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Boca se acostumbró a sufrir y festejar llevando al límite los latidos del corazón: perdía 0-2 y ganó 4-2

Si no sufre, parece que no vale. Boca se acostumbró a jugar (y a ganar) con el desfibrilador en la mano, al borde del ataque al corazón. Un espectáculo único para el público neutral, aunque difícil de soportar para los hinchas del Xeneize. El Boca de Diego Martínez y otros 90′ para el infarto: perdía 2 a 0 en Santiago con un nuevo gol en el arranque; lo empató al comienzo del segundo tiempo y lo ganó en el final con una eximia actuación de Equi Fernández y Miguel Merentiel. Así, dejó atrás el paso en falso ante Fortaleza (el empate que sufrió sobre la hora por la Copa Libertadores) y sumó su primera victoria en la Liga Profesional.

Boca llegó diezmado al Madre de Ciudades. Sin Rojo, sin Figal, sin Lema, sin Anselmino (lesionados), sin Valentini (apartado del plantel), sin Cavani (con una molestia) y sin Benedetto, que quedó al margen de los convocados tras su festejo de cumpleaños en un boliche de Puerto Madero. A ello se sumó la baja de Luis Advíncula, que el jueves se realizó estudios por un golpe en la rodilla y anoche pidió el cambio con un pinchazo en el aductor.

Falla Chiquito Romero y es gol de Atencio, el 1-0 de Central Córdoba ante BocaCentral Córdoba

En consecuencia, Martínez armó una lista de concentrados con 13 de 23 futbolistas surgidos de la cantera. Entre ellos, los juveniles Lautaro Di Lollo (cinco partidos en Primera) y Mateo Mendia (debut absoluto), quienes ocuparon la zaga central. De un mal despeje de Mendia nació, justamente, el gol tempranero del Ferroviario. El olavarriense de 20 años, que estuvo varias veces cerca de quedar libre y luego integró el plantel campeón de la Copa Libertadores Sub 20, rechazó hacia el medio un centro bajo de Walter Montoya (sí, aquel que sonó en Boca y en River en el verano de 2017) y Rodrigo Atencio (sí, aquel que no fue tenido en cuenta por Carlos Tevez en Independiente), se llenó la boca de gol tras una buena combinación con Godoy. Segundo grito en Primera para el volante y 11ª vez que Boca arranca abajo en lo que va de la era Martínez. Cinco de esos 11 tantos llegaron, a su vez, antes de los 15′ de juego: Lanús a los 14′; San Lorenzo a los 9′, River a los 10′, Fortaleza a los 4′ y Central Córdoba a los 3′. Un aspecto a mejorar urgente.

Discípulo de Pacho Maturana, el equipo de Lucas González Vélez mostró orden y buen trato de pelota, aunque cierta inocencia al momento de custodiar su valla. Defendió en línea, lejos del arquero Ingolotti, y Boca usufructuó esos espacios con el ágil Langoni, lo mejor de la primera mitad. El delantero tuvo dos claritas, ambas con el partido 0-1, pero no pudo vencer al guardameta de 24 años que venía de ser figura en la derrota vs. River. Poco después, el arquero protagonizaría una de las polémicas de la noche con una posible infracción sobre Merentiel, que interceptó un pase atrás de Gómez y remató desviado. En la réplica, Gómez armó una jugada maradoniana que no fue gol de casualidad.

El partido ofrecía emociones de todo tipo. Cada ataque parecía medio gol, en cualquiera de las dos áreas. Boca, con Pol Fernández parado entre los dos centrales, manejaba la pelota en el círculo central y apostaba a los bochazos largos a espaldas de los zagueros rivales. El local respondía con las trepadas de Montoya por izquierda y las buenas intervenciones de Sanabria, el chico de Lanús con pasado en selecciones juveniles.

Pero fue Boca el que volvió a tropezar. Esta vez, sobre el cierre de la primera etapa. Pol llegó tarde a la marca de Molina, el 9 la bajó al segundo palo y Sanabria la empujó sobre la línea tras una extraña respuesta de Romero. El arquero demoró en despegar el piso y se arrojó en paralelo a la línea de gol, sin poder interceptar el pase. A esa altura, Boca ya defendía con Di Lollo como lateral derecho, Pol Fernández de primer central y el ingresado Marcelo Saracchi de lateral/volante por la izquierda.

En el descanso, Martínez acomodó las piezas (Pol Fernández al medio, Saracchi, pese a ser zurdo, de 4) y Boca mostró una cara muy distinta a la primera mitad. Mostró carácter, enjundia, reacción. Todo lo que no tuvo en el pálido estreno en Tucumán. Equi Fernández y Merentiel pusieron a Boca en partido y empardaron las acciones en una ráfaga de 5 minutos: a los 2 y a los 7.

Miguel Merentiel, una de las figuras de Boca ante Central CórdobaBoca Juniors

Y luego todo fue del Xeneize: el juego, la pelota, las situaciones de gol. Equi se hizo amo y señor del mediocampo y manejó los hilos de un Boca voraz, que maniató a su rival y construyó un triunfo trabajado, justo, aun con muchos puntos por mejorar. Los ingresos de Janson y Taborda no pesaron tanto como las presencias de Equi Fernández y Merentiel, protagonistas excluyentes del partido y de la acción que definió el resultado. Fernández se soltó, el uruguayo picó en diagonal y sacó el latigazo bajo que se incrustó junto al palo. Golazo.

Martínez tomó nota del error cometido con Fortaleza y enfrió el partido sobre el cierre. Movió el banco, junto gente atrás, defendió en campo propio y demoró en cada reposición. Más: el propio Equi, tras una excelsa definición de Merentiel, se dio el lujo de decorar el resultado. Lo merecía Equi y lo merecía Boca, que volvió a sumar un triunfo de esos que se disfrutan el doble.

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