El sistema de transporte público de la provincia enfrenta un momento crítico ante la posibilidad de un paro anunciado por el gremio, en medio de negociaciones por el impacto económico del nuevo esquema salarial.
El transporte público de Salta atraviesa un momento crítico y se acerca a un posible paro que podría paralizar el servicio en toda el área metropolitana. La crisis se profundizó tras la decisión de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) de ratificar medidas de fuerza si no se abonan los salarios con la nueva escala acordada a nivel nacional.
El eje del conflicto es el impacto económico del aumento salarial, que representa un costo adicional cercano a los 520 millones de pesos mensuales para el sistema. La situación se complejiza en un contexto de caída de pasajeros, aumento de costos y falta de subsidios nacionales.
Desde el gremio anunciaron que, si no se cumple con el pago actualizado, el paro comenzará el 8 de abril desde la medianoche. Además, denunciaron falta de diálogo con la empresa y cuestionaron a las autoridades por no ofrecer respuestas concretas.
El nuevo esquema salarial eleva significativamente los ingresos de los choferes, con sueldos que, según lo acordado, podrían rondar los 1.950.000 pesos sin antigüedad. La crisis expone las limitaciones estructurales del sistema, que actualmente depende en un 60% de subsidios provinciales y el resto de la recaudación del boleto.
En paralelo, el aumento del pasaje —que llegará a 1.450 pesos— suma tensión al escenario, en un contexto donde usuarios y trabajadores quedan en el centro del conflicto. Desde la empresa sostienen que no se trata de una negativa de pago, sino de la imposibilidad de afrontar de inmediato el incremento.
Mientras tanto, el Gobierno provincial negocia contrarreloj para evitar la paralización del servicio. Las próximas horas serán clave para definir si se logra un acuerdo o si Salta enfrenta un nuevo paro de colectivos en medio de un sistema cada vez más presionado.
