La Fundación HIRPACE enfrenta una crítica situación económica que amenaza la continuidad de la atención a 200 niños y jóvenes con discapacidad en Salta.
A pesar del transcurso del tiempo, la situación de la Fundación HIRPACE permanece sumergida en una profunda incertidumbre debido a las crecientes dificultades económicas. En el contexto de la crisis actual, la institución enfrenta serios obstáculos para sostener su operatividad y garantizar la atención de sus beneficiarios.
Así lo señaló Amalia Peralta, presidenta de la Comisión Directiva de HIRPACE, quien lamentó que hasta el momento no existan novedades sobre los fondos adeudados por el Gobierno nacional. “La deuda que tiene la Nación con las provincias y con las entidades que atienden la discapacidad sigue igual, estamos esperando que salgan los pagos de diciembre, enero y febrero”, precisó la directiva en diálogo con el móvil de Radio LUP Salta.
La falta de estos recursos impactó de manera directa en el cumplimiento de las obligaciones salariales con el equipo de profesionales y técnicos. “Este mes hemos tenido que pagar al personal de UTEDIC un 70% y recién a fin de mes se les pudo abonar el resto porque vivimos de las obras sociales para subsistir”, explicó Peralta sobre los pagos.
La presidenta advirtió que la mayor parte de los 200 niños y jóvenes que asisten a la institución pertenecen a sectores de escasos recursos. “Nuestra característica es que la mayoría de nuestros chicos son carenciados; se les ha mermado la entrega de medicamentos y pañales en el orden nacional”, denunció con preocupación.
Peralta manifestó su rechazo a la posible desregulación del sistema de prestaciones, al considerar que esto deshumaniza la atención sanitaria y social. “Pareciera que han pensado que todos somos sanos y no necesitamos remedios; sinceramente creo que se han deshumanizado y hemos perdido la empatía”, reflexionó la titular de la fundación.
Finalmente, la referente institucional reconoció que el riesgo de cese de actividades es una posibilidad latente ante el ahogo financiero que atraviesan. “Nunca hemos llegado a este ahogo que tenemos ahora; si los chicos no vienen, pierden su salud y el personal perdería su trabajo”, concluyó Peralta sobre la gravedad del cuadro actual.
