Empezó MMA en Córdoba para aprender a defenderse y ahora compite en la elite de México

Cuando a sus 15 años Mauricio Nievas (27) pasaba tiempo en la bici practicando BMX por las calles de Córdoba, una corazonada lo llevó a volcarse a las artes marciales. No fue nada en particular, sí fueron “avisos” o “chispazos” que vio demasiado cerca que lo hicieron darse cuenta: tenía que aprender a defenderse.Ese impulso…

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Cuando a sus 15 años Mauricio Nievas (27) pasaba tiempo en la bici practicando BMX por las calles de Córdoba, una corazonada lo llevó a volcarse a las artes marciales. No fue nada en particular, sí fueron “avisos” o “chispazos” que vio demasiado cerca que lo hicieron darse cuenta: tenía que aprender a defenderse.

Ese impulso terminó en una carrera profesional de kick boxing y MMA, donde este jueves 26 afrontará su tercera pelea en la promotora mexicana Lux Fight League, contra el local David Mendoza. En la cartelera también se presentará su compatriota Adrián Oviedo contra el mexicano Román Córdoba.

“Me metí en un gimnasio, y a los dos meses ya estaba peleando la primera peleíta”, le contó Nievas a Clarín sobre sus comienzos. Mucho no le costó alejarse de la bici, ya que se autodefinió como “malo” para el BMX, y mucho más si se lo compara con sus primos, José “Maligno” Torres y Francisco Torres, quienes compitieron representando a la Argentina en diversos torneos internacionales.

“Con ellos nos criamos juntos, íbamos a la escuela y cuando salíamos nos íbamos a andar en bici. Nunca me metí en problemas, no era de eso, pero los problemas han estado cerca. Un día me dije: ‘Tengo que aprender a defenderme‘”, recordó.

En octubre de 2019 se mudó a San Diego y allí estuvo dos meses perfeccionándose. Luego cruzó la frontera hacia México para asentarse en Tijuana, en el Entram Gym, lugar donde varios peleadores argentinos entrenaron durante años, como Marcelo Rojo o Silvana “La Malvada” Gómez Juárez.

Mauricio “Dragón” Nievas, peleador argentino de MMA. Foto Instagram.

Para rebuscárselas hizo de todo: hasta vendió elote (choclo) en vasitos. Ahora, dedicado a full al entrenamiento, ayuda en la preparación física a algunos peleadores y es como un personal trainer de kick boxing.

Dragón“, apodo derivado de un mechón de pelo que lo hacía parecer a Gohan (el hijo de Gokú de la saga Dragon Ball Z), vive en una casa con 20 peleadores más.

Aunque tiene la certeza de que este o el año pasado podrá, aún no volvió a la Argentina a ver a su familia y amigos. Tampoco pudo comprarse una bicicleta en México para, aunque sea, “saltar dos veces el cordón de la vereda”… tal como definió.

Pero su sueño de triunfar en lo que ama es más fuerte y no le falta espíritu de sacrificio.

“Quiero probarme a mí mismo”

– ¿Cómo podés explicar a los que leen esto y ven que vivís con 20 chicos más, no ves a tu familia hace mucho, tampoco te sobra el dinero y, sin embargo, no resignas el sueño de las MMA?

– Yo la verdad que me quiero probar cuán bueno soy y hasta dónde puedo llegar. Entonces, la única manera es ésta. Es el cariño que yo le tengo a esto. Y me doy cuenta del cariño que le tengo cuando sé todo lo que dejé atrás y todos los esfuerzos que hago día a día para poder mantenerme, a pesar de que hay veces que tenemos tropiezos y caídas en el deporte. Siempre seguí adelante. No sé cómo explicarte, quizás haya personas que incluso sean mejores que yo en la Argentina. Pero yo estoy acá y ellos allá. Yo salí de mi zona de confort y acá estoy. Quiero probarme a mí mismo.

– ¿Y cómo te acercaste a las MMA?

– Si bien empecé en kick boxing, al poco tiempo me di cuenta que iba a querer hacer MMA. Porque me encantaba la idea de que hayan más posibilidades para ganar y para perder a la vez. Que haya un mundo de posibilidades más amplio me parecía un escenario muy interesante. Pero recién a empecé jiu jitsu (BJJ) como a los 20. Empecé más tarde, pero le metí mucha energía

– ¿Cuándo fue el click que hiciste para empezar a vivir de esto?

– Cuando yo tenía 18 años mi primer profesor me dijo que quizás podría vivir de las artes marciales. Que podía ser peleador y a la vez dar clases o cosas así. No sé si nos estábamos imaginando la idea de irme del país… ni de cerca. Me propuse entrenar de una manera diferente. Fue allí que empecé a hacer BJJ. A los años hice la primera pelea profesional de kick y después una de MMA, en el 2017. Gané las tres. Así empecé mi carrera. En Argentina hice mis últimas peleas y cuando me vine a a México ya tenía un récord de 2-0 en MMA. Ahora estoy 6-2.

– ¿Qué dice tu familia de tu carrera?

– Mi mamá vive en San Luis en este momento. Cuando yo iba a la escuela y era chiquito no le gustaba nada que haga artes marciales. Pero cuando se dio cuenta que no lo iba a dejar se resignó. La verdad que me apoya muchísimo hoy por hoy. Pero cuando llegaba con los ojos golpeados, marcados, a los 15 o 16 años… No le gustaba. No lo veía ni como un deporte. Hoy me banca muchísimo.

Mauricio “Dragón” Nievas, con el tatuaje en su espalda. Foto Instagram.

– ¿Quién te apodó Dragón y por qué?

– Mi primer maestro, porque cuando era chico tenía todo un despeinado en el que me colgaba un mechón de pelo, entonces parecía Gohan y me decían “Dragon Ball”. Eso pasó a “Dragon” y después la gente me llamaba Dragón… Ya los que llegaban al gimnasio me decían así y ni sabían porqué.

– Esta será tu tercera pelea en Lux. ¿Cómo llegaste a esa liga?

– Creo que después de la pandemia Lux creció muchísimo. Se convirtió en algo muy importante para los latinoamericanos. Yo había hecho tres peleas en UWC, donde tuve mi primera derrota y después gané dos peleas. Venía muy bien. Y esa empresa también venía importando muchísimos peleadores a UFC, así que también es una gran liga.

El matchmaker de Lux entrena en el gimnasio y lo conocía un poco, me dijo si quería hacer una pelea y dije que sí. Hice la primera pelea y perdí en 30 segundos. Mi contrincante me dio un golpe, me caí y el árbitro se apresuró y paró mal la pelea. Me dieron otra oportunidad y la gané bien. Ahora estoy por enfrentarme a quien peleó dos veces contra el campeón, con el único que perdió. Es una gran oportunidad para mí.

– ¿Qué analizaste del choque?

– Creo que va a ser una pelea muy intensa, muy dinámica en el strinking y la lucha. Va a ganar el que se imponga más en su ritmo. Él, por momentos, es un poco más gresivo que yo. Soy quizás un poco más calmado. Va a ganar el que desgaste más física y psicológicamente.

– ¿Cómo es un día tuyo?

– En este momento estoy en ciudad de México, porque me estoy adaptando a la altura. En Tijuana vivo en una casa donde hay aproximadamente 20 peleadores. Es una casa con distintos departamentos. Nos despertamos a la mañana, vamos al primer entrenamiento, normalmente a las 10, y tenemos uno o dos. Terminamos a las 13, vuelvo a casa a comer y a la tarde tipo 17 tenemos otro entrenamiento. Los primeros son de BJJ o MMA y a la tarde nos toca striking, a veces nos toca preparación física, boxeo, otro de BJJ, es más libre por la tarde.

– ¿Cómo te definís como peleador?

– Soy un peleador fuerte y calmado.

– Entonces no vas a “cruzar” a loco…

– Sí lo he hecho. Si lo tengo que hacer, lo hago. Pero sé que lo tengo que hacer si es necesario, no solamente por hacerlo.

– ¿Tu o tus referentes del deporte?

– Me gusta José Aldo. Fue el primero que me encantaba cómo peleaba. Porque es quizás el estilo que yo quiero tener: boxeo, mover la cabeza y patear fortísimo. Además tiene un jiu jitsu para respetar, y si tiene que recurrir a eso, lo hace y le ha dado mucha efectividad. Hoy por hoy me gusta mucho como pelea Petr Yan, por su striking que realmente me parece increíble su timing y su forma de hacer peleas dinámicas. Y también Zhang Weili, la chica china que fue campeona, que tiene un striking muy dinámico que me encanta. Ese es el estilo que más me gusta de UFC.

– ¿Creés que tenés chances cercanas en UFC?

– Creo que no estoy muy lejos. Yo quisiera, el año que viene con dos peleas más, estar en una liga más grande. Sea UFC, Bellator o PFL. Quisiera dar un saltito.

– Muchas veces no importa tanto el desempeño, sino el récord y las victorias. ¿No?

– Sin dudas. Este es un deporte generoso en algunas cosas y muy crudo en otras. Incluso que seas mejor que tu contrincante no significa que vayas a ganar. Este deporte en ese sentido es muy malvado. Si no ganás peleas no mejorás el récord.

– Qué les decís a los chicos que quieren vivir de esto en la Argentina. ¿Les recomendás que emigren?

– Sí, les recomiendo que lo hagan. Igualmente el deporte está creciendo muchísimo allá y puedo suponer que dentro de un tiempito va a ser un poco más fácil. Pero sí les recomiendo que se vayan, porque para una empresa comprar un pasaje desde Argentina es carísimo. Estando afuera, más cerca de ligas más grandes, es más fácil que se den a conocer y que las empresas les consigan peleas más fácil.

Si ellos quieren pelear, si quieren esto, es muy probable que se tengan que ir. Sí que hagan sus primeras peleas y récords en la Argentina, que vayan creciendo y, cuando estén formados, sí viajen. En algún momento me parece que no les va a quedar otra. Yo pensé que iba a hacer un viaje más cortito y ya voy dos años y medio. Los sacrificios son duros pero, por lo menos yo, de a poco voy viendo recompensas.

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