Empleadas de Casas Particulares: luchando por sus derechos

SALTA (Redacción) – Ayer, 3 de abril, se conmemoró el Día del Personal de Casas Particulares. Mucho se debate sobre el nombre que se les otorga a estas mujeres que día a día se hacen cargo de viviendas e incluso de familias para que otras personas puedan trabajar. “Cambiaron la denominación de doméstico por Empleadas…

Empleadas de Casas Particulares: luchando por sus derechos

SALTA (Redacción) – Ayer, 3 de abril, se conmemoró el Día del Personal de Casas Particulares. Mucho se debate sobre el nombre que se les otorga a estas mujeres que día a día se hacen cargo de viviendas e incluso de familias para que otras personas puedan trabajar. “Cambiaron la denominación de doméstico por Empleadas de Casa Particular” indica Ana Díaz, vocera del frente de mujeres. Lo que no se debate, y se mantiene oculto, es la lucha permanente que llevan a cabo las empleadas para obtener derechos básicos. 

Aunque los 3 de abril deberían ser para festejar, las empleadas de casa particular lo utilizan para hacer públicos sus reclamos al Estado y a los empleadores: “Nosotras lo utilizamos de esa forma, para pedir más derechos y visibilizar la situación por la cual estamos atravesando, la cual no es buena. Entendemos que todos los trabajadores estamos en la misma situación, pero la nuestra está mucho peor. Nuestros sueldos están entre la indigencia y la pobreza“. Incluso, por ley, las empleadas no tienen la obligación de asistir a su trabajo en su día, pero muchos empleadores (cuando tendrían que pagarles el doble) amenazan con despedirlas si no se presentan. 

Ana Díaz, vocera de las Empleadas de Casas Particulares

Las empleadas de casa particular, a nivel nacional, cuentan con una ley que las beneficia otorgándoles el 50% de descuento en transporte público. Pero hay un error: en la ley, el descuento solamente aplica al sistema de transporte SUBE, cuando en Salta la empresa a cargo del transporte es SAETA. El Gobierno Nacional disfrazó como “ley federal” a un documento que solamente beneficia 40 localidades de 14 provincias. Díaz expresó que plantearon la problemática a nivel provincial pero “nos han largado con una mano adelante y una atrás, al manifestarnos justamente eso, que nuestro sistema de trasporte público es SAETA y no SUBE. […] hemos hablado con el diputado Godoy que siempre ha tenido las puertas abiertas para poder recibirnos a escuchar nuestra problemática, pero como la ley es nacional el poco puede hacer por nosotras”.

La principal problemática que afrontan las empleadas de casa particular, como muchos argentinos, son los sueldos: “Para que una trabajadora cobre $11.046, tiene que trabajar 192 horas mensuales, distribuidas según sea la necesidad del empleador, pero esa es la base. Tenemos mucha de nuestras


compañeras que no llegan ni a cubrir $10mil porque trabajan en varias casas por menos horas, por eso se nos encarece con el transporte, ya que sale de nuestro bolsillo y no es cubierto por nuestros empleadores”. Estos números aplican a las empleadas “en blanco”, pero la situación es mucho peor para las trabajadoras no registradas: “Siempre está la chica que nos dice que no puede ser blanqueada. Le decimos que pidan no cobrar menos de eso porque es lo que rige la ley, entonces que por lo menos le respeten lo que dice la ley para poder abonarle su suelo”. 

Solo una fracción de las miles de empleadas pueden conseguir un trabajo estable que les brinde 8 horas de servicio diario. Muchas de ellas tienen que trasladarse de casa en casa para poder conseguir un monto que les sea favorable: “Las empleadas que trabajamos mensualmente, cobramos por hora $55,50. Las trabajadoras que están con pago diario o que trabajan en diferentes lugares están cobrando $89,50 la hora, pero eso no implica que puedan trabajar todos los días: trabajan una vez a la semana, o dos veces a la semana entonces no llegan cobrar lo que nosotras juntamos durante el mes que trabajamos seguro las 8 hs”. 

Al ser consultada sobre la posibilidad de formar un gremio formal en Salta para representarlas, Ana Díaz sostiene que no cuentan con el tiempo necesario para llevar a cabo todos los trámites: “Lo que pasa que todo esto es cuestión de tiempo, porque por ejemplo yo trabajo desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde y para ir a hacer tramites yo no puedo pedir permiso, dejar de ir a trabajar para hacer un trámite gremial. Entonces, priorizo mi situación para pedir permiso por una situación familiar y no por una situación gremial, y en la misma situación que yo estamos todas las chicas que queremos que se haga este gremio, este sindicato pero lo que nos falta es tiempo. Como tampoco tenemos dinero para pagar un representante que vaya a hacernos todo el papeleo, quedamos con una mano adelante y otra atrás porque no podemos hacer más nada, simplemente juntarnos y seguir informándonos por vías de redes social y WhatsApp”. 

Muchas empleadas de casas particulares son luchadoras que tratan de sacar adelante su familia. Un gran grupo de ellas, según Díaz, no cuentan con el apoyo de los padres de sus hijos, por lo que deben hacerse cargo del trabajo y la crianza ellas solas: “La mayoría son cabeza de familias, son responsables de la mantención de todos sus hijos, ya cada cuestión es particular de cada una de ellas, pero la verdad es que si, son jefas de familia y salen a ganarse el peso todos los días por el sustento familiar”.