El productor hizo mano de la buena cosecha, pero no alcanzó a cubrir la oferta

La falta de financiamiento por parte de los bancos, principal herramienta a la hora de adquirir una máquina, es el motivo por el cual hoy las ventas son similares a lo visto hace un año con el efecto de la sequía. Si bien la buena cosecha levantada por el productor generó compras, no alcanzó para…

El productor hizo mano de la buena cosecha, pero no alcanzó a cubrir la oferta

La falta de financiamiento por parte de los bancos, principal herramienta a la hora de adquirir una máquina, es el motivo por el cual hoy las ventas son similares a lo visto hace un año con el efecto de la sequía. Si bien la buena cosecha levantada por el productor generó compras, no alcanzó para cubrir el excedente que aún tiene la industria.

Con tasas cercanas al 70%, el campo se alejó de los bancos y más aún cuando las entidades lo único que ofrecen “sin casi intereses” son los préstamos en dólares. El productor prefiere endeudarse en pesos.

“Las dos terceras partes de la ventas dependen de los créditos y el resto se hace con recursos propios del productor, por ende no alcanza”, dijo a BAE Negocios, el presidente de Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Raúl Crucianelli, en el marco de Agroactiva, la muestra que se desarrolla en Santa Fe hasta mañana.

Sucede que cada una de las empresas tuvieron que echar mano de la “creatividad” ya sea con financiamiento propio o acercando otras herramientas como son las Bolsas, mercados de valores, entrega de granos, lugares donde hay dinero aunque algunas de ellas con tasas en torno del 45%. Las fábricas ofrecieron hasta el 30%.

Sin embargo este cambio puede traer inconvenientes a la larga, según lo reconoció el gerente comercial de Maizco -una empresa que fábrica cabezales para cosechadoras-, Gabriel Rizzotti: “el hecho que tengamos a financiar te pone en la dicotomía de hacerlo cuando no somos un banco, lo que genera en el mediano plazo un problema para las fábricas”.

En la misma línea el vicepresidente de Pauny, José María López, dijo que “las ventas en las últimos tres meses están muy parecidas a las del año pasado, y esto es efecto de la macroecnonomía”. “Los bancos siguen con tasas del 70% es por eso que de la mano de las concesionarias los pagos se pueden hacer con cheques con hasta 150 días de plazo”, sostuvo.

Esto significa que el capital puesto por la industria, si es que no se resuelve el problema del alto financiamiento de los bancos, traerá aparejado no sólo un problema de deuda sino que frena las posibles inversiones que puede hacer la metalmecánica.

En este contexto, y viendo rubro por rubro, se destacan las ventas de sembradoras gracias al trigo “el cual viene con números aceptables, las fumigadoras están estables y las máquinas para la ganadería depende de su origen ya que si es del norte no hay pedidos, mientras que las sur algo levantaron” sostuvo Crucianelli.

Un actor muy importante y que está ausente es el contratista. Las ventas de la maquinaria dependen un 70% del sector que va campo por campo a ofrecer sus servicios y que cobra en pesos. lo que significa que no tiene dólares para mejorar o comprar un tractor o sembradora, y es por eso que debe recurrir al ausente crédito.

Vale recordar que con datos al primer trimestre el Indec detalló que la facturación por la venta de maquinaria agrícola aumentó 62,5% respecto del año pasado, pero hubo menores ventas de cosechadoras y tractores.

Es decir que este incremento en los ingresos se dio de la mano de un aumento de los precios, ya que la cantidad de cosechadoras vendidas cayó 10,6% interanual a 296 unidades y la de tractores bajó 28,8% a 1.183 unidades.

Todo esto hace que a la fecha la capacidad ociosa de la industria sea del 30% y es casi seguro que termine el año de esta forma. “Por eso estimamos que el 2019 finalizará con ventas apenas por arriba de lo visto en la sequía donde el sector se derrumbó. Estaremos muy lejos de lo visto hace dos años”, adelantó el titular de Cafma.

En definitiva el sector se la rebusca para salir a flote. Frente a otras industrias que suspenden trabajadores, la metalmecánica no despidió y sigue con todas sus líneas operativas.