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Vox exhibe su fuerza ante Feijóo con un cara a cara y tras cerrar el ciclo de pactos

Alberto Núñez Feijóo se reúne este martes con Santiago Abascal en el Congreso. No es el primer encuentro que mantienen en el último año, pero sí la primera convocatoria pública con una fotografía de ambos que hasta el momento no existe. El líder del PP ya tiene confirmado el voto favorable de los 33 diputados de Vox. Así se lo trasladó el propio Abascal al Rey y la suma de esos escaños, más el de Coalición Canaria y el de UPN, es lo que motivó que el jefe del Estado hiciera el primer encargo de intentar una investidura al líder conservador y no a Pedro Sánchez.

Pero no es una reunión especialmente cómoda para el líder del PP, que hasta ahora la ha evitado a pesar de las múltiples alianzas que las dos formaciones han cerrado en estos meses. En Génova enmarcan la cita “como una más” dentro de la ronda de contactos que Feijóo empezó con Sánchez y, de hecho, el dirigente conservador se desplazará de inmediato a Canarias para visitar la zonas afectadas por los incendios en Tenerife y, al día siguiente, se verá también con el presidente del archipiélago, Fernando Clavijo, líder de Coalición Canaria. No tiene interés en dar protagonismo a la ultraderecha.

Para Vox la escenificación del encuentro sí tiene su importancia. El partido de Abascal entiende que el cara a cara con Feijóo, en las mismas circunstancias que con Sánchez, normaliza a su partido dentro del Congreso y amplifica su protagonismo

Vox saca pecho

La declaración de intenciones de Abascal quedó clara este lunes en la comparecencia que hizo tras reunir a la plana mayor de su partido y los vicepresidentes autonómicos: “Creo que tenemos que abrir una nueva etapa de entendimiento con el PP” porque “la situación actual es de extrema gravedad”, aseguró. Vox pretende afianzar el bloque de la derecha al que Génova se sigue resistiendo. 

Abascal acude a la cita para volver a confirmar los votos de su formación, pero también insistirá a Feijóo en que es un error el intento de llegar a acuerdos con el PSOE. De hecho, en Vox no vieron con buenos ojos el ofrecimiento del pacto de Estado que el gallego hizo la semana pasada a Sánchez. Isabel Díaz Ayuso lo calificó de “bisoño” y es una idea que comparten en el partido rival de la derecha.

El líder del PP, por su parte, pretende mantener un equilibrio que no es sencillo. Agradecer el apoyo a Vox (como hizo en la comparecencia de hace dos semanas cuando recibió el encargo de Felipe VI) sin remarcar las diferencias que los dos partidos mantienen muy vivas y, mientras tanto, insistir en que necesita cuatro diputados más que deberán salir de formaciones nacionalistas. El empeño del PP, aunque es prácticamente imposible, se mantiene en el PNV.

Para Feijóo fue imprescindible, en todo caso, que a principios de agosto Vox emitiera un comunicado renunciando a formar parte de un hipotético Gobierno nacional. Era lo que necesitaba para mantener la llama de su investidura viva. Sin eso, reconocen en Génova, no podrían haber continuado con su hoja de ruta. Ni haber amarrado el escaño de Coalición Canaria. Y el aislamiento, insisten, “sería total”.

Murcia cierra el círculo

Como publicó El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica, el apoyo de esos 33 diputados no fue gratis. Esa generosidad por parte de Abascal obligó a acelerar el acuerdo en la Región de Murcia, donde Vox ya había advertido que no renunciaría a formar parte del Gobierno o forzaría nuevas elecciones, tal y como así fue. El propio presidente, Fernando López Miras, reconoció el lunes en ‘Onda Cero’ que “a nadie se le escapa” que la situación en su comunidad, “o cómo se resolviera esa situación, iba a influir en la situación política a nivel nacional”. 

En todo caso, con la coalición murciana termina un ciclo de pactos de las dos formaciones que parece haber pasado factura al PP y que ha beneficiado a Vox. “Estamos razonablemente satisfechos”, admitió Abascal ante los medios este lunes tras analizar con todos sus dirigentes territoriales de peso la situación de los acuerdos con los populares. 

El balance es claro: Vox ha conseguido entrar en todos los gobiernos autonómicos en los que el PP necesitaba sus votos con la excepción de Baleares, donde su presencia se quedó en los Consells. En el resto: Comunidad Valenciana, Extremadura, Aragón y Murcia, los ultra tienen consejerías y con la excepción extremeña, una vicepresidencia. El gran objetivo de Vox siempre fue llegar a las elecciones generales exhibiendo poder institucional y forzar coaliciones como la de Castilla y León. Algo a lo que el PP se negaba en redondo, pero tuvo que ir cediendo uno a uno hasta llegar a la Región de Murcia. Hace solo unos días miembros de la cúpula como Elías Bendodo negaban la posibilidad de ceder consejerías. Y el viernes por la noche se conoció el acuerdo.

La puesta en escena de este lunes en la ejecutiva de Vox (comité de acción política según sus estatutos) evidenció la sensación de victoria. Por primera vez el partido ultra distribuyó imágenes de todos los dirigentes nacionales y los principales cargos en los ejecutivos regionales para sacar pecho y enviar un mensaje al PP.

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