InicioSociedadUn Zenet romántico ensalza las pasiones en el Gran Teatro

Un Zenet romántico ensalza las pasiones en el Gran Teatro

La música tiene color, como aseguran muchos intérpretes. Así lo ha demostrado hoy Zenet quien, a pesar de que su último álbum, La estación del momento, elige una estética en blanco y negro, no ha podido pintar de gamas más variopintas el Gran Teatro cordobés al hipnotizar con los conjuros de las pasiones amorosas a cerca de mil oyentes.

El músico malagueño bien podría pasar por latino dada la naturalidad con la que cambia el acento según se deje llevar por los caminos de uno u otro tema, siempre con las reminiscencias de fondo del jazz cubano o los ritmos sudamericanos, la suavidad del pop mediterráneo omniprensente. Así, ha convertido desde primera hora el anfiteatro en un acogedor café cantante para deleite de los amantes o para el de aquellos que quizá habían perdido la esperanza en el amor.

Cómplice y divertido con los presentes desde el primer momento, no ha dudado en bailar con los ritmos de Estás equivocada y Ansias locas, con los que ha iniciado el repertorio. Vestido con traje de chaqueta negro, zapatillas y boina, daba ese aire de trobador amable y enamoradizo, dispuesto a compartir sus desventuras derivadas de las pasiones. Por qué no dejarse llevar por las mariposas de las primeras impresiones o imaginarse una historia entera con ese desconocido que nos ha dedicado una mirada. El universo de Zenet parece sostenerse en todo eso, en lo que podría ser o haber sido antes de llegar a ese mínimo momento cúlmen de dejar una pequeña gota de miel en los labios. Así enfrenta el cantante la interpretación, como un buen amante que sabe medir los tiempos, los motivos y las sorpresas.

Tras la explosividad de Quién sabe ha llegado la conocida Me gustas, cargada de jovialidad. «Está se ha puesto de moda por la tele», ha reconocido el cantante, tomándose con humor el ver su música en los anuncios. «Cada ser humano puede vivir una experiencia completamente distinta de un mismo suceso, como ocurre con los besos», ha introducido Un beso de esos, con sabor a tango. La sensualidad de las letras y la característica voz del lead no alcanzaría tales tonalidades de no ser por la sensualidad del contrabajo de Lila Horovich, la elegancia al piano de cola de Pepe Rivero, la alegría de la guitarra de José Taboada y la trompera de Manuel Machado. Moisés Porro, a la batería, imprime esa frescura estilo cubana junto al ritmo de Ove Larsson a trombón. Solo química en el escenario.

En Dieta de besos, incluido en el último disco, La estación del momento, se disfruta con c»reces de esos toques electrónicos (Lila Horovich ha cambiado el contrabajo por el bajo eléctrico) del sample y que demuestra la manera acertada en la que el conjutno trata de actualizar su sonido sin perder su esencia. «Las estaciones me parecen una metáfora preciosa del paso del tiempo» y así ha cantado a los cruces de caminos, del destino o la suerte, en el tema homónimo al álbum.

En la estación del momento, cada instante es un vagón y el amor sólo es cuestión de tiempo, reza la letra del poeta Juanlu Mora. En el universo de Zenet no se pierde un tren sin que venga la posibilidad de coger otro hacia un destino más luminoso. Así se refleja en Automántico, sobre la rutina tortuosa de un trabajador de fábrica que se niega a olvidarse de sus sueños luminosos fuera de ese estado alienante. Hay que abrise camino hacia la luz. El universo de Zenet brilla con luz propia, repleto de optimismo por las manías del corazón. Algo más errática es Molotov, con letra del poeta Tito Muñoz (el artífice de esta letra ha trabajado con músicos como Serrat) y que invita a pensar que Zenet se maneja mejor en los ámbitos del latin jazz que del pop.

Con Amor a tres, sobre los sinsabores de una relación demasiado concurrida, se han escuchado las risas cómplices. En el universo de Zenet el desamor es entrañable porque forma parte de la vida humana y, como dijo Herman Hesse, «no digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno porque no vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos». Entonces vuelta a hacer alegría del desamor en Confiesa, a ritmo de swing. También en Sé que estás pensando en mí, cuando el conjunto ha convertido el escenario en una hermosa jam session cargada de talento.

El amor sale mal si no se ensaya, reza Insistente, con las voces del teatro entusiasmadas con los ritmos latinos. Una espontánea en la primera fila no ha podido evitar levantarse de la butaca para bailar. Así estaban los pies del persona. El universo de Zenet pide ritmo y sabor. Por eso el Gran Teatro se ha puesto en pie para reclamar los bises. «Yo tenía un flamenquín preparado y se me va a poner frío», ha bromeado. «Bueno, ¡se calienta!» le han respondido. «¿Pero queréis quedaros por nosotros o porque hace calor en la calle?», ha añadido el músico antes de dar paso al romanticismo de Estela y, como colofón final, la muy esperada Soñar contigo, celebrada con aplausos. Un final romántico para un exponente por excelencia de las pasiones desatadas. Como diría el músico. Muchísimas gracias por estar aquí.

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