Un incidente en el río Bermejo puso nuevamente en discusión las condiciones del intenso tránsito de personas y mercadería en la frontera norte salteña, donde circulan estimaciones sobre el volumen económico de la actividad.
El vuelco de una chalana cargada ocurrido este fin de semana en el río Bermejo volvió a poner el foco en la intensa actividad que se registra en la frontera norte, particularmente en Aguas Blancas, donde el cruce diario de personas y mercadería no se detiene. Según trascendió en medios locales y testimonios de vecinos, el episodio no dejó heridos de gravedad, pero expuso nuevamente las condiciones en las que se realizan estos traslados, muchas veces con embarcaciones sobrecargadas y en un contexto de crecida del río.
El hecho se da en medio de un fuerte crecimiento del movimiento fronterizo, impulsado por la conveniencia económica que encuentran muchos argentinos al realizar compras del otro lado del límite, lo que incrementó de manera sostenida el flujo de personas en la zona. En este escenario, comenzaron a circular en redes sociales y portales informativos estimaciones sobre el volumen económico que gira alrededor de las chalanas. De acuerdo a estos datos —que no cuentan con confirmación oficial—, en jornadas de alta actividad el circuito podría mover cifras cercanas a los 75 millones de pesos diarios.
Las mismas fuentes señalan que, en días de menor movimiento, el flujo rondaría las 3.000 personas, mientras que en picos podría alcanzar hasta 20.000 cruces diarios. En cuanto a los valores, los traslados se cobrarían entre 2.000 y 10.000 pesos por persona o carga, sin registros formales. Si bien se trata de estimaciones difundidas en medios locales, reflejan la magnitud de un fenómeno que combina comercio informal, tránsito constante y una dinámica difícil de controlar en su totalidad.
A esto se suma el impacto en las economías locales de ciudades como Orán, Tartagal y Pichanal, donde comerciantes advierten sobre la competencia desigual frente a un circuito que opera, en gran parte, por fuera del sistema formal. El reciente episodio en el río y la visibilidad que tomó el tema en redes sociales vuelven a instalar el debate sobre la necesidad de avanzar en mecanismos de control, regulación o alternativas que permitan ordenar la actividad en la frontera, en un contexto donde el movimiento sigue creciendo día a día.
