El organismo actualizó su esquema de prestaciones mediante una nueva resolución, promoviendo la digitalización e incorporando controles anuales y consultas domiciliarias, mientras surgen opiniones divergentes sobre su impacto.
El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) actualizó su modelo de atención médica a través de la resolución 2026-1107, que deja sin efecto normativas anteriores. Entre las modificaciones se destacan la implementación de controles anuales de salud, consultas domiciliarias, atención clínica presencial y la emisión digital de órdenes médicas mediante la Orden Médica Electrónica (OME).
Desde la administración central del organismo se informó que uno de los ejes de la reforma es la digitalización del sistema, lo que, según indican, «permitirá mejorar la trazabilidad de la atención y agilizar los procesos administrativos».
La resolución incorpora cambios en el sistema de pago a prestadores, donde varias prácticas pasan a un esquema «capitado». Este sistema, utilizado con clínicas u hospitales, implica un pago fijo acordado por determinadas prestaciones. El otro modelo vigente es el pago por acto médico individual.
Desde el Sindicato Unido de Trabajadores y Empleados de PAMI (SUTEPA) emitieron un comunicado crítico, señalando que la medida «traslada el costo del sistema a los médicos y, en consecuencia, a los jubilados». Consideran que al incluir más prestaciones en un pago fijo, se genera precarización y se puede afectar el acceso a turnos presenciales.
Los anexos de la resolución detallan los ajustes en los incentivos económicos para distintas prácticas. La implementación de estos cambios y su efecto concreto en la atención de los afiliados en Salta y el resto del país se irá observando en los próximos meses.
