Las claves de un programa en el que el Gobierno prefiere evitar la palabra ajuste

El ministro de Economía, Martín Guzmán, se fue de la rueda de prensa que dio este viernes sabiendo que dejaba varias dudas sin responder, entre ellas cómo hará para reducir el déficit sin achicar el gasto y solo confiando en que se incrementará la recaudación porque la economía, gracias a este acuerdo, mantendrá el sendero…

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, se fue de la rueda de prensa que dio este viernes sabiendo que dejaba varias dudas sin responder, entre ellas cómo hará para reducir el déficit sin achicar el gasto y solo confiando en que se incrementará la recaudación porque la economía, gracias a este acuerdo, mantendrá el sendero del crecimiento. Tampoco dijo cómo harán para reducir la brecha cambiaria sin devaluación. No se mencionó tampoco una meta de inflación. Son algunas de las dudas que quedaron flotando y aún no tienen respuesta.

De todos modos, el ministro de Economía dio algunas precisiones dentro de un anuncio que terminará de encontrar forma definitiva  cuando se firmen los papeles definitivos, una vez que el Directorio del FMI lo apruebe, posiblemente en marzo, junto con el Congreso Argentino.

Guzmán dijo que el acuerdo tiene dos patas: una sobre los esquemas de políticas macroeconómicas y otro de medidas que promuevan el crecimiento. 

 – Para 2022 se proyecta un déficit fiscal primario de 2,5% del PBI. Para 2023 bajaría a 1,9%; y para 2024, a 0,9%. Se supone que el déficit cero debería alcanzarse en 2025, pero ese “detalle” no fue mencionado por Guzmán. Es un punto intermedio entre lo que Guzmán había mostrado a los Gobernadores a principios de enero y la corrección de un punto por año que pedía el FMI, desde el 3% de 2021 hasta llegar al equilibrio en 2024.Guzmán quería llegar al equilibrio en 2027. Ahora el equilibrio se alcanzaría dos años antes, cuando arrancan los vencimientos fuertes.

– Habrá una mayor expansión de la inversión pública. Esto el Gobierno lo muestra como la antítesis de lo que se suponía pediría el Fondo. Ahora se sabe que el FMI estaría aceptando bajar el déficit sin bajar el gasto real. Difícil. En ese marco, el Gobierno también resaltó que se mantendrá la Ley de Financiamiento de la Ciencia y la Tecnología.

– También buscarán fortalecer la administración tributaria, atacando la evasión, sobre todo en el segmento de mayor contribución. También se atacará el lavado de dinero. Al menos no hubo anuncios de nuevos impuestos “a los que más tienen”, pero parece ser extremadamente optimista la hipótesis de que la recaudación subirá, además de por el crecimiento, por el combate a la evasión. ¿Habrá estado trabajando a media máquina la AFIP hasta ahora?

Uno de los temas centrales es la política monetaria. El Gobierno se comprometió a una reducción gradual de la asistencia monetaria que realiza el Banco Central al Tesoro. Clave para bajar la inflación. El sendero es este: – En 2021 esa asistencia fue de 3,7 puntos del PBI (frente a 7,3% de 2020). Este año sería de 1%; en 2023, de 0,6% y en 2024 cercano a cero. Para que esto se pueda cumplir es crucial no solo que crezcan los recursos propios del Tesoro (vía recaudación) sino que el mercado de capitales privado pueda cubrir una mayor parte del déficit entregando pesos a cambio de deuda emitida por el Tesoro. El año pasado casi 7 de cada 10 pesos que necesitó el Tesoro fueron aportados por el BCRA.

– En cuanto a la emisión, apuntan a que la oferta monetaria se mueva acompañando la demanda “sin que ello conlleve presiones adicionales sobre el tipo de cambio y la inflación”. Habrá una estructura de tasas de interés reales positivas para fortalecer la demanda de activos en pesos y contribuir a la estabilidad cambiaria y financiera. Es una incógnita a qué nivel deberá llevar la tasa el BCRA, dado que la proyección de inflación para este año supera el 50% Sobre la inflación, no se dijo mucho, más allá de que es multicausal y que la menor emisión contribuirá a contenerla. Guzmán se preocupó en aclarar que seguirán con los acuerdos de precios, con la finalidad de que los salarios ganen poder adquisitivo.

También se buscarán establecer políticas que promuevan el desarrollo de los sectores que generan divisas para que la falta de dólares no frene el crecimiento. Es un punto desafiante. Con la brecha cambiaria arriba del 100% hay un desaliento a exportar y un estímulo a importar. Además, continuarán las regulaciones cambiarias, es decir que el cepo seguirá gozando de buena salud.

Uno de los puntos salientes, dicho por Alberto Fernández y repetido por Martín Guzmán: no habrá un salto cambiario importante. Es decir que se seguirá con las minidevaluaciones. ¿Será suficiente para achicar la brecha? ¿La devaluación del tipo de cambio oficial acompañará la inflación?. Si es así retroalimentará la inflación. Si va por debajo, acumula atraso. Si acelera, más inflación. Difícil.

Habrá una meta de acumulación de reservas internacionales de US$ 5.000 millones para 2022. El año pasado, con superávit de casi 15.000 millones de dólares, las reservas no crecieron. ¿En 2022 podrán crecer con un esperado menor superávit comercial? Ahí entran a jugar los dólares que aportará el FMI por los pagos que ya se le hicieron desde 2020.

El programa con el FMI es del tipo stand by y tendrá una vigencia de dos años y medio, con revisiones trimestrales. Es un programa de facilidades extendidas. El programa contempla un financiamiento de US$ 44.500 millones, es decir, equivalente al monto de lo que fue el programa stand by de Macri.

Todo lo que resta vencer de aquí a la finalización de los pagos del programa stand by, más el monto de las amortizaciones de capital ya realizadas en septiembre y diciembre de 2021 que se pagaron con los DEG que la Argentina había recibido. Incluido el pago de capital de US$ 731 millones que se hizo ayer. serán refinanciados. Son en total unos US$ 5.000 millones entre capital e intereses. El plazo de pago anunciado para los 44.500 millones es este: a partir de los cuatro años y medio hasta los 10 años que sigan al día del último desembolso.

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