“El Banco Central debería bajar la tasa de interés en lugar del dólar”

Roque Fernández fue presidente del Banco Central y ministro de Economía durante la época de la convertibilidad (reemplazó a Domingo Cavallo). Acompañó a Carlos Menem hasta el final de su mandato (1999). Hoy es presidente del Consejo Superior de la UCEMA. El viernes conversó con Clarín sobre la situación económica actual. A continuación un resumen…

“El Banco Central debería bajar la tasa de interés en lugar del dólar”

Roque Fernández fue presidente del Banco Central y ministro de Economía durante la época de la convertibilidad (reemplazó a Domingo Cavallo). Acompañó a Carlos Menem hasta el final de su mandato (1999). Hoy es presidente del Consejo Superior de la UCEMA. El viernes conversó con Clarín sobre la situación económica actual. A continuación un resumen de la charla:

– ¿Hay margen para sacar a la economía de este pozo?

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Hay. Pero para ello el Banco Central debería fijar como objetivo bajar la tasa de interés en lugar del dólar.

– ¿Cómo?

Desarmando las Leliq. Son un taxi que nos desangran y restringen el crédito al sector privado. Estas letras afectan la capacidad prestable de los bancos a las pymes porque las entidades prefieren invertir sus depósitos en Leliq a tasas del 70% que ofrecérselas a las empresas. Otra medida que tomaría sería aumentar la capacidad prestable en dólares. Ambas medidas expandirían el crédito y ayudarían.

– Si el Banco Central cancela las Leliq y vuelven pesos a la economía, ¿no aumentará la presión sobre el dólar?

Sí. Propongo que en ese caso el banco intervenga con reservas, pero no con el objetivo de controlar el tipo de cambio sino para reducir la cantidad de Leliq y así la tasa de interés. Dejaría que las Leliq se cayeran cada siete días y así, gradualmente, el stock se achicaría y mejoría el balance del Banco Central. Hay unos US$ 18.000 millones en reservas líquidas y unos US$ 8.000 millones deberían estar disponibles para que el Tesoro cancele las letras que emitió y no caer en default. Quedaría otra mitad para que Guido Sandleris rescate las letras del Central.

– Hay un debate sobre la conveniencia de utilizar las reservas: cuándo y cuánto. ¿Usted qué opina?

El debate de que hay que usar las reservas para frenar el dólar me parece erróneo. El Banco Central no tiene espalda suficiente para fijar un precio del dólar en nivel determinado y aguantarlo en este contexto que estamos atravesando de incertidumbre política hasta las elecciones. Si lo hicieran perderá las reservas y sería derrotado, no aguantará la pulseada. Otra cosa es utilizar las reservas para bajar el stock de Leliq, no todo, porque son muchas, pero sí bastante y de manera gradual como expliqué antes.

– ¿Habilitar a que las empresas pidan prestado en dólares no es peligroso por el descalce de monedas?

No si se respetan los regímenes prudenciales y se piden garantías. Además, el dólar ya se disparó. Lo que podría suceder ahora es que la evolución de los precios en pesos sea más rápida que la del dólar en los próximos meses y eso podría beneficiar al que tomen un crédito. Mis cálculos me indican que modificando esta norma del BCRA, que es la A6428, aumentaría la capacidad prestable en US$ 5.000 millones que podrían afectarse a líneas de capital de trabajo para las pymes.

– ¿Cómo ve el dólar en la zona de $ 60?

El resultado electoral provocó una sobrerreación de los mercados. El dólar antes de las PASO estaba en un nivel artificial por las tasas de interés elevadas. ¿Qué me parece el nivel actual? En el largo plazo como decimos los economistas, el tipo de cambio puede sostenerse en $60-$58. Pero dependerá también del contexto internacional. Si la soja pasa de 300 dólares la tonelada a 500 dólares y Vaca Muerta produce y exporta mucho petróleo, el dólar podría bajar. Pero hoy por hoy no me jugaría a apuntar a un tipo de cambio de equilibrio sino más bien a estabilizar el sistema financiero.

– Usted fue el ministro de Economía de un gobierno peronista que traspasó el mando, ¿cómo es la transición para la cartera económica?

Mi experiencia fue más fácil que la actual porque Carlos Menem tenía que entregar el mando sí o sí. No es el caso de Mauricio Macri. A mi me facilitó la tarea de que el Poder Ejecutivo no tenía que competir. La actividad electoral no va bien de la mano con la sensatez económica.w