Un estudio internacional revela que los hogares en situación de pobreza destinan hasta el 37% de sus ingresos al fisco, mientras que el 1% más rico tributa un 30%.
Un informe del Observatorio Tributario Internacional, presentado en la Universidad de Buenos Aires por el investigador chileno Vicente Silva, analizó la estructura fiscal argentina y detectó una marcada regresividad en el sistema impositivo. Según el estudio, los sectores más vulnerables de la población aportan un porcentaje significativamente mayor de sus ingresos en impuestos que las capas más ricas.
Los datos indican que el 10% más rico de los ciudadanos tributa apenas el 25% de sus ingresos totales. En contraste, las familias de clase media destinan un 29% de sus recursos al Estado, mientras que los sectores en situación de pobreza soportan la presión más alta, con un 37% de sus ingresos destinados al fisco.
Esta asimetría se explica principalmente por la composición de la recaudación fiscal argentina, donde el Impuesto al Valor Agregado (IVA) representa cerca del 40% del total. Los hogares de menores recursos destinan la totalidad de sus ingresos a bienes y servicios esenciales como alimentos, vestimenta, medicamentos y transporte, lo que hace que el IVA tenga un impacto desproporcionado en sus presupuestos. En cambio, las personas de alta capacidad adquisitiva destinan una porción menor de sus ingresos al consumo cotidiano y derivan el resto a ahorro o inversión, actividades con menores cargas impositivas.
El informe también destaca que el 1% más rico de la sociedad tributa un 30% de sus ingresos formales, una tasa ligeramente superior al 29% de la clase media. Los analistas atribuyen esta paradoja al limitado impacto recaudatorio de impuestos directos como el gravamen a los bienes personales, que aporta apenas un 1,3% del total nacional de ingresos públicos.
El estudio señala que en Argentina solo seis millonarios acumulan un patrimonio conjunto superior a los 20.000 millones de dólares, con un crecimiento anual del 8% en términos reales. Entre los nombres destacados figuran Marcos Galperin (Mercado Libre), Paolo Rocca (Techint), Alejandro Bulgheroni (PAE), Eduardo Eurnekian (Corporación América), Eduardo Costantini (negocios inmobiliarios) y Delfín Carballo (Banco Macro). El documento resalta que estas fortunas se benefician de infraestructura estatal, puertos estratégicos y capital humano formado en universidades públicas, elementos financiados en gran medida por la presión impositiva sobre la mayoría de los trabajadores argentinos.
