“Controlar el tipo de cambio es crucial”, dicen los economistas

Incertidumbre cambiaria, recesión, inflación, deuda y empleo forman parte de la agenda prioritaria del próximo gobierno. El resultado de las PASO trastocó todos los planes del oficialismo y del espacio triunfante en las elecciones del domingo pasado, que encabeza Alberto Fernández. Todo dentro de un menú de crisis que incluye alta volatilidad financiera, derrumbe de…

“Controlar el tipo de cambio es crucial”, dicen los economistas

Incertidumbre cambiaria, recesión, inflación, deuda y empleo forman parte de la agenda prioritaria del próximo gobierno. El resultado de las PASO trastocó todos los planes del oficialismo y del espacio triunfante en las elecciones del domingo pasado, que encabeza Alberto Fernández. Todo dentro de un menú de crisis que incluye alta volatilidad financiera, derrumbe de bonos y acciones en los mercados internacionales, proyecciones sombrías para el empleo y la economía y un conjunto de medidas oficiales destinadas a contrarrestar los efectos del salto del dólar.

El panorama genera muchos interrogantes: cómo salir de la crisis, el acuerdo con el Fondo, el pago de la deuda, el nivel de tasas y la reactivación de una economía que no crece en forma sostenida desde hace 9 años, son algunos de ellos. “La máxima prioridad es estabilizar el tipo de cambio. Esta crisis la detonó la política y la solución tiene que provenir de ese ámbito”, fue la principal conclusión de una extensa entrevista de este diario con varios economistas el miércoles pasado, poco antes del diálogo telefónico entre Mauricio Macri y Alberto Fernández.

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Fausto Spotorno, (Orlando Ferreres & Asociados), Nery Persichini (GMA Capital), Lorenzo Sigaut Gravina (Ecolatina), Matías Carugatti (Management & Fit), Guido Lorenzo (LCG), Juan Lezica (ACM) y Martín Kalos (Elypsis) analizaron las dificultades del momento actual y los principales desafíos para la próxima administración. Lo que sigue es una síntesis de una charla convocada por el Económico y que se prolongó más de 2 horas.

-¿Qué diferencias y similitudes tiene esta crisis con las anteriores?

Fausto Spotorno: Esta crisis es mucho más parecida a la del 89 por dos razones. Por un lado, porque se produjo en una transición política sin acuerdo entre Carlos Menem y Raúl Alfonsín, que terminó mal. El otro aspecto es más estructural, porque tiene todos los condimentos de una crisis de la que no se sale sin reformas profundas. Ya no va una salida como la de 2003. Hoy es una economía planchada, con el PBI potencial estancado desde hace 9 años. Hoy, cuanto más caigas, más vas a rebotar, pero no es posible un crecimiento real. Adicionalmente, tenés una falta de demanda monetaria, producto de la falta de credibilidad enorme, y hoy los mercados están descontando el default.

Nery Persichini: Lo que se creía al comienzo es que era una crisis parecida a la del año pasado, cuando hubo dos picos de volatilidad, en mayo y en septiembre. Sin embargo, cuando uno observa la destrucción de valor en esta crisis, ya supera todo lo imaginado. La vez pasada, las víctimas fueron las Lebac, y en esta, al parecer, son todos los bonos soberanos de la Argentina. Para ponerlo en cifras: desde el lunes, en las últimas 72 horas se perdieron entre acciones y bonos más de US$60.000 millones. La destrucción de valor es altísima. La génesis de esta incertidumbre es política, a diferencia de la crisis de 2018, por lo cual se esperan definiciones desde ese ámbito para poner un poco más de claridad. Lo curioso es que actualmente no hay demanda de dólares. Lo que tiene que hacer el BCRA es abastecer la oferta, porque los exportadores no liquidan debido a la incertidumbre. Con muy poco, con US$200 o US$250 millones que opera el mercado hoy en día, puede manejar el tipo de cambio, que es la variable más importante de la economía.

-¿El Banco Central tiene las herramientas necesarias para controlar el nivel del dólar?

Lorenzo Sigaut: Yo creo que el Central solo no puede. Desde abril de 2018, ésta es la tercera crisis financiera. Y cada una de estas oleadas contra el peso es más fuerte. Digo que solo no puede porque el trasfondo es una cuestión política. En todo esto, la estrategia del Central fue prudente, porque durante el “veranito financiero” acumuló poder de fuego, no bajó las tasas demasiado, hizo una política de emergencia para contar con más armas ante un eventual escenario disruptivo, aunque no tanto como el actual. En este sentido, el BCRA tiene herramientas, lo que pasa es que no puede vender fuerte reservas sin un mínimo de certezas. Es cierto que tiene reservas y con poco puede contenerlo, pero si no lo ayuda un poco la política, la tarea se le hace mucho más difícil y podría terminar malgastándolas.

“El BCRA tiene herramientas (para controlar al dólar), lo que pasa es que no puede vender fuerte reservas sin un mínimo de certezas”.

Lorenzo Sigaut Gravina

Director de Ecolatina

Matías Carugatti: Coincido bastante en que la pérdida de valor es consecuencia del shock político del resultado de las elecciones primarias. Porque ese resultado no fue anticipado por la mayoría de los inversores. Entonces, lo que cambió es la percepción de riesgo de los inversores, que hoy es alto. En este momento se necesitan señales políticas. El BCRA puede administrar la escasez y el uso de las reservas, pero en forma temporal. Este es un problema detonado por la política y hacen falta señales claras desde ese ámbito. Con el problema adicional de que las PASO solo definieron candidaturas, lo que deriva en que hasta octubre hay un presidente que es candidato, y un candidato, que fue el más votado pero que no fue electo. Esto es lo que observan los mercados y los inversores. Lo que se necesita es un mensaje claro o que baje otro mensaje desde la política.

-¿El nivel del salto del dólar y la caída de bonos y acciones no es una sobrerreaccion del mercado?

Guido Lorenzo: En este momento ocurren varias cosas. Primero, como las variables económicas no eran buenas, se podría concluir que esto no es una sobrerreacción. Sin embargo, el panorama de riesgo que observan los operadores tiene lógica. El espacio político de Alberto Fernández es muy amplio, lo que genera dudas sobre lo que se piensa que puede hacer cuando sea presidente. Y esto es lo más importante. Porque más allá de lo que diga o las declaraciones que formulen algunos referentes de ese espacio, la idea predominante del mercado es que regresa el kirchnerismo. No importa si es cierto o no.

-Alberto F. declaró que su idea es retornar al modelo original del kirchnerismo ¿Tiene margen económico para hacerlo?

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Juan Lezica: Yo creo que cuando asumen el poder en 2003, parte del ajuste en serio ya estaba hecho. No como el actual, que está a mitad de camino. Además, siguiendo el razonamiento de Lorenzo, los antecedentes del kirchnerismo no lo favorecen porque no tuvo buenas relaciones con los mercados. Y por eso el castigo que registran los activos financieros. Porque más allá de la apuesta errada de los operadores sobre el resultado electoral, estaba la advertencia en el último informe del FMI, que alertaba sobre la posibilidad del salto del tipo de cambio. Actualmente se está desarrollando el peor escenario proyectado por el Fondo acerca de la sustentabilidad de la deuda.

-¿Cómo creen que impactará la crisis en la economía real y en el bolsillo de la gente?

Martín Kalos: La Argentina ya venía con una economía que tenía problemas estructurales y se sabía que habría problema de financiamiento en la medida que no se pudiera normalizar a tiempo la situación en la que estábamos. Los eventos de los últimos días agravan la situación. Porque ahora la duda ya no es el refinanciamiento para los vencimientos en 2020: la duda ahora es cómo se financia el Gobierno en los próximos meses. Actualmente confluyen varias dificultades. Existe un problema de liderazgo político, un problema de financiamiento y un problema mundial por la disputa comercial entre China y Estados Unidos. Este es un mundo muy incierto. Sobre eso, lo único que hay son coberturas. El problema es para las personas con ingresos en pesos, porque no la tienen. Con el salto del dólar se espera un rebrote inflacionario. El paquete de medidas que anunció el Gobierno es algo bueno, pero tiene un alcance limitado. La reacción de las personas ante la crisis demuestran que saben cómo sobrevivir, pero eso no significa que la coyuntura no sea dura.

“La duda ya no es el refinanciamiento para los vencimientos en 2020: la duda Ahora es cómo se financia el Gobierno en los próximos meses”.

Martín Kalos

Economista de Elypsis

-Los bonos soberanos y las acciones de las empresas se derrumbaron. ¿Los activos financieros argentinos no están baratos?

Spotorno: No, no están baratos, basta ver algunos indicadores. Si se observa el actual valor promedio del Merval, ronda los US$500, que es igual al promedio durante los años del kirchnerismo. Los bonos están descontando el default, como el kirchnerismo, y el valor del dólar actual es equiparable al período entre 2005 y 2013. Lo que hoy podemos ver es un mercado valorando activos como si gobernara el kirchnerismo. Y acá viene el interrogante clave. ¿Alberto Fernández hará las reformas clave que tiene que hacer? Porque si no las concreta, terminamos como el kirchnerismo. Para mí ya no hay margen de maniobra.

-¿Qué clase de reformas habría que considerar?

Spotorno: Todas. Laboral, previsional, impositiva y una reforma del Estado. Ya no hay chances para otra cosa. Hace 9 años que la Argentina no crece en forma genuina. A lo sumo se puede tratar de zafar haciendo ingeniería monetaria o fiscal, pero ¿por cuánto tiempo? Cuanto más se demoren las reformas, es peor, porque a medida que pase el tiempo, la crisis va creciendo. Yo estoy muy pesimista con la economía tal como está hoy. Lo único que estaba haciendo el Gobierno era prometer para un segundo mandato ciertas reformas y programas de ajuste, que a la larga nos iba a permitir salir de este cuadro. El problema es que Alberto Fernández ni siquiera lo plantea. Entonces el mercado está valuando una economía que no resuelve esos problemas. Con el tipo de cambio en $47, la deuda era sostenible con un superávit primario de 2% del PBI. Hoy, con la corrección del tipo de cambio, la deuda es de 110% del PBI. Ya no alcanza un superávit de 2%, hay que ir a un 3%. Por lo cual la deuda no es sostenible y el mercado lo está reflejando.

-¿Entonces ustedes consideran que la renegociación con el Fondo Monetario es inevitable?

Persichini: Sí, pero el problema es el paquete de reformas que estaban comprometidas en el acuerdo. Para negociar la posibilidad de estirar los plazos de pago tenemos que hablar también de reformas. Y ahora, en el medio, tenemos dificultades de corto plazo porque hay un problema de liquidez muy importante. Es una lástima, porque el programa de vencimientos en 2020 no era tan agresivo. Se podían renovar algunos montos con nuevas colocaciones, por lo cual el Gobierno tenía que salir a buscar solo US$5.000 millones. La conclusión es que el mercado está describiendo el peor escenario. De hecho, si el próximo gobierno hablara de una quita del 30%, los bonos subirían, porque hoy descuentan el 50%.

“Si el próximo gobierno hablara de una quita del 30%, los bonos subirían, porque hoy descuentan el 50%”.

Nery Persichini

Economista de GMA Capital

Sigaut: Insisto en que lo más preocupante hoy es que el dólar se estabilice, porque con la tasa ya no alcanza para controlar el tipo de cambio. Con una transición por delante de 4 meses, lo más importante hoy es anclar el dólar.

-¿Cuáles son los principales desafíos para el próximo gobierno?

Lorenzo: Primero hay que ver cómo se resuelve esta crisis y lo que queda. Pero hay otra cosa más importante. Está muy difundida la idea de que el oficialismo sólo les habla a los mercados y la oposición, a la gente. Pero Alberto Fernández estará obligado a hablarle a los mercados y también a la gente. Y no es fácil encontrar ese equilibrio. Es probable que tenga que apelar a realizar un doble juego, o doble discurso. Algo que además puede lograrlo y tendrá que apelar a esa estrategia. Porque no puede definitivamente con los mercados, romper con las reglas cuando tiene una economía con restricciones presupuestarias. Ni tampoco desatender las demandas sociales, por la legitimidad de los votos que obtuvo.

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-Dentro del espacio político triunfante en las PASO hay gente con llegada a los mercados. ¿No es legítimo dudar de un retorno del kirchnerismo duro?

Lezica: Yo creo que actualmente no tienen un buen interlocutor para hablar con los mercados internacionales. Está Guillermo Nielsen, por ejemplo, que tiene buena comunicación con el FMI, con el Banco Mundial y con los organismos multilaterales. Pero por ahora no aparece nadie que tenga un contacto fluido con los mercados de financiamiento globales, como sí lo supo tener el macrismo.Creo que va a aparecer esa persona, pero por ahora no sabemos quién es. Y es un dato muy importante porque el próximo gobierno estará necesitado de financiamiento. Por eso es fundamental que esa persona aparezca, ya que eso definirá la relación que tenga con los mercados.

Kalos: Además hay que tener en cuenta que para cualquier camino para evitar un “evento de crédito” , al que estamos encaminados se necesita del acompañamiento del FMI. Por lo cual es sustancial definir un interlocutor válido con el organismo. Yo considero que hoy la mayor restricción no son los pagos del año próximo, sino cómo se financia el crecimiento. Si se logra el refinancimiento del año que viene, la economía puede registrar un rebote, porque se parte de una base muy mala. La clave es cómo se usan eficientemente los pocos recursos para hacer los reformas estructurales necesarias. Aunque tenga diferencias con Spotorno en cuáles son.

-Entonces, ¿cuáles son?

Kalos: Efectivamente son las que mencionó Spotorno, pero de otra forma. Por ejemplo, una reforma impositiva, una reforma del accionar del Estado que apunte a generar políticas productivas que dé señales de largo plazo. Hoy la única señal que existe es el acuerdo del Mercosur con la Unión Europea, que debería insertarse dentro de un marco más amplio.

Sigaut: Habría que añadir que la Argentina tiene otra limitación importante y estructural y es que siempre se choca con el mismo problema, que es la restricción externa. Por eso hay que poner el foco en los sectores transables. Estos sectores deberían crecer por encima del resto. Es algo fundamental, porque la Argentina tiene un problema crónico: la escasez de divisas. Por su importancia, creo que alguna vez tendríamos que establecer al sector transable como prioridad para evitar chocar siempre con la misma piedra.

Lorenzo: Cuando se habla del sector transable y de los bienes y servicios de exportación, se pierde el foco en la ineficiencia de los estados (nacional, provincial y municipal). por el peso que tienen en la economía. Debería tener una consideración importante. Parte de la eficacia de nuestras exportaciones es contar con un Estado eficaz y que funcione en forma coherente.

-¿Cuáles son los sectores que deberían liderar ese cambio para evitar la restricción de dólares?

Spotorno: Yo discrepo. La restricción externa no es un problema, sino la consecuencia de que la Argentina tiene demanda continua de divisas, básicamente de unos US$20.000 millones por año, cuyo destino es el ahorro. Y eso no es un problema de restricción externa sino monetario, porque la Argentina no tiene una moneda confiable. El problema es que nadie quiere el peso y los argentinos ahorran en dólares. Para resolver el problema de la restricción externa hay muchas soluciones más eficaces. El sector externo se estimula con un Estado eficiente, chico y sin tantas regulaciones. Esto es un problema muy serio a nivel de gobiernos locales, provinciales y municipales. El sistema tributario argentino es una calamidad: la Argentina es el segundo país en el mundo con mayor peso tributario sobre el sector privado, y ese peso te deja afuera de la competitividad. En segundo lugar, tenemos un problema logístico por la ubicación de la Argentina en el mundo. En tercer lugar, tenemos una economía cerrada.

“El problema (de la escasez de divisas) es que nadie quiere el peso y los argentinos ahorran en dólares”.

Fausto Spotorno

Director de OJF

Lorenzo: Además habría que compatibilizar ese tipo de Estado que menciona Spotorno con una demanda social que se ubica en los niveles de las socialdemocracias europeas.

Spotorno: Yo hablaba de las restricciones económicas. Tal como estamos hoy, así como estamos, somos inviables. Y es por eso que estamos en decadencia desde hace años.

Lorenzo: Sin embargo, hay que tomar casos emblemáticos. Por ejemplo, España tiene dificultades para formar gobierno, pero la economía funciona. En Italia pasa algo parecido.

Spotorno: Son cosas diferentes. España e Italia son países insertados en el mundo, con economías mucho más abiertas que la Argentina.

-Cuando hablan de la necesidad de hacer ajustes resulta válido preguntar si ya no hubo un fuerte ajuste en la Argentina.

Spotorno: Son cosas diferentes. Una cosa es decir que toco en algún área un 2%, o reduzco el 1% de otro lado para tratar de cerrar las cuentas públicas o alcanzar el financiamiento. Eso es un ajuste financiero y otra cosa muy diferente es hablar de un programa económico de largo plazo. Por no hacer las tareas pendientes es que somos exportadores de commodities. Desde el punto de vista del desarrollo, estamos muy lejos de lograrlo.

Kalos: Yo discrepo con Spotorno en que el Estado no tiene un rol que jugar para alcanzar una economía robusta. Los países que lograron un desarrollo lo concretaron con el acompañamiento de las políticas públicas a las iniciativas privadas. Eso es clave. El problema es que se necesita una perspectiva de largo plazo y hoy el Estado no tiene esa perspectiva. Que esas políticas puedan ser más o menos intervencionistas, más o menos librecambistas, todo eso se puede discutir. Pero lo que sí tienen que existir son señales claras y de largo plazo. Porque sin eso, las iniciativas privadas siempre terminan chocando contra las paredes.

Lorenzo: Yo también creo que el Estado tiene un papel importante para jugar. El principal papel del Estado es ordenar las cosas, trazar objetivos y plantear un plan económico. Lo que ocurre es que todavía no logramos ordenar las prioridades.

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Carugatti: Existe un problema con la administración del Estado. En estos últimos años, la mayoría del empleo fue creado por el Estado. Fue una respuesta ante la falta de empleo privado, entonces los gobiernos provinciales resolvieron el problema usando la billetera. Lo que hoy tenemos es un subsidio encubierto, que se llama “empleado público”. Es por ese motivo que el Estado (en todos los niveles, nacional, provincial y municipal) viene creciendo para dar respuesta a ese problema social. Eso produce otro inconveniente, porque cuando aparece una nueva empresa en una provincia o en un municipio, se crean nuevos tributos para poder financiarlo.

-¿El Estado, entonces, es parte de los problemas estructurales de la economía argentina?

Sigaut: Yo no niego la importancia del rol del Estado en el desarrollo económico. Puedo poner como ejemplo el caso de Vaca Muerta, que es un sector transable por definición. No porque podamos aumentar las exportaciones sino porque el desarrollo de la producción de gas y petróleo nos permitirá reducir las importaciones energéticas. Eso es parte fundamental de las políticas de desarrollo de las que hablo y lo realizó el actual gobierno. Considerando, además, que lo logró en poco tiempo.

Spotorno: Yo pienso distinto. Les pregunto a todos: ¿cuál es el sector exportador más exitoso en este momento? El de los servicios profesionales basados en el conocimiento. ¿Cuál fue el rol de las políticas públicas en este sector? Ninguna. Sin embargo, quiero ser claro en esto. No estoy diciendo que el Estado no debe tener un rol ordenador de la economía, pero de ninguna manera es el motor del cambio, ni de cerca.

Lorenzo: En el caso de los servicios basados en el conocimiento habría que recordar la aplicación de la ley de software. Eso es un ejemplo de política pública.

Spotorno: Pero cuando hablamos del desarrollo de Vaca Muerta, no fue el Estado el que puso la plata, la pusieron empresas privadas.

Lorenzo: De cualquier modo, no coincido en la necesidad de achicar el Estado. Lo imperioso es contar con un Estado eficiente y eso es independiente del tamaño que tenga.

Spotorno: Pongamos el tema en cifras. Desde que el Estado representa un gasto equivalente al 40% del PBI, la Argentina no logra crecer. El motivo es que estás sacando recursos para invertir para solventar gastos del Estado. Por otro lado, el Estado nunca puede invertir como un empresario.

-Por la recesión, la Argentina tiene una industria con una capacidad ociosa del 60%. ¿Son realmente necesarias las inversiones que tanto se proclaman?

Spotorno: Son necesarias las inversiones porque una cosa es cuando la economía rebota tras un proceso recesivo. Lo que necesita la Argentina es tener crecimiento real. Cuando se resuelve el problema de la capacidad ociosa, es rebote, pero se necesita invertir para crecer.

Sigaut: Hoy no estamos discutiendo el nivel del rebote sino evitar seguir cayendo por la incertidumbre cambiaria.Vuelvo a remarcar que la estabilidad del dólar es prioritaria para saber desde dónde partimos.

Kalos: Hay otra cuestión con el tema de las inversiones y que tiene que ver con la actualización tecnológica. Desde hace muchos años, venimos atrasándonos en modernización tecnológica, tampoco estamos generando nuevos nichos productivos que sean verdaderamente competitivos a nivel mundial. Dependemos de lo que ya tenemos o de un descubrimiento del estilo de Vaca Muerta para poder incrementar nuestras exportaciones. Eso es algo para trabajar.

Carugatti: Yo considero que con menor presión tributaria se podría incentivar todo eso que mencionás.

-Siempre que se habla de reducir la presión impositiva se genera la disyuntiva de ensanchar el déficit. Pero para cerrar la charla, les dejo una tarea: ¿cuál es el ranking de prioridades para el próximo gobierno?

Spotorno: Se puede ordenar de más urgente a lo más importante, que son cosas exactamente opuestas. La prioridad, hoy, es el tema monetario y cambiario. Después la deuda, resolver la inflación y por último, el crecimiento. La lista con las cosas más importante es exactamente al revés.

Persichini: La Argentina no tiene confianza en su moneda y eso es un problema estructural. La confianza no se gana de un día para el otro, ni con una Ley de Convertibilidad ni con otro artilugio por el estilo. La primera medida sería construir instituciones para que podamos ahorrar en pesos y para invertir. Pero lo prioritario es que cuando haya un presidente electo se siente con el FMI para ver cómo financiarse y no sólo alargar los plazos de pago, sino también para lograr un respaldo para conseguir financiamiento privado.

Sigaut: Lo primero es anclar las variables nominales: tipo de cambio, salarios, eso es lo urgente. Lo segundo es resolver el tema de la deuda. Y tercero, ver cómo crecemos, que es lo más importante, como dijo la mayoría de los presentes.

Carugatti: Si Alberto F. gana, su prioridad es poner a la economía en movimiento, porque le van a exigir que la Argentina vuelva a crecer. El voto es kirchnerista y el “voto castigo” a Macri le está dando el mandato para crecer, resolver este empleo y aumentar los ingresos familiares. Mis prioridades son estabilizar, después poner la economía a crecer, el tema fiscal y evitar un “evento de crédito”. También hay que lograr un Estado confiable, que pague las deudas y que tenga finanzas equilibradas.

Lorenzo: La prioridad es evitar una megacrisis porque ahí es donde se rompe el tejido social. Lo segundo es resolver la inflación y el crecimiento. Hay que poner el foco en el crecimiento. El Gobierno se enfocó en resolver el tema inflación y pensaba que el crecimiento venía solo. Me parece que hay que recuperar una agenda del crecimiento. Y tercero, ordenar el Estado.

Lezica: Lo primero es resolver el tema monetario y en segundo lugar, la cuestión fiscal. Yo considero que antes de plantearse el crecimiento hay que pensar en el equilibrio fiscal, que es fundamental.