Cuarta ola de Covid: por qué la cobertura con terceras dosis no llega al 40%

Ante el aumento sostenido de casos de Covid, la cuarta ola ya es una realidad. Los especialistas remarcan la importancia de ventilar ambientes y usar barbijo. Pero hay un dato que inquieta: la baja cobertura de vacunación con dosis de refuerzo.En ese escenario, la Provincia de Buenos Aires habilitó la cuarta dosis libre de la vacuna para…

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Ante el aumento sostenido de casos de Covid, la cuarta ola ya es una realidad. Los especialistas remarcan la importancia de ventilar ambientes y usar barbijo. Pero hay un dato que inquieta: la baja cobertura de vacunación con dosis de refuerzo.

En ese escenario, la Provincia de Buenos Aires habilitó la cuarta dosis libre de la vacuna para mayores de 18 años y la Ciudad avanza con los esquemas por edades. La cobertura de personas con terceras dosis y de refuerzo se sitúa en torno al 38 por ciento de la población, mientras que el 82% tiene el esquema completo. De las cifras surge la pregunta: ¿Llegamos al techo de los refuerzos?

“De ninguna manera llegamos al techo, estamos aumentando diariamente. Ya pasamos el 50%, cuando hace algunas semanas estábamos en 42,43%. El problema es que muchas personas retrasan la aplicación y otros están en el plazo interdosis”, le dicen a Clarín desde el Ministerio de Salud bonaerense.

Según datos oficiales de la Provincia, la administración de terceras dosis creció con respecto al mes anterior: el 22/4 se registraban 8.022.479 mientras que al 20 de mayo, 9.058.802.

Vacuna de Moderna. Foto Reuters

En tanto, Ciudad mantiene el sistema de turnos que viene aplicando desde el inicio de la campaña. “Actualmente, se está llamando a quienes se dieron la última dosis hace más de 4 meses, por orden de aplicación. A partir de la semana que viene empezamos a mandar el segundo refuerzo para todos y tercera dosis para adolescentes”, le explican a este medio desde la cartera porteña.

En Nación aseguran que “la aplicación de refuerzo está aumentando gracias a un trabajo conjunto con las jurisdicciones”. Hasta el viernes, las cifras del Monitor Público indicaban que la población total del país, el 89,7%, inició su esquema de vacunación, el 81,5% lo completó y el 37,1% tuvo su primera dosis de refuerzo.

Lo cierto es que el 50% de los argentinos que comenzaron su esquema de vacunación (alrededor de 40 millones) no tiene la tercera dosis, es decir, 20 millones de personas.

En el resto del mundo la cobertura es variable. Varios países de Europa no llegan al 60%, como España (52.7%) o Francia (56.5%) mientras que otros, como Italia (67.6%) y Bélgica (63.9%) superan la cifra. Incluso, hay Estados con varios problemas por falta de adherencia a las vacunas como ciertas partes de Estados Unidos (31.2%).

Recomiendan darse el refuerzo

Pfizer. Foto AP

Datos de Reino Unido indican que frente a BA.2, a los 4 meses o más de recibir el primer booster la efectividad para prevenir hospitalización cae del 90% al 67%. Los especialistas consultados por Clarín coinciden en que las circulación de la variante Ómicron y sus sublinajes marcan la necesidad de contar con los refuerzos.

“Las terceras y cuartas dosis aumentan la respuesta inmunológica y disminuyen la enfermedad grave. No llegamos al pico porque tenemos un país con alta adherencia a la inoculación. Hay mucha gente esperando cumplir el intervalo necesario para aplicarse un segundo refuerzo. Además, el país no es homogéneo. Hay lugares donde existen retrasos importantes y faltan campañas oficiales para que la gente acuda a vacunarse”, indica Arnaldo Casiró, Jefe de Infectología del Hospital General de Agudos Dr. Teodoro Álvarez.

Necesitamos que aumente la cobertura. Hay población que ya puede recibirla porque pasó el tiempo mínimo de 4 meses desde su segunda dosis. Además, hay stock de vacunas. Está todo dado para completar esquemas”, manifiesta Daniela Hozbor, investigadora principal del Conicet y especialista en vacunas, en diálogo con Clarín.

Y desliza una preocupación: “En los últimos días, Argentina mejoró su cobertura de refuerzo, pero sigue siendo baja. Falta trabajar. También, y esto a nivel mundial, contar con mayor equidad en la distribución de vacunas. Por ejemplo, Sudáfrica no llega al 5%”.

Para Roberto Debagg, presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, la tercera dosis marca la diferencia entre la reducción de la probabilidad de transmisión de la infección y la de hacer infección sintomática, sobre todo para la circulación de las variantes presentes en Argentina.

“El booster aumenta la eficacia en reducir la transmisión. Espero que se generen estrategias activas por parte de las jurisdicciones o del Ministerio para, por ejemplo, hacer vacunaciones en lugares de entretenimiento masivo, fábricas y ámbitos de trabajo” se esperanza.

El desafío de Ómicron

¿Por qué un 2do refuerzo o 4ta dosis de vacuna? “Porque demostró reducir el riesgo de infección sintomática, hospitalización y mortalidad en mayores de 60 años y personas con inmunocompromiso que habían recibido el primer refuerzo 4 meses antes”, responde Leda Guzzi, médica infectóloga de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

“Los dos boosters son claves porque después de cuatro meses de haber recibido la dosis anterior, caen los anticuerpos y la protección (sobre todo para infecciones), pero también baja un poco la cobertura en hospitalizaciones y mortalidad. Es vital actualizar las defensas con los refuerzos para estar en mejores condiciones a la hora de enfrentar las nuevas variantes”, argumenta.

En conversación con Clarín, Marta Cohen, médica patóloga pediátrica argentina residente en Reino Unido, señala que no se alcanzó el techo de las terceras dosis porque en Argentina hay muchos jóvenes que todavía no se la aplicaron.

“Es importante que se las den porque el esquema completo para Ómicron requiere de 3 aplicaciones. La Organización Mundial de Salud (OMS) indica la cuarta para mayores de 65, personal de salud y personas vulnerables e inmunodeficientes de cualquier edad”, afirma.

Y subraya: “En este momento, es esencial el refuerzo con la tercera dosis y con la cuarta a los grupos de riesgo. La evidencia de esta última es para aquellos que tienen la vacuna de ARN mensajero”.

Relajación

Guillermo Docena, inmunólogo e investigador principal en el Conicet, entiende que la falta de brazos pinchados con terceras dosis se debe, en parte, a la relajación que hubo después de la primera ola que se controló justamente con este booster. “Esta última semana, cuando se anunció la cuarta ola, en la Provincia de Buenos Aires aumentó el porcentaje de gente que se fue a vacunar. Deberíamos tener al menos un 80 % de cobertura con dosis de refuerzo”, expresa.

Y concluye: “La dosis de refuerzo no es tanto para evitar el pico que se va a dar igual porque las vacunas no bloquean la transmisión sino que evitan la enfermedad severa. Con esto quiero decir que si bien no van a impedir la suba de casos son necesarias para que no aumente el porcentaje de internados ni de camas ocupadas”.

MG

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