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«El City Group de Cositorto»: así fue el faraónico proyecto de Generación Zoe para entrar en el fútbol como gerenciador

-¿Y Cositorto sabía algo de fútbol?

-No, si no tenía idea si la pelota era cuadrada o redonda.

El defensor central responde con franqueza y se ríe cuando rememora el caso. Pide, como la mayoría, que no se lo cite con nombre y apellido para hablar de sus meses en el club que no fue. Casos de jugadores que prefieren olvidar un mal paso en su carrera hay cientos de miles, pero este era particular. Porque el proyecto estaba apuntalado por el dinero de Generación Zoe, la firma de Leonardo Cositorto acusada de haber montado un esquema ponzi que todavía hoy es investigado en la justicia y al que miles de ahorristas le reclaman su plata.

El paso de Cositorto por el mundo del fútbol fue uno más de los faraónicos proyectos en los que se embarcó el coach. Allí logró invertir en un total de once equipos, en un esquema que incluía publicidades, intentos de gerenciamiento o compra, o el clásico acercar jugadores para que se muestren pagándoles el sueldo en dólares. Muchos terminaron desperdigados por ligas insólitas, sin pasaje de vuelta.

La vidriera de Zoe incluyó equipos amateurs, de la Primera Nacional, de destinos tan disímiles como la Primera División de Paraguay o la B de Tailandia, donde existió un club de fútbol que vistió el azul y amarillo de Zoe.

Incluso llegó a existir una charla de café para desembarcar en uno de los cinco grandes, en un proyecto que finalmente no avanzó.

Se arranca por el arquero

El primer acercamiento de Zoe al fútbol fue en Cañuelas, de la Primera C, durante el segundo semestre de 2020. Fue a través de un arquero que había participado en uno de los cursos de coaching que daba Cositorto y propuso al cuerpo técnico que lo invitaran a dar una charla motivacional para levantar un plantel que venía algo disperso.

Cañuelas, el primer club donde publicitó Generación Zoe (Facebook Prensa Cañuelas)Cañuelas, el primer club donde publicitó Generación Zoe (Facebook Prensa Cañuelas)

No solo se metió al vestuario para dar las charlas, también comenzó a prometer un premio económico a los jugadores si ganaban. Al equipo no le fue bien, perdió casi todo. Pero como el club venía de ser campeón del Apertura, jugó una final y subió a la B Metro.

En ese momento, Cañuelas le propone a Cositorto que su emprendimiento acompañe al club como auspiciantes y que ocupe el pecho de la camiseta. «Ponele que a plata de hoy si el pecho salía 300 al mes, le pedimos 500 por las dudas. Fue y la puso por adelantado», relata un miembro de la CD del club. Sin embargo, el equipo no hizo pie en los dos primeros partidos en la B Metro y Cositorto quiso intervenir. «Quería injerencia en el club. Como no se la dimos, en febrero levantó la publi. Me pareció un tipo que no conocía el medio. Estaba muy parado sobre la guita y con eso nos quería manejar», describe.

Si bien el vínculo con Cañuelas no prosperó, el DT del equipo y ese arquero pasaron a los pocos meses a Deportivo Español, donde le hablaron de Zoe al presidente, Diego Elías, que aceptó una reunión en marzo de 2021. En ese momento Cositorto llegó un acuerdo por 1,3 millón de pesos al mes para tener la publicidad en el pecho de las camisetas, en estática, inferiores y en el femenino.

En ese cónclave hubo un arreglo mas: sumar una figura de peso. Elías llamó por teléfono a Ricardo Caruso Lombardi, enfrente de Cositorto, y le hizo la propuesta. «Todo es trabajo», respondió el mediático entrenador y aceptó.

Ricardo Caruso Lombardi junto a Cositorto, en una práctica en Deportivo EspañolRicardo Caruso Lombardi junto a Cositorto, en una práctica en Deportivo Español

Las tres partes firmaron días después un contrato de trabajo y otro más mediante el cual se cedían los derechos federativos de los jugadores quedando un 20% para Caruso Lombardi, el 40% para Español y el 40% restante para Zoe, según declaró Elías ante la justicia. Ese último se cayó no bien lo revisó el primer abogado.

Si bien Caruso Lombardi no respondió ante los pedidos de Clarín para hablar, sí lo hizo ante la fiscalía N°4 de Villa María. En su declaración remarcó que Cositorto le había pedido que le «mirara» los jugadores y se hiciera cargo de la situación edilicia del club. Con Zoe, Español levantó considerablemente: refaccionó el estadio y se hicieron obras de infraestructura que salieron del bolsillo del gerenciador, al igual que el sueldo de Caruso.

El equipo también comenzó a levantar y armó un plantel que quedó muy cerca del ascenso. A eso se sumó una estrategia de marketing de Cositorto, quien anunció en septiembre de 2021 que los jugadores comenzarían a cobrar premios en Zoe Cash, la criptomoneda del grupo que estaban lanzando y con la que prometían una revolución. Fue un hito que se volvió titular en todos los portales y acercó al coach a sus primeras apariciones en medios masivos. Era la primera vez que se volvía familiar el apellido Cositorto y su proyecto. En el club, según dijo Elías ante la justicia, pagaron siempre y todo en efectivo.

El club propio

Español se volvió la sede donde comenzó a moverse otro de los proyectos que tenía el grupo: Deportivo Zoe, un club amateur fundado de cero, que comenzó a competir en la liga de Zárate con el objetivo de llegar a la Primera División por el difícil camino de los regionales que dan plaza para el Torneo Federal.

Deportivo Zoe, el equipo que se armó con el sueño de llegar a PrimeraDeportivo Zoe, el equipo que se armó con el sueño de llegar a Primera

El proyecto del Depor comenzó a gestarse en almuerzos en el Hilton de Puerto Madero a los que iban invitados ex jugadores y personas del mundo del fútbol. «Hablaban de aviones, de regalos… Ostentaban mucho la plata. Entró Cositorto y era como si llegase un jeque. Me parecieron unos chantas», rememora un entrenador que fue campeón internacional. Le habían ofrecido un cargo en ese encuentro pero no aceptó.

A.D. le habían advertido que eran medio «fantasmas». Era jugador y había colgados los botines hace poco, pero se los volvió a calzar para embarcarse en esta idea. Para ser un club nuevo, tenían equipo de Primera, Reserva y Cuarta, cada una con su propio DT. Además se pagaba viático. «Nos entrenábamos de lunes a viernes, en buenos lugares. Si ganábamos el finde, pagaban el doble. Era una plata que el 90% de la C no lo gana», cuenta a Clarín.

A.D. entabló una buena relación con Cositorto y lo empezó a ayudar también en la parte operativa del equipo. Fue más que un jugador. Se volvió parte del corazón del proyecto, dando una mano con la logística y tareas administrativas. Con un equipo con comodidades inusuales y jugadores con pasado en el ascenso, ganaron el torneo de Zárate de punta a punta, lo que los habilitó a jugar el Regional Amateur.

Deportivo Español, con la camiseta de Generación Zoe (Prensa Deportivo Español)Deportivo Español, con la camiseta de Generación Zoe (Prensa Deportivo Español)

Allí se reforzaron aún más y se duplicó el presupuesto. Empezaron a entrenarse en canchas mejores y a dar más premios. «A plata de hoy eran 100 lucas por semana y 100 más por victoria. No era poca guita y para ganarnos nos tenías que matar, nos servía a todos», cuenta.

«Él quería hacer algo como lo que hizo Víctor Stinfale en Riestra con Speed», agrega J., otro ex jugador con paso por el profesionalismo que se había ido a probar al club. En realidad quiso entran en Español, pero como Caruso le dijo que no tenía lugar terminó acercándose al Deportivo Zoe, que entrenaba en la misma cancha.

El Depor era un oasis en el áspero mundo de los regionales. Buenos premios, jugadores semiprofesionales, prensa, directivos que pagaban en tiempo y forma, ambulancias, micros buenos. Se entrenaban en canchas de sintético de primer nivel o en Español y jugaban en el CADU de Zárate. Era difícil decirles que no, algunos servicios los contrataban todo en efectivo y hasta cinco meses por adelantado.

El DT de ese equipo era el uruguayo-tico Carlos Avedissian, un trotamundos que era cuñado del empresario costarricense José Vargas, socio financiero de Cositorto en Zoe. Él lo llevó a encargarse del Depor. A través de ese nexo también llegaría a invertir en el Tacuary de Paraguay, donde el hijo de Carlos, Carlos Andrés, era gerente deportivo.

Mientras Deportivo Zoe avanzaba en el Regional que otorgaba una plaza para el Federal y Español comenzaba una campaña que lo dejaría en la puerta del ascenso a la B Metro, Cositorto profundizó en su vínculo con el fútbol. Puso una publicidad en la camiseta de Atlas, el equipo de la D que tenía su propio reality show para toda América Latina. También entró en Chacarita, donde hizo un acuerdo para desembolsar 25 millones de pesos al año por sponsoreo.

Facundo Parra festeja un gol en un partido de Chacarita, en febrero de 2022. Para esa altura Zoe ya estaba denunciada (Foto Matias Primc /prensa)Facundo Parra festeja un gol en un partido de Chacarita, en febrero de 2022. Para esa altura Zoe ya estaba denunciada (Foto Matias Primc /prensa)

«Lo conocimos en un amistoso con Español. Entró una persona con cadenas de oro, que tenía gente atrás que lo filmaba mientras iba caminando. Después nos enteramos que ese era Cositorto», rememora Gustavo Azzolini, secretario general del club de San Martín. La oferta de Zoe era casi un 30% arriba de otras que tenía el Funebrero por el pecho de la camiseta. Pagaron el primer trimestre en efectivo.

A la par, en Villa María, Córdoba, comenzaba a gestarse el Zoe Atletic Club, un proyecto similar lanzado en septiembre de 2021, que tenía como objetivo jugar en la Liga Villamariense, un campeonato local con mucho peso dentro de la vida social de la comunidad. Era una forma de meterse en el territorio. El responsable era Claudio Álvarez, el líder local.

Allí fueron convocados los hermanos Diego y Rodolfo Graieb, Rubén Guillén y Sergio López. El proyecto iba a tener cinco categorías y llegó a probar más de 250 jugadores.

Fue una inversión grande pero el equipo no llegó a jugar un solo partido: los pedidos de captura contra Cositorto se dispararon una semana antes del comienzo del campeonato y la Liga los bajó. Pero para eso faltaba aún.

En todo el mundo

El corazón del proyecto de Zoe era mover jugadores de manera internacional entre los distintos clubes en los que invertía para mostrarlos y, eventualmente, pescar dinero de una posible reventa. «Quería que fuera una franquicia Zoe donde los jugadores se puedan mover al estilo City Group. Eran medio paracaidistas, pero en una de esas terminabas en la tercera de España y, bueno, era un salto», se sincera D.

Atlético Saguntino, en Valencia, juega en la tercera división de España. Allí también invirtió Generación Zoe (Prensa Atl. Saguntino)Atlético Saguntino, en Valencia, juega en la tercera división de España. Allí también invirtió Generación Zoe (Prensa Atl. Saguntino)

Es que el grupo comenzó a invertir en el exterior a través de distintos socios. Los primeros fueron los hermanos Camilo y Daniel Paterna, dos empresarios españoles que abrieron una filial de Zoe en Alicante. Esa sucursal fue nexo para entrar al Atlético Saguntino, un modesto club de la Tercera ubicado en la comunidad de Valencia, que había quedado financieramente ahorcado tras la pandemia.

En un video publicado en sus redes sociales en junio de 2021, Daniel Paterna afirmó haber «comprado» el club para el holding. Según contó el presidente del club, Juan Manuel Domingo, en un informe del programa Equipo de Investigación, los Paterna habían acordado hacerse cargo de los sueldos, deudas y de infraestructura del club. Un esquema calcado al que tenía el propio Cositorto en Deportivo Español. Ahí también pagaban todo en efectivo y prometían la criptomoneda Zoe Cash a los jugadores como premios.

Los Paterna además lograron que gran parte de los jugadores del primer equipo se sumaran como inversores de Zoe. David Escudero, defensor del club, puso mas de 10 mil euros que al día de hoy no recuperó.

En noviembre de ese año los Paterna también firmaron contrato con el UE Santa Coloma, de la Primera División de Andorra, aunque habría algunas diferencias. Mientras Paterna afirmaba en su Instagram que «adquiría» el club, del otro lado afirmaban que era apenas un patrocinio, según relató el periodista Juan Antonio Giménez, de Información.es.

El equipo de Santa Coloma, de Andorra  (Facebook Santa Coloma)El equipo de Santa Coloma, de Andorra (Facebook Santa Coloma)

En la otra punta del mundo, en Tailandia, Cositorto invirtió en otro equipo, el Thawi Watthana Samut Sakhon United, un club que militaba en la tercera división. El equipo era propiedad de Lucas Echenique, un arquero argentino que tuvo un breve paso el ascenso antes de irse rumbo a Asia, donde vive desde hace más de una década.

Además de ser el mánager, era el 1 y el capitán. A través de un intermediario, rechazó hablar del tema con Clarín.

El Thawi Watthana Samut Sakhon United jugaba en la tercera división de Tailandia y tenía el patrocinio de Generación ZoeEl Thawi Watthana Samut Sakhon United jugaba en la tercera división de Tailandia y tenía el patrocinio de Generación Zoe

Según reconstruye D., Cositorto le mencionó haber pagado arriba de 500 mil dólares por la licencia, los cuales giraban a través de billeteras cripto como Binance. Tras el acuerdo, el club quedó todo pintado con los colores de Zoe: publicidad en la camiseta, pecheras, estática.

A D. le ofrecieron ir a Tailandia o Andorra, pero rechazó. El acuerdo era un pago de unos mil dólares al mes, más casa, comida y auto a disposición. Él no aceptó. Es que en su entorno ya le empezaban a remarcar que Zoe «se podía caer en cualquier momento», entonces prefería tener cuidado.

Thawi Watthana Samut Sakhon United, el equipo que patrocinaba Generación Zoe en Tailandia (Facebook Thawi)Thawi Watthana Samut Sakhon United, el equipo que patrocinaba Generación Zoe en Tailandia (Facebook Thawi)

Quien sí viajó fue K., que jugó para el Thawi entre julio y diciembre. En esa ventana habían viajado un total de 19 jugadores rumbo a Asia pagados por Zoe, entre ellos tres colombianos, un paraguayo y diez argentinos. Solo tres terminaron en el Thawi.

El acuerdo que hacía Zoe era el de ponerse como sponsor y pagar el sueldo de los jugadores que aportaba. En ese torneo terminaron en mitad de tabla. K. volvió para las Fiestas. No tenía buen trato con Echenique y no le gustó Asia.

Lucas Echenique, el arquero/referente que tenía Generación Zoe en TailandiaLucas Echenique, el arquero/referente que tenía Generación Zoe en Tailandia

Cositorto le ofreció irse a un nuevo club en el que estaba invirtiendo, el Oulu Työväen Palloilija (OTP) de Finlandia. Eran unos 1.200 dólares al mes, un acuerdo algo mejor pero con las comodidades de un país europeo. Aceptó y viajó, aunque nunca llegó a conocer quien era el intermediario en el equipo. Era febrero de 2022 y las denuncias contra Generación Zoe ya pasaban de las redes sociales a la justicia cordobesa.

Final del partido

Leonardo Cositorto se fue de la Argentina a comienzos de 2022. Estuvo prófugo hasta abril. Desde el exterior, hacía charlas por Zoom a diario para pedir a los inversores que siguieran aportando, mientras intentaba acordar para que la firma continuara caminando.

Poco a poco dejó de contestar los teléfonos de todos sus contactos, mientras se agolpaban los reclamos para que devuelva el dinero. El proyecto del fútbol fue uno de los que cayó primero.

Thawi Watthana Samut Sakhon United, el equipo que patrocinaba Generación Zoe en Tailandia (Facebook Thawi)Thawi Watthana Samut Sakhon United, el equipo que patrocinaba Generación Zoe en Tailandia (Facebook Thawi)

El Deportivo Zoe había perdido en semifinales el ascenso al Federal en enero de 2022, con Cositorto ya fuera del país. Muchos jugadores se fueron por la falta de competencia y los pocos que se quedaban se preparaban para arrancar de nuevo en la liga de Zárate. Pero la denuncia truncó el proyecto. Ya no había plata. Avedessian se fue y los pocos jugadores que decidieron permanecer, D. y J. entre ellos, comenzaron la reorganización

Con la mala imagen que tenía Zoe, se refundaron como Lions FC en un pequeño guiño al buscado Leonardo. Ahora serían ellos los que pondrían de su bolsillo para mantener al club y que les sirva de vidriera para colocar algún jugador en otro equipo mejor. Llegaron a organizar apenas un amistoso cuando Cositorto, al enterarse de la iniciativa, lo compartió en sus redes sociales para mostrar que la firma seguía viva a pesar de todo. Los quemó. En Twitter los escracharon y decidieron separarse para no quedar pegados.

En Villa María el Atletico Zoe también se cayó. La Liga dijo que les faltaban papeles y no llegaron ni a debutar. Jugadores y entrenadores debieron armar valijas. En Avellaneda quedaron un puñado de colombianos que habían venido a probar suerte, junto a dos cordobeses y un sanjuanino. No tenían cómo volverse.

Pero peor la pasaron los jugadores que estaban en el exterior. K. cuenta que lo llamó el presidente del OTP y le blanqueó que se había borrado el inversor, por lo cual no podía jugar más allí. Quedó solo y abandonado en Finlandia. Como tenía pasaporte comunitario, pudo encontrar una oferta rápido en Europa.

En Tailandia no tuvieron tanta suerte. Sin la banca desde Argentina, Echenique no tenía respuestas para el plantel. A eso se sumaron problemas con los papeles. Como entraron al país con una visa turística que renovaban, el pasaje de vuelta que tenían estaba vencido. Tuvieron la suerte de contar con un contacto colombiano en una agencia de viajes que logró renovarles los pasajes para que pudieran salir.

En el club Atlas Zoe llegó a poner una publicidad de su propia criptomonedaEn el club Atlas Zoe llegó a poner una publicidad de su propia criptomoneda

No hay pruebas de que el proyecto lograra generar ingresos genuinos. En una charla ante inversionistas, Cositorto se jactó del caso de Ramiro, un volante con gol por el había pagado 10 mil dólares y que -afirmaba- estaba cerca de revender en un millón. Hablaba de Ramiro Lizaso, uno de los que quedaron varados en Tailandia. «Me dejaron sin pasaje de vuelta a mi país y lo tuve que conseguir yo. No se hizo cargo de nada y no me ayudó a volver a mi casa», contó a Informacion.es.

En Chacarita, como ya habían cobrado el primer trimestre del contrato, debieron cumplir la obligación firmada y mantener durante varias fechas en el pecho como sponsor la firma que ya era sinónimo de una estafa.

En Valencia, el Saguntino se quedó con las deudas y sin patrocinador. En Español pasó algo similar: Caruso Lombardi se fue y el club no volvió a poder armar un equipo competitivo.

El pasado lunes, en una nota que dio a C5N desde la cárcel de Bouwer, Cositorto volvió a repetir el discurso que sostiene desde siempre, que su empresa era un éxito al que voltearon por envidia y que era el propietario de varios clubes de fútbol. «Soy el dueño del Santa Coloma», gritó.

Casualidad o no, el UE Santa Coloma de Andorra es de todos el único club que pudo levantar. El año pasado salió campeón por primera vez en su historia y se clasificó para jugar las rondas preliminares de la Champions League. Al igual que otros, prefirieron no responder a las consultas sobre el paso del extraño inversor que quería revolucionar el fútbol. Dejaron atrás ese mal paso.

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