuentra que faltan muchísimas cosas de soporte: desde técnicos en refrigeración hasta carpinteros. Entonces el desafío es generar capacidades locales y conectarlas con estándares de calidad que hoy exige la industria”, indicó.
Díaz, nacido en Seclantás y con años de trabajo en la región, destacó la importancia de la empatía y la comprensión de las dinámicas locales. “Cada comunidad tiene su manera de comunicarse, sus tiempos y sus formas. Hay que entender eso antes de querer generar cambios”, reflexionó. Al cierre de la entrevista, sostuvo: “¿Qué es lo más valioso que me dejó trabajar en territorio? Personas. Al fin y al cabo trabajamos para ellas, por ellas y junto a ellas”.
