Cómo es el peligroso “Pasaje de Drake”, donde una ola gigante golpeó a un crucero y murió una turista

Los vientos hacen que los barcos no puedan mantener el rumbo. La confianza de los pasajeros y la presión a los capitanes, otros elementos de un combo de riesgo. 02/12/2022 12:05 Clarín.com Sociedad Actualizado al 02/12/2022 12:05 “Los pasajeros, confiados y habituados al movimiento del barco, cambian de repente, se pegan un golpe y se…

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Los vientos hacen que los barcos no puedan mantener el rumbo. La confianza de los pasajeros y la presión a los capitanes, otros elementos de un combo de riesgo.

02/12/2022 12:05

Actualizado al 02/12/2022 12:05

“Los pasajeros, confiados y habituados al movimiento del barco, cambian de repente, se pegan un golpe y se accidentan o mueren. Eso también, la confianza a bordo, hace que no se respeten las condiciones del mar. Como ejemplo de una adecuada medida de seguridad hay buques rusos que tienen cinturón de seguridad en las camas”, explicó Gustavo Lovrich, biólogo e investigador del CONICET quien navegó varias veces por el denominado “Pasaje de Drake”, ubicado en la zona antártica. El martes, una turista que viajaba en un crucero murió cuando la nave fue alcanzada por una ola gigante mientras atravesaba esa zona.

El pasaje vincula al continente americano con el antártico y es sumamente peligroso sobre todo por los vientos, los cambios de temperaturas y las tormentas. El biólogo calificó como “difícil” el cruce por el mencionado pasaje considerado “temible” desde que fue descubierto hace cientos de años.

En el lugar se presentan la combinación de dos factores: la intensificación de los vientos del oeste cada vez más fuertes y cada vez más hacia el sur. Y como consecuencia del cambio climático hay un aumento de la temperatura con el consecuente “derretimiento” en la Antártida. Además según la opinión del experto, “las olas y los vientos hacen que las embarcaciones no puedan mantener el rumbo. Y la presión de los capitanes por cumplir horarios los hace a veces tomar decisiones apresuradas”.

El Viking Polaris, el barco donde ocurrió la tragedia. Foto AFP

El pasado martes, una turista estadounidense que viajaba en el crucero “Vikings Polaris”, de bandera noruega, murió cuando una ola gigante impactó contra el barco y rompió varios paneles de vidrio en medio de un temporal. También por el impacto otras personas resultaron heridas, de las que no hay aún información oficial sobre su estado.

Hacía pocos días el imponente crucero había realizado una parada en el puerto de Ushuaia por primera vez para iniciar sus viajes antárticos. Según los primeros datos dados a conocer por la Prefectura Naval Argentina, el barco tuvo un primer incidente en alta mar con un bote semirígido en el que cuatro personas resultaron heridas y cuando regresaba al puerto de Tierra del Fuego atravesó una fuerte tormenta, lo que provocó la muerte de la turista, cuyos datos se desconocen.

El biólogo del CONICET dijo que si bien no se pueden atribuir los accidentes únicamente a los vientos fuertes (un barco está preparado para eso) todo indica que “la alta demanda del producto antártico hace que haya muchos barcos y que este tipo de accidentes sean más frecuentes, casi por una cuestión demográfica”, según publica Crónicas Fueguinas.

El investigador evaluó que el turismo antártico es “una industria altamente exigente con los tiempos”, explicado esto en que los pasajeros de un barco, en casos, “deben volver a Ushuaia para poder tomar un avión. Esa presión de cumplir con los horarios hace que los capitanes tomen decisiones arriesgadas en el cruce del pasaje de Drake”.

El “Pasaje de Drake”, un cruce peligroso. Foto EFE

Calculó que, desde la península antártica, último lugar que visitan los cruceros, hasta Ushuaia, hay aproximadamente 48 horas de navegación. Puede pasar que las condiciones empeoren respecto del pronóstico meteorológico, y “con mal tiempo, esos dos días pueden ser más largos y además pueden cambiar”.

Y agregó que “la confianza de los pasajeros es un factor a tener en cuenta. Confiados y habituados al movimiento del barco, este cambia de repente, se pegan un golpe y se accidentan o mueren”. Además, “el oleaje cambia por condiciones locales o por alguna otra razón. Olas encontradas o escarceos que hacen que la embarcación no pueda mantener el rumbo”, finalizó Lovrich.

​Chubut. Corresponsal.