Las principales empresas del sector, incluyendo YPF, PAE, Raízen y otras, implementaron un mecanismo para estabilizar los valores en surtidor hasta mediados de mayo, en respuesta a la volatilidad internacional y la caída de la demanda.
Las principales petroleras que operan en Argentina acordaron mantener estables los precios de los combustibles durante al menos las próximas seis semanas. El entendimiento, que involucra a productores, refinadoras e integradas, busca evitar que el reciente aumento internacional del precio del petróleo se traslade de inmediato al consumidor final.
Según informaron fuentes del sector, la decisión responde principalmente a una caída en la demanda, especialmente en el interior del país, y busca ofrecer mayor previsibilidad a los usuarios. El acuerdo se alcanzó por iniciativa de las compañías, sin intervención directa del Gobierno, y funciona como base del anuncio realizado por YPF en las últimas horas.
El mecanismo se activó luego de que, desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, los combustibles sufrieran incrementos cercanos al 20% en el país, causando una merma sensible en las ventas. El acuerdo determina precios estables hasta mediados de mayo.
Las empresas involucradas incluyen a los productores Tecpetrol, Pluspetrol y Fénix; las refinadoras Raízen y Trafigura; y las integradas YPF y Pan American Energy (operadora de Axion). Puma Energy, marca de Trafigura, analiza adherirse.
El esquema acordado consiste en tomar el valor del crudo correspondiente a marzo como referencia para las transacciones internas. Los productores facturarán según la cotización internacional del momento, pero los refinadores abonarán el valor vigente hasta marzo. La diferencia se acumulará en una cuenta compensadora a saldar con el tiempo.
En la práctica, esto significa que el precio en el surtidor permanecerá invariable en el corto plazo. Si el crudo baja posteriormente, la nafta no descenderá de inmediato, para cubrir lo no abonado anteriormente. El acuerdo tiene alcance nacional y estará vigente por 45 días desde el 1° de abril.
La medida constituye lo que YPF definió como un «amortiguador de precios», creado en respuesta al desplome del consumo. Al finalizar el período, las empresas evaluarán la situación en función del desenlace del conflicto y la evolución del mercado energético.
Cabe destacar que el crudo determina aproximadamente el 40% del valor final en el surtidor. El 60% restante obedece a impuestos, costos de refinación, logística, biocombustibles y márgenes comerciales. El mecanismo permite estabilizar precios en el corto plazo, aunque difiere parte del ajuste.
El Gobierno anunció a fines de marzo la postergación de la actualización de impuestos prevista para abril, medida que se suma a la estabilización cambiaria vigente y refuerza el contexto de precios.
Sobre el futuro, las petroleras anticipan que la duración del pacto dependerá de la extensión del conflicto internacional. Aun si las hostilidades terminan, no se espera un regreso inmediato a los niveles de precio previos al conflicto, debido a la destrucción de infraestructura energética en la región.
