El Subsecretario de Políticas Socioeducativas, Alejandro Williams Becker, informó una baja en los casos de intimidación pública en establecimientos escolares y detalló las medidas que se están implementando, incluyendo la obligatoriedad de la denuncia policial y una reforma del régimen de convivencia.
El Subsecretario de Políticas Socioeducativas de Salta, Alejandro Williams Becker, confirmó que las amenazas e intimidaciones públicas en escuelas, que generaron preocupación desde mediados de abril, han registrado una merma en los últimos días. «Bajaron las estadísticas de intimidaciones, nosotros sentimos que se está desinflando», afirmó el funcionario en diálogo con FM Aries.
Becker explicó que, si bien la situación en Salta es distinta a episodios graves ocurridos en otras provincias, se instruyó a todas las instituciones educativas a realizar la denuncia policial correspondiente ante cualquier sospecha. «Es una manera de traer tranquilidad a la comunidad, que más allá de la pintada tiene derecho a sentirse amenazada», señaló.
El funcionario destacó que, ante la sospecha de riesgo de maltrato físico o la comisión de un delito como amenaza o intimidación pública, la denuncia es una obligación. «Tenemos que generar conciencia en los chicos, que estas cosas no son bromas, que tienen consecuencias», remarcó.
En cuanto a las cifras, Becker indicó que mientras en algunas jurisdicciones se registraron hasta 190 casos, en Salta el número ronda los 30. Para evitar un «efecto contagio», se pidió a los establecimientos que no emitan declaraciones ante cada episodio nuevo.
Respecto a las sanciones, el subsecretario anunció que se está acelerando la reforma del régimen de convivencia escolar. «Bajo el paradigma de la pedagogía del cuidado se había eliminado toda esta normativa. Entendemos ahora que los docentes y directivos sí necesitan herramientas», afirmó. Becker aclaró que se busca un equilibrio, manteniendo los aspectos positivos de la pedagogía actual, como el diálogo y la escucha, pero restaurando la necesidad de poner límites claros.
Finalmente, insistió en la importancia de trabajar de manera coordinada con las familias. «El peor mensaje a un adolescente es un mensaje contradictorio, que esto está mal y en otro lugar está bien», concluyó.
