Martín Guzmán pateó fuerte y al medio: no quiere riesgos con el dólar antes de las elecciones

El momento económico de mayor zozobra del Gobierno de Alberto Fernández fue cuando la brecha cambiaria llegó a 130%. Sucedió en octubre pasado. Ganar una elección en recesión es difícil pero hacerlo en un contexto de volatilidad cambiaria, en el que el dólar ocupa la tapa de los diarios y se vuelve el deporte nacional,…

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El momento económico de mayor zozobra del Gobierno de Alberto Fernández fue cuando la brecha cambiaria llegó a 130%. Sucedió en octubre pasado. Ganar una elección en recesión es difícil pero hacerlo en un contexto de volatilidad cambiaria, en el que el dólar ocupa la tapa de los diarios y se vuelve el deporte nacional, es directamente imposible. El Gobierno busca asegurarse que algo así no suceda hasta noviembre y Martín Guzmán anunció ayer el pago del monto mínimo de la tarjeta con el Club de París (US$ 430 millones). No habrá default a fines de julio (se pospone al 31 de marzo de 2022, el ministro no aclará a qué tasa se refinancian los US$ 2.000 millones restantes del pago pendiente).

Guzmán fue claro en su exposición. “Una situación de default también hubiese generado efectos desestabilizantes y de incertidumbre e imprevisibilidad que en este contexto harían particular daño”. Para el ministro hubiera significado otro error, casi como el que cometió el Gobierno el año pasado, cuando cerró más el cepo.

En paralelo, ayer se conoció que en el frente fiscal el ajuste continuó en mayo. Se espera ahora que ingreses más pesos a la economía. La consultora Econviews calculó que unos $ 335.000 millones se inyectarán en junio (aguinaldo, devolución de ganancias, bonos a jubilados, etc) para motorizar el consumo. El riesgo es que esos pesos no vayan a reactivar la demanda sino a recalentar el mercado cambiario. La brecha hoy es 71,7% y hace un mes 65%.

Una porción de esa liquidez pondrá a prueba de fuego el tipo de cambio. Pero no se sabe cuánto. De ahí que Guzmán jugó a lo seguro y cerró la posibilidad de cualquier especulación: se paga y no habrá default. “El mensaje más importante es que hay actitud para evitar una cesación de pagos y riesgos con el dólar”, explica Federico Furiase, economista de la consultora Anker. Tanto un default como un pago cash antes de fines de julio que hubiera consumido un tercio de reservas netas, hubieran dificultado el objetivo del Gobierno llegar a las elecciones con el dólar controlado. “Esto le dará aire a Guzmán”, dice Guido Lorenzo, director de LCG.

¿Está encaminada ahora la economía? ¿se firmará con el FMI? Son preguntas que no tienen respuestas. “Es un buen dato pero no asegura el acuerdo”, tuiteó ayer Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, en ese sentido.

El mal humor de los mercados y de países como Alemania, Japón y Francia porque Argentina pagaba a China en tiempo y forma, transmitían una incertidumbre que presionaba a futuro la brecha cambiaria. Guzmán prefirió no esperar al 31 de julio para anunciarlo y lo hizo ayer. Un tema menos para hablar sobre la incertidumbre argentina.

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