Tras el histórico temporal que paralizó a buena parte del noreste de Estados Unidos y dejó cifras récord de acumulación de nieve, este miércoles 25 de febrero estará marcado por una nueva ronda de precipitaciones invernales en varias ciudades que todavía se recuperan del impacto del ciclón bomba. Los pronósticos anticipan más nevadas en sectores ya castigados, además de tormentas en el sureste y condiciones críticas de incendio en otras regiones.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés), una serie de sistemas tipo “clipper” avanzará sobre el centro y el este entre este miércoles y el viernes. El primero de estos se desplazará durante la mañana hacia el noreste y Nueva Inglaterra, lo que generará nevadas adicionales, en especial con efecto lago. Las acumulaciones previstas serán moderadas, con entre una y dos pulgadas (2,5 a cinco centímetros) en zonas que ya fueron duramente afectadas por el potente nor’easter del lunes.
Según el informe oficial, estas precipitaciones se sumarán a totales que ya resultan extraordinarios. En los últimos días, ciudades clave del corredor I-95 quedaron sepultadas por cantidades históricas de nieve. En ese contexto, la nueva nevada no alcanzará la magnitud del evento previo, pero sí contribuirá a incrementar los registros estacionales en áreas donde la remoción del manto blanco aún no concluyó.
El sistema, además, favorecerá el desarrollo de lluvias y tormentas eléctricas en el sector cálido que se formará a lo largo del frente frío asociado. Estas condiciones afectarán al Atlántico medio y al sureste durante la jornada del jueves, al aportar humedad beneficiosa para regiones que atraviesan condiciones de sequía.
El impacto del temporal previo dejó cifras que marcaron un antes y un después en los registros históricos. Según datos recopilados por AccuWeather, en Massachusetts se acumularon más de 30 pulgadas (76 centímetros) en diversas localidades, lo que superó en algunos puntos el total de todo el invierno pasado. En Whitman, por ejemplo, se midieron 33,7 pulgadas (85,6 centímetros), mientras que en el Aeropuerto Internacional Logan de Boston el registro alcanzó 31,8 pulgadas (80,8 centímetros).
En Rhode Island, el aeropuerto T.F. Green estableció un nuevo récord absoluto de tormenta con 37,9 pulgadas (96,3 centímetros), al superar ampliamente la marca previa de 28,6 pulgadas (72,6 centímetros) establecida en 1978. Además, se fijó un récord diario de 35,5 pulgadas (90,2 centímetros).
De acuerdo con el FOX Forecast Center, la primera ronda de nieve de esta nueva secuencia se consolidará entre martes y miércoles, lo que afectará inicialmente sectores de los Grandes Lagos antes de pivotar hacia Pensilvania, Nueva York y Nueva Inglaterra.
Aunque el sistema será de rápido desplazamiento y las nevadas durarán solo algunas horas en ciertos puntos, se prevé que en el norte de Nueva Inglaterra se acumulen entre una y tres pulgadas (2,5 a 7,6 centímetros). En el norte de Michigan, en tanto, podrían registrarse entre tres y cinco pulgadas (7,6 a 12,7 centímetros).
Los meteorólogos sostuvieron que incluso una acumulación moderada podría complicar las tareas de limpieza y el tránsito en ciudades que todavía presentan montículos de nieve de gran altura en calles y avenidas. Boston, por ejemplo, ya se ubica casi 10 pulgadas (25,4 centímetros) por encima del promedio estacional tras la tormenta histórica, por lo que cualquier nevada adicional incrementará esa anomalía.
Una segunda perturbación avanzará hacia el este desde las Llanuras Centrales hacia el jueves por la tarde. Sin embargo, los modelos más recientes sugieren un recorrido más meridional, lo que implicará precipitaciones en forma de lluvia y nevadas más ligeras en sectores del Atlántico medio y el sureste, con impactos relativamente menores en comparación con el evento anterior.
Mientras el este continuará bajo influencia invernal, el oeste experimentará un patrón completamente diferente. El NWS adelanta condiciones secas y estables debido al fortalecimiento de una dorsal sobre la costa del Pacífico, que bloqueará la llegada de nuevos ríos atmosféricos. Esto pondrá fin, al menos temporalmente, a las nevadas en montaña y lluvias en cotas bajas que afectaban a las Rocosas del norte.
Las temperaturas se ubicarán muy por encima de lo habitual en gran parte del oeste, extendiéndose hacia las Llanuras y el sureste. En sectores del suroeste, particularmente en Arizona y el sur de California, las máximas superarán los 90°F (32°C).
La combinación de calor inusual, baja humedad relativa y vientos intensos favorecerá condiciones críticas para la propagación de incendios forestales en las Altas Llanuras del sur. Se mantendrán advertencias de bandera roja en vigor, ante la posibilidad de rápida expansión de focos ígneos.
