“A los brigadistas los mandaban a desmalezar casas de los jefes”

17 DE Octubre 2019 – 02:23 Conmovedores testimonios de la esposa de Mauricio Valdez y la madre de Matías Vilte. Relataron que se enteraron de la muerte de los jóvenes por el noticiero. La segunda jornada del juicio por los cuatro brigadistas que murieron calcinados en un voraz incendio ocurrido en Guachipas hace casi cinco…

“A los brigadistas los mandaban a desmalezar casas de los jefes”

17 DE Octubre 2019 – 02:23
Conmovedores testimonios de la esposa de Mauricio Valdez y la madre de Matías Vilte. Relataron que se enteraron de la muerte de los jóvenes por el noticiero.

La segunda jornada del juicio por los cuatro brigadistas que murieron calcinados en un voraz incendio ocurrido en Guachipas hace casi cinco años estuvo signada por los conmovedores testimonios de los familiares. La madre de uno de los jóvenes aseguró que los hacían trabajar en casas de funcionarios.

En primer lugar declaró ante el juez de Garantías 4, Diego Rodríguez Pipino, Valeria Soledad Montenegro, de 34 años, esposa del brigadista fallecido Mauricio Valdez.

En principio la mujer relató cómo fue el momento en que supo que su pareja había muerto. “Me había llegado un mensaje de que había cuatro bomberos desaparecidos. Empecé a llamar a Defensa Civil. Ahí me contestaron que todavía no habían llegado los muchachos”, contó al inicio de su declaración.

“Yo empecé a ponerme histérica porque lo llamaba a mi marido y no me contestaba. Comencé a averiguar por mis propios medios. Hablé por teléfono con mi mamá y le comenté que creía que algo había pasado con mi marido pero no sabía bien qué. No hice más que cortar el teléfono con ella, giré mi cabeza, miré la tele y estaba su foto en Canal 11. El mundo se me vino encima”, expresó con gran conmoción.

El matrimonio tuvo tres hijos, que hoy tienen de 5, 10 y 12 años. La familia reside en Atocha III. “Me enteré de que mi marido había fallecido por los medios. No por Defensa Civil”, recalcó la joven madre.

Sobre la situación laboral de los brigadistas, Montenegro sostuvo que: “Los muchachos tenían problemas con los jefes. El (por Valdez) estaba contratado para desmalezar y no para apagar incendios. Yo sabía que durante el primer año, desde que le hicieron el contrato que era para desmalezamiento de espacios públicos, habrán pasado seis meses y él empezó a salir a los incendios”.

Con relación a los cursos de capacitación, manifestó: “Mi esposo me decía que iba al curso pero yo en mi casa no tengo un certificado que avale que hizo un curso o una capacitación para incendios forestales”.

Además, señaló que Valdez no contaba con ART porque era monotributista y que cobraba entre 3.500 y 4.500 aproximadamente de sueldo. “No nos alcanzaba”, acotó.

Cuando ocurrió la tragedia en Guachipas habían pasado tan solo unos meses desde que Valeria había dado a luz a su hija más pequeña. “Mi beba tenía cuatro meses cuando su papá murió. La nena más grande en ese momento tenía siete años y el varoncito, cinco”, detalló.

Montenegro contó que recibió ayuda de la hoy ministra de Asuntos Indígenas Edith Cruz. “En ese momento no era ministra. Ella me ayudó. Me consiguió los pañales para mi hija. Me dejaba dos bolsones semanalmente y también los de mercadería, que eran de dos a cuatro, más la ayuda de 2.500 pesos mensuales por casi seis meses”, expresó.

Tiempo después la mujer consiguió un trabajo como ordenanza de escuela. “Cuando empecé cobraba 2.500 pesos. No me alcanzaba para mis hijos”, dijo con tristeza.

“Espero que se haga justicia porque psicológicamente a mí y a mis hijos esto nos afectó muchísimo. Aprendí no a vivir, sino a sobrevivir, y hoy en día la remo con mis hijos como puedo. Además quiero justicia para que el alma de mi marido descanse en paz”, finalizó.

El dolor de una madre

La segunda testimonial fue la de Rossana Chaves, de 54 años, madre del brigadista fallecido Matías Daniel Vilte. La mujer también contó que su familia y ella se enteraron por el noticiero de que su hijo había muerto.

Además aseguró: “Mi hijo contaba que lo habían contratado para desmalezar espacios públicos pero que los mandaban a las casas de los señores Ganami y Dagum a desmalezar. Mi hijo y sus compañeros se quejaban porque a veces iban y la máquina que tenían que utilizar no tenía nafta”.