miércoles, 21 enero, 2026
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IA en el empleo: 7 de cada 10 trabajadores argentinos se sienten listos para usarla y dicen que mejora la productividad

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa y se metió de lleno en la rutina laboral. En Argentina, el 73% de los trabajadores siente confianza en su capacidad para usar IA en el trabajo, un dato que ubica al país cuatro puntos por encima del promedio global (69%) y que refleja una adopción pragmática de la tecnología como herramienta para mejorar el desempeño y sostener la empleabilidad.

Los resultados surgen de la última edición del Randstad Workmonitor, un estudio elaborado a partir de una encuesta a 26.824 personas en 35 países, incluida Argentina, que releva expectativas, estados de ánimo y comportamientos del talento frente a los cambios del mundo del trabajo. En la región, Argentina, Chile y México muestran los niveles más altos de confianza para incorporar herramientas de IA, entre cuatro y cinco puntos por encima de la media global. Uruguay, en cambio, se mantiene alineado con el promedio: 69% de los trabajadores se siente confiado para utilizar IA en su actividad.

“Con cada vez más compañías incorporando IA en distintas etapas de su operación, automatizando tareas y optimizando procesos, esta tecnología ya no es percibida por los trabajadores como una promesa lejana, sino como una herramienta concreta que tiene impacto en su día a día laboral”, afirmó Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay. La ejecutiva advirtió, además, que este avance plantea un desafío para las organizaciones: asegurar formación en habilidades digitales y de IA y hacerlo con foco en la equidad para evitar brechas de acceso.

La percepción positiva se traduce también en impacto concreto. En Argentina, el 63% de los trabajadores sostiene que la IA contribuye a mejorar su productividad, en línea con el promedio global (62%). En el desglose regional, México lidera con 70%, mientras Argentina y Chile comparten el segundo lugar con 63%. Uruguay queda rezagado: apenas el 54% ve un aporte de la IA a la productividad, lo que marca una brecha de entre ocho y 16 puntos frente a la referencia global y los otros países relevados en la región.

Aun así, la adopción viene acompañada de una mirada realista sobre el alcance de la tecnología. En el país, el 52% considera que la IA impactará en una alta proporción de sus tareas laborales, un valor prácticamente calcado al promedio global (53%). Del lado de las empresas, el diagnóstico es incluso más contundente: el 65% de los empleadores estima que la IA tendrá un impacto significativo en las tareas, por encima de la media global. La coincidencia entre talento y organizaciones refuerza la idea de una IA entendida como herramienta de apoyo para mejorar procesos y fortalecer competitividad, pero que exige nuevas capacidades en la fuerza laboral.

“Los datos de este año muestran que el talento argentino está incorporando la inteligencia artificial desde una posición abierta y pragmática”, sostuvo Avila. “Predomina una visión en la que esta tecnología tiene fuertes impactos en el mundo del trabajo, aunque no necesariamente negativos, y aparece como una aliada para potenciar la productividad, acompañar el desarrollo de habilidades y sostener la empleabilidad en un entorno laboral cada vez más dinámico”.

La brecha global: expectativas y temores

A nivel mundial, el estudio identifica a la IA como un componente central del proceso de adaptación de la fuerza laboral, aunque persiste una distancia entre lo que esperan las empresas y lo que perciben los trabajadores. Mientras los empleadores se preparan para una implementación cada vez más extendida, el 21% de los trabajadores cree que sus tareas son “inmunes” a las eficiencias de la IA y el 47% teme que los beneficios de la tecnología terminen favoreciendo más a las compañías que a las personas.

Al mismo tiempo, el mercado ya empieza a demandar nuevos perfiles: durante 2025, las ofertas laborales que incluyeron habilidades de “Agente de IA” crecieron 1.587% a nivel global y la búsqueda de “Formadores de IA” aumentó 247%, en una tendencia que anticipa mayor interacción entre trabajadores humanos y sistemas digitales.

En ese escenario, Randstad señala que el impacto de la IA apunta más a la ampliación de tareas y a la productividad —con nuevas eficiencias dentro de un mismo rol— que a la sustitución directa de puestos. Sin embargo, el desafío formativo es claro: el 65% reconoce la necesidad de mejorar habilidades digitales y de IA, y el 52% afirma estar buscando activamente oportunidades para “blindar” el futuro de sus competencias por cuenta propia.

“Avanzamos hacia un rol de las herramientas de IA como complemento y no como reemplazo del trabajo humano”, señaló Avila. Y concluyó: “Veremos un creciente avance de la tecnología actuando como copiloto y eso hará que las habilidades blandas se valoricen aún más. Las organizaciones valoran a los profesionales que aprenden a trabajar con estas tecnologías como aliadas, integrándolas a su día a día”.

SN

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