Cierre de comercios por la crisis económica: fue la galería más grande de Sudamérica y ahora está semivacía
Cualquiera que ingrese hoy a la histórica Galería Crédito Liniers, el paseo comercial ubicado en Ramón Falcón y Carhué, podrá escuchar el eco de sus pasos. Este icónico laberinto de pasillos padece la desolación y el fuerte impacto de la crisis económica y el cierre de comercios que afecta severamente a todo el país.
Para muchos vecinos nostálgicos de la zona, adentrarse en la actualidad en esta mítica galería implica toparse con un panorama anodino y profundamente triste provocado por la delicada situación nacional. Ya no hay rostros que se reflejen en las vidrieras, ni clientes transitando sus imponentes escaleras.
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Y lo que resulta aún peor, casi la mitad de sus más de ochenta locales comerciales lucen hoy el temido cartel de “se alquila” o “se vende”, mientras que en muchos otros se observan tristes papeles de diario tapando las vidrieras vacías. De los pocos emprendimientos que aún permanecen activos, sólo un puñado se atreve a abrir sus puertas con regularidad, fundamentalmente aquellos que tienen la suerte de dar a la calle y captar a los transeúntes.
«La mayoría de los que tenemos local en el interior nos manejamos con ventas digitales, por eso abrimos cada tanto. Coordinamos un horario con el cliente para que pase a buscar el producto y listo», explica Daniel, propietario de un pequeño local de artículos de colección en el primer subsuelo.
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La historia porteña de la Galería Crédito Liniers
Inaugurada con gran pompa en el año 1956, hace exactamente siete décadas, este espacio fue una muestra acabada y contundente de lo que este populoso barrio del oeste porteño era capaz de hacer por entonces en materia mercantil. Su singular diseño arquitectónico, que incluía bandejas escalonadas a los costados, imponentes techos abovedados y grandes escaleras en el medio, no tardó en atraer a un inmenso caudal de público.
En un valioso documento fílmico de la época, atesorado por el Archivo General de la Nación Argentina, un histórico locutor dimensionaba el fenómeno con cifras que hoy parecen de ciencia ficción: «Se trata de la galería más grande de Sudamérica, por extensión en metros cuadrados y por la extraordinaria cantidad de público que la visita: de 100 mil a 130 mil personas diarias«.
Con el paso de los años, fue renovando sus propuestas y llegaron comercios que aún recuerdan varias generaciones, como el emblemático Centro Cultural del Disco, los infaltables juegos infantiles con cospeles, la clásica peluquería con el popular «corte taza», y los concurridos bares de la época donde las familias pasaban sus fines de semana.
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El letal impacto comercial de la crisis económica actual
Hoy, la realidad es diametralmente opuesta a sus años dorados. «No es fácil sostener un local acá», expresa con resignación Silvana, titular de uno de los pocos negocios de indumentaria femenina que se mantienen valientemente abiertos. La evidente escasez de público y el elevado valor mensual de los inmuebles comerciales conforman un escenario crítico y muchas veces insostenible para los comerciantes.
«Alquilar actualmente un local en el interior tiene un costo mensual que oscila entre los 300 mil y los 400 mil pesos. Y los que dan a la calle, pueden superar tranquilamente los 500 mil pesos», detalla con precisión Juan Pablo Rucci, experimentado representante inmobiliario de la zona.
Mientras la fuerte recesión continúa horadando lentamente sus entrañas comerciales, el silencio abrumador de sus pasillos se empecina en replicar el eco de un pasado de gloria que hoy apenas late en el recuerdo de Liniers.
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Más de 22 mil empresas cerradas a nivel país
El desolador escenario que atraviesa este histórico paseo de compras porteño no es un hecho aislado, sino el reflejo de un desplome generalizado. Según los recientes datos publicados por el Monitor de Empresas de Fundar, basados en estadísticas de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo, la situación productiva de la Argentina atraviesa su peor momento en más de veinte años.
Desde el inicio de la gestión de Javier Milei, se registró la pérdida de 22.608 empresas, lo que representa una estrepitosa caída del 4,4 por ciento de las unidades productivas nacionales, la peor cifra desde 2003. La tendencia negativa se mantuvo durante 2025, año en el que 10.392 pymes e industrias tuvieron que cerrar definitivamente sus puertas. De hecho, solo en el mes de diciembre se reportó el cese de actividades de 670 compañías.
El brutal impacto de esta caída golpeó a casi todo el territorio: 23 de las 24 jurisdicciones mostraron una retracción desde la asunción del gobierno nacional. Provincias como La Rioja (-14,9%), Catamarca (-11,8%) y Chaco (-10,6%) fueron las más castigadas, mientras que sectores como el Transporte, Inmobiliarias y la Industria Manufacturera lideran los rubros con mayores pérdidas. Solamente Neuquén logró escapar a los números rojos con una tímida mejora del 1,4 por ciento.
