La empresaria y conductora volvió a la Argentina manteniendo un perfil bajo y sin responder a los medios, tras semanas de viajes que combinaron asuntos personales y judiciales.
Wanda Nara ha regresado a la Argentina después de una extensa gira por Asia y Europa. Su arribo, ocurrido hace dos días, se caracterizó por un absoluto hermetismo frente a la prensa que aguardaba en el aeropuerto, donde no respondió a preguntas sobre sus vacaciones o su proceso de divorcio con Mauro Icardi.
Durante su viaje, la empresaria compartió en sus redes sociales diversas postales de los destinos visitados. Una de las imágenes que generó repercusión entre sus seguidores fue tomada en la habitación de un hotel, donde se la ve recostada en una cama con el perfil nocturno de una ciudad, con rascacielos iluminados, de fondo. En otras publicaciones, documentó recorridos por sitios emblemáticos como santuarios tradicionales y estaciones de tren.
Según informaciones de su abogada, Ana Rosenfeld, parte del viaje de Nara tuvo que ver con la espera de que Icardi le devolviera pertenencias que habría retirado de una casa en Estambul. La agenda incluyó una audiencia en Milán sobre la división de bienes, una estadía en las Islas Maldivas y un recorrido por Japón junto a Martín Migueles, donde disfrutaron de actividades culturales y gastronómicas.
El regreso al país se produjo con un considerable equipaje, compuesto por 18 valijas, y estuvo marcado por el intento de ambos de evitar a los cronistas. Esta actitud refleja una búsqueda de privacidad en un momento de transición personal y familiar, marcado por los procesos legales en curso.
