“Nada para decir”, la reacción del Gobierno tras la elección de Horacio Rosatti en la Corte Suprema

No fue como la algarabía macrista de septiembre del 2018, cuando Carlos Rosenkrantz, impulsado por el primer piso de la Casa Rosada, se quedó con la presidencia del máximo tribunal tras doce años de hegemonía de Ricardo Lorenzetti. Esa vez, José Torello y Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, hoy refugiado en Montevideo, festejaron a los saltos…

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No fue como la algarabía macrista de septiembre del 2018, cuando Carlos Rosenkrantz, impulsado por el primer piso de la Casa Rosada, se quedó con la presidencia del máximo tribunal tras doce años de hegemonía de Ricardo Lorenzetti. Esa vez, José Torello y Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, hoy refugiado en Montevideo, festejaron a los saltos en la antesala del despacho del jefe de Asesores de Mauricio Macri. Literal.

Ahora, el escenario es bien diferente. “No hay nada para decir”, transmitieron a Clarín voceros de Alberto Fernández pasado el mediodía, un rato después de que Horacio Rosatti se transformara en el nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia con su voto y los de Juan Carlos Maqueda y Rosenkrantz, flamante vicepresidente.

Para peor, las ausencias de Elena Highton de Nolasco y de Lorenzetti desnudaron la fractura en una Corte que inquieta al Gobierno: los funcionarios y operadores especializados en el mundillo judicial no le pudieron encontrar la vuelta en casi dos años de gestión.

No colaboró, remarcan desde los tribunales, la entrada de Martín Soria como ministro de Justicia, un crítico de la gestión cortesana. Apenas asumió, Soria aseguró que pediría una audiencia con los jueces. Nunca lo hizo. 

La elección de Rosatti, el supremo de raíz peronista -llegó a la Corte de la mano de Macri y Elisa Carrió– de peor vínculo con el Presidente y el kirchnerismo, aumenta las inquietudes. Nunca pudieron entablar con el juez, que implementa un particular estilo de vinculaciones con la política, una relación armoniosa. “No tengo ni el teléfono”, se sinceró en estas horas un dirigente judicial K desconcertado con la nueva composición.

En el Frente de Todos se resignaron con algunos días de anticipación con que la entronización del ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner estaba consumada. 

No fue una sorpresa, a pesar de que buena parte de la coalición de gobierno había apostado en los últimos meses con la posibilidad de que Lorenzetti volviera al rol que ejerció con contundencia durante más de una década: desde La Cámpora hasta Sergio Massa lo hicieron. “Podía volver a dar cierta previsibilidad”, explicaron desde uno de esos sectores.

“No opinamos sobre otro poder del Estado”, respondieron, por su parte, voceros del presidente de la Cámara baja, que se llamó a silencio.

Incluso existió en los últimos tiempos un voluntarioso empuje de colaboradores del entorno de Cristina Kirchner que suelen trajinar los tribunales para que apostara por el jurista de Rafaela. Tarea difícil: la ex Presidenta había acusado a la Corte de Lorenzetti de promover una doctrina de “Lawfare al palo” en Comodoro Py. Un conocido penalista, con décadas de recorrida por esos pasillos, también buscó intermediar entre la vice y el magistrado.

Un rato después de que se conociera la acordada de la Corte, Eduardo “Wado” de Pedro y Gerónimo Ustarroz coincidieron en el aniversario de la Unión de Empleados de Justicia, el sindicato liderado por Julio Piumato. También estuvo Diego Molea, el presidente del Consejo de la Magistratura, de diálogo constante con los jueces. 

Hermanos de crianza, son dos de los más interesados en las novedades judiciales junto a Juan Martín Mena. Ustarroz es el representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura. Colaboradores de “Wado” dicen que el ministro dejó “desde que asumió el ministerio” de hablar con la Corte. Y que hay “otros operadores” dentro de la coalición. En la Justicia dicen lo contrario.

“No vamos a opinar”, reforzaron, en línea con Presidencia, desde el Ministerio del Interior.

Altas fuentes judiciales al tanto del acuerdo de este jueves confiaron a este diario que, sin embargo, hubo un importante dirigente del kirchnerismo que se comunicó con la vocalía de Rosatti para enviar felicitaciones

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