Intimidades del acuerdo con el FMI: suspenso por la palabra ajuste y un video que “sale o sale”

El jueves a la tarde, mientras el Gobierno salía a desmentir públicamente haber alcanzado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, Alberto Fernández se recluyó en la Quinta de Olivos a darle los primeros trazos al discurso que pronunciaría para confirmar lo que para esa hora ya estaba cocinado. Las diferencias “técnicas”, que en el…

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El jueves a la tarde, mientras el Gobierno salía a desmentir públicamente haber alcanzado un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, Alberto Fernández se recluyó en la Quinta de Olivos a darle los primeros trazos al discurso que pronunciaría para confirmar lo que para esa hora ya estaba cocinado. Las diferencias “técnicas”, que en el Gobierno admitían que ya eran de apenas “unas décimas”, habían quedado atrás y todo estaba dado para que este viernes hubiera un anuncio.

Así lo había cerrado el ministro de Economía, Martín Guzmán, con directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack, y el jefe de misión para Argentina, Luis Cubeddu.

¿Por qué, entonces, la Casa Rosada se esforzó por esparcir que todavía no se había alcanzado ningún entendimiento y que las negociaciones continuaban “sin que haya definiciones ni novedades que comunicar“, como publicó la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, ya entrada la noche? Por desconfianza.

“Nos están apurando, no podemos quedar en offside”, alertaba un funcionario que propuso publicar la foto de Guzmán, trabajando junto a Sergio Chodos, representante ante el FMI, con el objetivo de frenar la expectativa de un anuncio nocturno. La presión a la que aludía tenía que ver con una supuesta filtración que buscaba esquivar un requisito planteado por el Gobierno en el sprint final de las negociaciones: la administración de Alberto F. quería que el comunicado del Fondo anunciando el acuerdo incluyera un párrafo que explicitara que no contemplaba un ajuste. “Era fundamental para ordenarnos internamente“, explicaron en un encumbrado despacho de Balcarce 50.

Así fue que recién minutos después de las 3 de la madrugada el Presidente pudo celebrar definitivamente haber alcanzado un acuerdo, cuando recibió la llamada de Guzmán, que le adelantó que el FMI había aceptado incluir en su declaración que “es importante destacar que (el programa) también permitiría aumentar el gasto en infraestructura y ciencia y tecnología y protegería programas sociales focalizados”.

Sin esa mención, insistían en el Gobierno, se volvía imposible defender internamente un acuerdo que plantea un déficit fiscal cero en 2025, dos años antes de lo que pretendían inicialmente espadas clave del FDT. “Es inusual que el Fondo acepte un programa de no ajuste y encima haga estas aclaraciones en una declaración”, resaltaban cerca de Fernández. 

Con el discurso ya avanzado, el Presidente convocó para este viernes bien temprano en la Quinta de Olivos al núcleo de funcionarios de su confianza: el canciller Santiago Cafiero, los ministros Gabriel Katopodis (Obras Públicas) y Juan Zabaleta (Infraestructura) y el secretario general de Presidencia, Julio Vitobello. También sumó al jefe de Gabinete, Juan Manzur, a quien como gesto de respaldo en medio de una semana de versiones sobre su salida se le encomendó que acompañara a Guzmán en la conferencia de prensa.

Asesorado por Cerruti y el consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, Fernández grabó dos veces el mensaje. Alguien sugirió hacer una tercera versión, ya que la que más había convencido al Presidente tenía demasiado ruido ambiente y había sido invadida por el ruido de un avión que pasó en plena filmación.

Pero rápidamente se desactivó la idea: la Casa Rosada ya había distribuido el discurso (embargado, con promesa de no publicación) y confirmado que 10.05 comenzaría la difusión del video. No había tiempo para improvisar: “Sale o sale”, se escuchó en el parque de la residencia presidencial, antes de que Fernández enfilara junto a su tropa para la casa.

Allí se sumó el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y comenzó la ronda de llamados con los gobernadores y referentes del frentetodismo en busca de apoyo público, mientras en los televisores se proyectaba la conferencia de Guzmán y Manzur, quien voló literalmente rumbo la Casa Rosada para ponerse al frente del anuncio.

Las muestras de respaldo contrastaron con la falta de contacto con Cristina Kirchner. Más allá de que en el Gobierno aseguraron que Guzmán la mantuvo al tanto “en todo momento” de las negociaciones, desde que la vicepresidenta partió a Honduras para la asunción de Xiomara Castro, Alberto F. no habló con su socia.

El silencio de la principal referente de la coalición oficialista intentó ser relativizado por funcionarios de todas las vertientes. “En el Frente cada uno tiene un rol y un perfil”, exponía uno de los principales dirigentes del oficialismo minimizando el impacto. “Los que conocemos a Cristina sabemos que su apoyo va más allá de si lo dice o no, está implícito porque sino ella lo hubiera dicho antes”, reforzaba una espada que se considera “cristinista”.

Lo cierto es que la falta de un pronunciamiento de la vice redundó en que sus incondicionales tampoco se apropiaran del acuerdo. Así, ni Máximo Kirchner ni el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro, salieron a dar su apoyo. Y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien incluso durante la jornada compartió acto con Fernández y evitó el tema, recién pasadas las 20, diez horas después, escribió en sus redes que el Presidente consiguió evitar “una verdadera catástrofe en lo inmediato”.

“Ni un tuit… No ayudó para nada”, fue la cruda conclusión de un referente albertista sobre la actitud de la vice.

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