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Javier Milei asciende a Guillermo Francos para ganar manejo político y sondear nuevos acuerdos con la oposición

Al promover a Guillermo Francos al cargo de jefe de Gabinete, el presidente Javier Milei puso por delante la «capacidad política», un atributo que hasta ahora no había privilegiado, pero que con el correr de los meses se le impone como una necesidad para poder avanzar con su gestión sin tener mayorías propias en el Congreso ni gobernadores en su espacio político.

Esa fue la característica que destacó la Oficina del Presidente en el comunicado que informó la llegada de Francos al lugar que hasta ahora ocupaba Nicolás Posse, cuya continuidad en el cargo no tenía razón de ser luego de que los rumores sobre su salida fueran alimentados durante semanas por el entorno de Karina Milei y confirmados días atrás por el propio Presidente.

Además de su «experiencia y capacidad política», la comunicación oficial autorizada por Milei puso de relieve que Francos «es reconocido por todas las fuerzas políticas por su capacidad de gestión y consenso». El Gobierno empieza a prestarle mucha atención a estas cuestiones, sobre todo a la búsqueda de consensos con el sector más colaborativo de la oposición.

El Presidente dio una señal en ese sentido el 25 de mayo, al insistir en que el Congreso le apruebe la Ley Bases, pero sin ir al choque con la oposición, y también al proponer la creación de un consejo integrado por representantes del Poder Legislativo, los gobernadores y los sindicatos, además del Gobierno y el empresariado, para elaborar los proyectos de ley que ayuden a materializar el gran acuerdo político que pretende firmar con distintos actores de la vida institucional.

¿A qué apunta Milei con la designación de Francos?

Milei se enfrenta a una oposición muy fragmentada. Los gobernadores se dividen entre peronistas, radicales, del PRO y de partidos provinciales e influyen en la Cámara de Diputados y el Senado, donde se repite el esquema. No obstante, cuando esos espacios políticos se unifican superan al oficialismo y tienen capacidad de imponerle la agenda desde el parlamento.

En ese contexto, una vez que se apruebe la Ley Bases que domina casi por completo la agenda en el Congreso desde el inicio de la gestión, Milei necesitará un jefe de Gabinete que coordine a todos los ministros en la tarea de llevar a cabo las reformas contenidas en ese texto, pero también alguien que pueda manejar de la mejor forma posible el vínculo con esa oposición.

Milei empieza a poner la lupa en la búsqueda de consenso y acuerdos políticos para sortear su debilidad parlamentaria y confía en Francos para la tarea

En el Gobierno entienden que Francos podrá cumplir con ambas tareas. Uno de los puntos que le cuestionaron internamente a Posse fue precisamente que nunca asumió el rol de comunicador y «front man» del Ejecutivo para explicar medidas o responder críticas, a lo que sumó roces internos en el Gabinete con funcionarios como Sandra Petovello, muy cercana al Presidente.

Allí se da una diferencia central con Francos, a quien le atribuyen mayor capacidad para la coordinación con otras áreas -cuentan en el oficialismo que tiene una relación cordial con todo el equipo- al tiempo que le reconocen haberse encargado en varias ocasiones de dar explicaciones públicas y defender al Presidente de las críticas.

Además, pese a dejar el cargo de ministro del Interior, Francos mantendrá bajo su órbita las funciones de esa cartera cuya tarea principal es la relación con las provincias, solo que ahora como una secretaría que quedará en manos de Lisandro Catalán, quien ya viene trabajando con él. De esta forma, el diálogo con los principales jefes políticos de la oposición seguirá pasando a través suyo.

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Con el ascenso de Francos, Milei busca más manejo político y envía un gesto para nuevos acuerdos

La búsqueda de acuerdos para lo que viene, clave en el cambio de Gabinete

La búsqueda de consensos con distintos actores de esa oposición fragmentada es clave para Milei por la necesidad de evitar que la debilidad que padece en el Congreso lo perjudique en el corto o mediano plazo, pero también por la intención de fortalecer a La Libertad Avanza mediante acuerdos con otros espacios políticos.

Con Karina Milei a la cabeza, el oficialismo apunta a formalizar el sello del partido libertario en todo el país antes de las elecciones legislativas de 2025 y ya piensan en el eventual armado de una coalición que incorpore a otros espacios políticos que estén del centro hacia la derecha.

Para todo ello el Gobierno necesitará tender puentes con distintos sectores que hoy no forman parte de La Libertad Avanza, pero tampoco de la oposición «dura» que encarna el kirchnerismo, una tarea que Francos ya viene cumpliendo y que podría profundizar desde un lugar tan relevante como es la Jefatura de Gabinete, que supervisa todos los detalles de la gestión.

Francos acercó a Scioli al gobierno libertario y tendió puentes con gobernadores que pueden ser clave para Milei

El designado jefe de Gabinete fue quien sumó a Daniel Scioli al gobierno de Milei (tiene un vínculo estrecho y de muchos años con él) y también quien acercó posiciones con gobernadores como Gustavo Sánez (Salta), Carlos Sadir (Jujuy), Raúl Jalil (Catanmarca) o Hugo Passalacqua (Misiones). Esta habilidad para tejer acuerdos es hoy valorada en el «triángulo de hierro» que integran el Presidente, su hermana y su asesor, Santiago Caputo.

Qué hubo detrás de la salida de Posse

Milei aceleró la salida de Posse para darle el lugar a Francos. El mandatario había dicho el jueves pasado que evaluaba cambios en el Gabinete y que el hasta ahora ministro coordinador era, en efecto, uno de ellos, pero que esto quedaría para después de la aprobación de la Ley Bases. Finalmente, lo hizo minutos antes de partir hacia Estados Unidos.

Según informó el Gobierno, Posse seguirá formando parte de la gestión pero desde «un nuevo rol». Sin embargo, con su decisión, Milei mostró su disconformidad con todo lo actuado por el funcionario incluido el manejo de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), cuyo director Silvestre Sívori, puesto allí por el saliente jefe de Gabinete, también fue removido.

Una de las versiones que circularon los últimos días por los pasillos de la Casa Rosada fue que las sospechas de algunos funcionarios (entre ellos Petovello) sobre haber sido espiados influyó en la caída en desgracia de Posse, junto con la desconfianza que ya le tenían Karina Milei y Santiago Caputo por una acumulación de poder que incluyó a las empresas públicas.

La falta de nombramientos en algunas áreas clave del Gobierno también fueron atribuidos por distintos sectores del oficialismo a un supuesto déficit de gestión por parte del saliente jefe de Gabinete. En el comunicado oficial, el Gobierno marcó que la renuncia de Posse fue por «la diferencia de criterios y expectativas en la marcha del Gobierno y las tareas encomendadas».

En cualquier caso, al reemplazarlo por alguien como Guillermo Francos, Javier Milei intenta abrir una nueva etapa para su gestión, donde el manejo político y la capacidad de entablar con parte de la oposición una relación más basada en las negociaciones que en el choque discursivo empezaría a cobrar mayor importancia para los desafíos que tiene por delante.

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