Martín Guzmán absorbe la política de precios y siguen los controles

Martín Guzmán y Roberto Feletti tienen previsto reunirse este lunes para ordenar el área y centralizar un nuevo esquema de trabajo para el control de los precios despues de que que Alberto Fernández decidiera en las últimas horas poner al ministro al frente del combate de la inflación.  Con un respaldo in crescendo del Presidente a medida que…

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Martín Guzmán y Roberto Feletti tienen previsto reunirse este lunes para ordenar el área y centralizar un nuevo esquema de trabajo para el control de los precios despues de que que Alberto Fernández decidiera en las últimas horas poner al ministro al frente del combate de la inflación.  

Con un respaldo in crescendo del Presidente a medida que Cristina Kirchner y la plana mayor de La Cámpora intensificaron sus críticas al programa económico, el éxito o no del combate a los precios -la principal preocupación del Gobierno de estos tiempos- le mete a Guzmán una presión extra a su trabajo.

“Alberto lo banca, pero también sabe que Martín tiene que mostrar resultados en los próximos meses”, aseguró a este diario un funcionario del riñón presidencial que en los últimos días habló con Fernández exclusivamente sobre ese tema.

Guzmán lo sabe. En Casa Rosada resaltan que el ministro “tiene cosas en mente” para avanzar en su nueva función, y que próximamente podría haber novedades vinculadas al programa “precios cuidados” que, por ahora, no tuvo los resultados esperados.

El viernes, en la entrevista en Radio con Vos, el Presidente dejó en evidencia la pasividad del Gobierno en la materia, y blanqueó que le había pedido ayuda a Luis Pagani, el titular de Arcor, en una extensa charla telefónica. Guzmán buscará una alianza con los empresarios: es lo que viene haciendo en el último tiempo para resguardarse además de los ataques del kirchnerismo. Habrá más reuniones individuales con dueños o CEO de empresas de alimentación y otras fabricantes de productos clave. 

“Martín sabe el camino, pero también hay definiciones políticas. Es necesario que el plan económico se respete”, deslizan, a modo de defensa, fuentes oficiales. La reducción de la emisión monetaria y del déficit fiscal, y el engrosamiento de las reservas acordados con el FMI, dicen en Economía, son el camino para estabilizar la espiral inflacionaria. Hasta ahora, el plan no resultó.  

Es que Guzmán es consiente de que, además del kirchnerismo, su gestión es ahora mirada con lupa puertas adentro incluso por el sector de la coalición que se referencia en el jefe de Estado.

En ese sentido, hay quienes aún impulsan un recambio de gabinete que, de no obtener resultados en los próximos meses, debería incluir al ministro de Economía. Es, al menos, lo que buscan forzar algunos funcionarios. 

Desde la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el embate del kirchnerismo hacia el ministro se volvió incesante, y Fernández se vio obligado a respaldar al funcionario sin matices, apoyado en los indicadores económicos con los que la Casa Rosada justifica su respuesta a las críticas.

En esa línea, el jefe de Estado avanzó primero en el empoderamiento del ministro frente a los funcionarios del área energética que cuestionaron los aumentos tarifarios del Área Metropolitana de Buenos Aires, dispuestos por la Casa Rosada y ejecutados por Guzmán. El Presidente y el ministro se sentaron con Dario Martínez y le exigieron que se encolumne detrás de ellos de cara a las audiencias públicas de hace una semana.

Después de eso, el mandatario dijo desde Europa que los funcionarios que no acataran las órdenes debían dejar el gobierno. A su vuelta, tras la gira por Madrid, Berlín y París que volvió a exponer las diferencias internas con Cristina Kirchner, Fernández invitó a Guzmán a desayunar a Olivos: fue su primera reunión luego de una semana afuera del país. Ahí empezaron a avanzar en la decisión de darle al ministro el manejo de la Secretaría de Comercio. 

En los últimos tiempos, Guzmán había empezado a enfocarse mucho más en el rubro energético: aumentó encuentros con referentes del sector mientras los funcionarios K de esa área como Federico Basualdo se dedicaron a publicitar sus agendas públicas. Hace poco más de un año, el ministro intentó echar al subsecretario de Energía Eléctrica, pero no pudo. Fue un decisión bisagra en el vínculo con el kirchnerismo.

El último mes y medio, trascendió,incluso la posibilidad de convertir la secretaría en ministerio de Energia, y se barajaron diferentes opciones para que el ministro de Economía tome el control definitivo del sector. 

El martes, por lo pronto, está prevista la publicación del decreto que libera el cepo para las inversiones en energía, una demanda de hace tiempo de los empresarios petroleros. Sobrevoló, por ejemplo, la comida que hace algunas semanas tuvieron el Presidente y el ministro en Olivos junto a Paolo Rocca y Luis Betnaza, del grupo Techint.

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