El gobernador Gustavo Sáenz dio por iniciado un nuevo período de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial, repasando los desafíos de su gestión y realizando un llamado al diálogo y al federalismo.
El gobernador Gustavo Sáenz inauguró este lunes un nuevo período de sesiones ordinarias en la Legislatura de Salta, en un acto que combinó un balance de gestión con críticas a la falta de apoyo del Gobierno nacional en materia de obras públicas.
“Seguimos peleando por las obras que se necesitan hacer y que van a mejorar la producción y la calidad de vida de todos los salteños”, expresó el mandatario durante su discurso, en el que también se refirió a las dificultades atravesadas en su gestión, incluyendo la pandemia y la crisis económica.
“He soportado estoicamente insultos y mentiras. Sin embargo, siempre estuve y estoy dispuesto al diálogo. Me senté en la mesa con otros gobernadores y con el Gobierno nacional y les dimos las herramientas necesarias”, afirmó Sáenz, quien también apuntó contra la dirigencia nacional: “No se puede votar una cosa allá y acá criticar. Las elecciones se ganan mirando a los ojos a los salteños”.
El gobernador reclamó un federalismo real y cuestionó la actitud de algunos sectores: “Es injusto que yo vaya frente a la Casa Rosada, con un poncho, a pelear por las obras que nos corresponden y me muera de frío mientras ustedes cantan en el Movistar Arena. Lo justo es que cantemos los dos, que mostremos federalismo real”.
En otro tramo de su alocución, Sáenz destacó su cercanía con la gente: “Quiero que me recuerden, cuando termine mi mandato, como un gobernador que peleó por Salta; que no necesitó custodia para sentarse a tomar un café en cualquier pueblo; que fue cercano al pueblo”.
Finalmente, agradeció a su familia, se encomendó a la Virgen del Milagro y cerró con un mensaje de unidad: “Gobernar no es fácil, y en tiempos difíciles —y miren que me tocaron todos los tiempos: pandemia en salud, pandemia económica—. Dejo inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias. Gracias, salteños, de corazón. ¡Viva Salta, carajo!”.
